miércoles, 11 de abril de 2018

Los libros del mes de abril: "¿Puedo borarme de vampiro?"


Reseña:
 El joven Glóbulo Rojo es un vampiro dispuesto a dejar de serlo. Un día decide huir de su comunidad en un barco que se dirige al otro lado del Atlántico. En el viaje hacia su nuevo futuro, le acompañarán sus amigos Oscura Luz y Zampacuellos. Pero en Nueva York vivirá numerosas aventuras que le llevarán a encontrar la respuesta y a conocer su verdadero y sorprendente origen.

El Autor:
Braulio Llamero (Manzanal del Barco, Zamora, ESPAÑA, 1956).
Escritor y periodista. Es licenciado en Ciencias de la Información.
Como escritor destaca en el mundo de la literatura infantil, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera, aunque también es autor de novelas, relatos y algunas obras de teatro, así como de varios guiones para documentales.
En 1987, recibe el III premio El Barco de Vapor con “La rebelión de los duendes Alegres”, y en 1988, el premio Fuente Dorada con “El fantasma Pupas y otros cuentos”.
En 2005, publicó su primera novela “El beso del tiempo”, con el que ganó el premio Mago Merlín.
También como e-books ha publicado en 2012 un libro inédito para niños, “El burro del rabo amarillo”, y otro de relatos titulado “El arco de la inmortalidad”.
Además, en esta misma modalidad, ha iniciado la recuperación de libros antiguos, que estaban descatalogados, como “Alas de astronauta”.

La ilustradora:
Laura Pérez, Ilustradora y dibujante valenciana formada en tres países: en Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, y luego aumentó sus conocimientos en la École Régionale des Beaux Arts de Rennes y en el Alberta College or Art and Design.
Ha sido ilustradora para clientes como American Airlines, Cambridge University Press, Walmart, Bloomsbury, The Wall Street Journal, Vanity Fair, National Geographic y muchas empresas más. Ha recibido dos veces el premio 3x3mag.
Muy interesada por el cómic, ha colaborado en fanzines como Horchata, 100 grados o Xufa y en antologías como De Muerte. Pese a su poca obra publicada ha cosechado dos premios de relevancia: el valenciano CREA, en 2015, por la obra "Empatía", y el IX premio FNAC Salamanda Graphic por Náufragos en 2016, obra que elaboró sobre guion de Pablo Monforte.

¿QUÉ ES “MAFAR”?

Incluso a la luz de la luna, el aspecto de La Blanca Rosa era impresionante. Esa noche no había barco de mayor tamaño amarrado en el puerto. El silencio reinaba en sus alrededores y en el horizonte empezaba a clarear.
– Debemos escondernos en sus bodegas –susurró Glóbulo.
– Vámonos –asintió Oscura.
Dos murciélagos, uno de ellos rellenito, entraron segundos después por una de las ventanas circulares del barco, casi a ras del agua. Un tercer murciélago lo intentó, pero se golpeó contra el borde y cayó al mar. Los otros regresaron de inmediato, lo cogieron y lo introdujeron en volandas.
– Lo tuyo con los vuelos es preocupante, Glóbulo.
– Sí, lo sé. Por eso tengo que dejar de ser vampiro. No sirvo para esto.
Descendieron hasta la última de las bodegas, donde estaba la maquinaria que hacía mover el barco. En un rincón había varios arcones de madera, con diversos instrumentos de mantenimiento y reparación.
– Cada uno a una caja. Está a punto de amanecer.
– ¡Hasfa mañana, Oscura!
– ¡Que descanse, Zampacuellos!
– ¡Buenos días! –les deseó Glóbulo, ansioso por tumbarse a descansar.
Y cada cual cerró su arcón con rapidez, mientras en el exterior se iban levantando los seres habituados a vivir bajo la terrible luz solar.
El primero en despertar fue Zampacuellos. Abrió con prudencia la tapa de su caja de madera. No vio a nadie. E iba a salir, cuando advirtió la presencia de un marinero que lo observaba, paralizado. Cerró de golpe. “¿Error!”, pensó en el acto. Si el marinero daba la alarma y acudían sus compañeros… Volvió a abrir con energía, tumbando la tapa hacia atrás con gran estruendo. El marinero no se había movido y estaba más pálido que él, lo que es rarísimo en un no–vampiro.
– ¡Silencio o fe mafo! –le gritó Zampacuellos, por decir algo.
Al marinero se le fue el pis pantalón abajo.
– ¿Cómo fe llamas?
El marinero, temblando de la cabeza a los pies, no abrió la boca.
– ¡O me dices fu nombre o fe mafo!
El marinero respondió al fin con voz temblorosa:
– ¿Qué es mafar?
– ¡Corfarfe el fescuezo!
El marinero se echó a llorar.
– ¡Yo no he hecho nada, no entiendo nada y no sé qué hacerrrr!
Zampacuellos, hecho un verdadero lío, estaba también a punto de hacerse pis. Por suerte en ese momento se abrieron los otros dos cajones alargados. Primero asomó la cabeza de Oscura.
– ¿Qué pasa aquí?
Después, la de Glóbulo.
– ¿Algo va mal?
El marinero mirando a una, después al otro y finalmente al primero, debió de pensar que aquel no era su día y decidió dimitir por un ratito; vamos, que se desmayó.
– ¿Qué has hecho Zampacuellos?
– Nada, no lo vi. Al desferfar, creí que no había nadie. Pero esfaba él. Se ha hecho fis del miedo y me esfaba foniendo nervioso.
– Este no es el mejor sitio para escondernos durante el viaje. Y menos después de esto.
Eso dijo Oscura, tras salir por completo y mirar a su alrededor.
– ¿Qué hacemos con él? –preguntó Zampacuellos, señalando al marinero desmayado.
Oscura se encogió de hombros.
– Nadie lo creerá si dice que ha visto vampiros.
–¿Y si dice que ha visto polizones? –preguntó Glóbulo.
La pequeña vampiresa hizo un gesto de preocupación.
– Eso es más peligroso. El capitán podría ordenar un registro del barco. Pero en un gran carguero como este la tripulación suele ser escasa y el trabajo, excesivo. No creo que tengan ganas de perder tiempo.
– ¡Cuánto sabes de barcos! –exclamó Glóbulo.
– He vivido siempre junto al mar.
Salieron con precaución de la sala de máquinas y enfilaron un largo pasillo vacío. Un ruido extraño los sobresaltó.
– ¿Qué ha sido eso? –susurró Oscura.
– ¡Ferdón! –se disculpó Zampacuellos–. Han sido mis fripas. Fengo hambre.
– Y yo –reconoció Glóbulo.
Era otra de las cosas malas de ser vampiro. En cuanto te despiertas, el hambre es total.
– Aguantad un poco –ordenó Oscura–. Primero tenemos que hallar un buen escondite. Después nos ocuparemos del alimento.
Las insaciables tripas de Zampacuellos volvieron a pedir el desayuno. Y se oyó al vampiro desdentado susurrar:
– ¡Callad si no queréis fasarlo mal!

Ilustraciones de: Laura Pérez

ACTIVIDADES:
1.– ¿Qué quiere decir “mafar”?
2.– Zampacuellos no puede pronunciar bien dos sonidos de letras, ¿serías capaz de descubrir cuáles son?, investiga con cuidado y a la solución llegarás.
3.– Glóbulo dice que uno de los problemas de ser vampiro es que en cuanto te despiertas tienes un hambre total, ¿Qué otros inconvenientes crees que tiene el ser vampiro?
4.– Serías capaz de imaginar por qué Zampacuellos no puede pronunciar bien? Algo terrible le tuvo que pasar, o no. Escribe una historia relatando esta circunstancia, escribe tu nombre, curso y colegio, y envíala por email a: 

grupoleoalicante@gmail.

1 comentario:

DIEGO dijo...

Una historia para hacer reír. Los vampiros en acción y suspense.Un libro para pasarlo bien.