miércoles, 18 de octubre de 2017

Los libros del mes de octubre: "Los últimos gigantes"

Reseña:
A mediados del siglo XIX el explorador inglés Archibald  Leopold  Rutmore adquiere lo que parece ser un diente de gigante tallado a mano. Grabado en él, aparece un mapa que podría ser la Tierra de los Gigantes. Así comienza una aventura llena de misterios y peligros para alcanzar una verdad desconocida.
Una edición aniversario de este emocionante relato de François Place, con un apéndice sobre las propiedades y particularidades de los tatuajes en los gigantes de los altos valles del Himalaya y de las conclusiones que se pueden sacar sobre el largo viaje que estos emprendieron.
Maravilloso álbum ilustrado a la manera de los mejores libros de viajes, toda una joya. La aventura, la intriga y las sorpresas están garantizadas en  la lectura de este libro apasionante, con un cierto tono romántico. Completan este sorprendente libro las acuarelas de su propio autor que impregnan la ilustración de un gran carácter narrativo.
Mención especial requiere el apéndice que lleva el libro, y más en estos tiempos en que los tatuajes están tan de moda.

“En el país de los gigantes, el arte del tatuaje llega al apogeo de su expresión. En belleza supera al de los soberbios maorís, con quienes el capitán Cook se encontró durante sus lejanas travesías por los mares del Sur…”
Lectura recomendada para chicos y chicas a partir de 5º de Primaria, pero esta recomendación de edades siempre es orientativa.

El autor:

François Place. Nació en 1957 en Ezanville, Francia. Realizó sus estudios en la Escuela de Estienne. Es ilustrador de 24 libros y autor-ilustrador de algunos otros incluyendo Los últimos gigantes. Actualmente vive en Taverny, cerca de París, con sus dos hijos.


ENCUENTRO CON LOS GIGANTES
Una noche fui despertado por unos alaridos que le helarían la sangre a cualquiera. Desde el bosquecillo de helechos gigantes que camuflaba mi lecho, asistí impotente a la masacre de los hombres de mi expedición. Los wa merecían ampliamente su reputación. Habían cercado el campamento, invisibles y silenciosos, para luego atacar con la rapidez fulminante de la cobra. El hombre de guardia, a quien había confiado mi arma, fue muerto antes de poder dar la alarma. La emboscada ni siquiera duró un minuto. Desaparecieron con la misma rapidez, y solo quedó en la selva el rumor de los insectos y el chillido de los monos. Atontado, con el corazón latiendo estrepitosamente, reuní lo poco que me quedaba: el reloj y la brújula, los cuadernos, azúcar, té, algunas galletas y un frasco de esa mermelada que tan bien cocinaba mi querida Amelia. Entonces, no pude contener las lágrimas. Desandar lo andado era correr hacia una muerte segura. Los wa rondaban todavía esos parajes. Añadir a su macabra colección mi cabeza cubierta con un sombrero de copa no les habría desagradado del todo. Así que decidí mantenerla sobre mis hombros el mayor tiempo posible y caminar hacia el norte. El terreno se elevaba continuamente.
La selva iba dando poco a poco espacio a una vegetación más rala. Frente a mí se levantaba una formidable barrera rocosa y más allá resplandecían las crestas nevadas de una cadena de montañas. Era una locura pensar en poder atravesar semejante obstáculo con el poco de comida que me quedaba. El cansancio, el hambre y el frío se convirtieron en fieles compañeros y puedo atestiguar aquí todos los desvelos que me procuraron. De tanto escucharlos, mi razón vacilaba. Me dije que la vida me mostraba los dientes y me puse a reír tan fuerte que toda la mañana se carcajeaba conmigo. En ese instante, la locura de mi proyecto se dibujó en toda la extensión de su absurdo. De pronto, un rayo de sol iluminó el borde de una falla, colándose como una sonrisa fugaz en la frente obstinada del risco.
A mis pies, esta luz dibujaba una especie de camino. Incliné atentamente la cabeza y percibí cavadas en la piedra, huellas de pisadas monstruosas, ¡pisadas de gigantes! El corazón se me salía del pecho. ”¡Imposible! ¡Es imposible!”, murmuraba mientras seguía la pista impresa en el suelo. Las huellas llevaban a un desfiladero, a una grieta vertical que cortaba la montaña tajantemente como la mordedura de un hachazo sobre la madera tierna. Avanzaba lentamente, con pasos precavidos, por ese corredor formidable cuyas paredes velaban la luz del sol. Al final, el horizonte se ensanchaba y divisé, más allá de las puertas de piedra, un inmenso valle acordonado de montañas y sembrado de enormes bloques rocosos. Esa noche acampé al abrigo de la gran falla. Al día siguiente emprendí la exploración del valle. Las rocas tomaban las formas más extraña. Una de ellas de color marfil, de cima redonda y cavada de surcos parecidos a unas órbitas, atrajo particularmente mi atención: era un cráneo. ”Un cementerio de gigantes –pensé-. Me acerco a la meta. Después de tantas pruebas, privaciones y dudas, había por fin llegado a ese país fabuloso cantado por innumerables leyendas. Consagré el resto de esa jornada bendecida por los dioses a las nobles tareas de la ciencia: anoté las dimensiones fabulosas de un esqueleto semi-descubierto, dibujé alguna vista pintoresca que debía fijar en el recuerdo. El levantamiento topográfico del valle me tomó un mes entero. Enumeré cerca de ciento diez esqueletos, aunque supuse que la tierra conservaba todavía más.
Algunos cráneos estaban coronados por sorprendentes sombreros de piedra, lo que indicaba que habían sido objeto de ceremonias rituales .El conjunto debía datar de unos tres o cuatro mil años. La causa de la extinción de este pueblo era un misterio por aclarar .Al noroeste, el valle se curvaba para elevarse hasta una especie de meseta. Subí peldaño tras peldaño los escalones de es anfiteatro ciclópeo. Desde hacía tiempo me alimentaba solo de líquenes y raíces con un poco de azúcar y bebía el agua acumulada en las concavidades de los peñascos. Estaba tan agotado que perdí toda noción del tiempo y cuando llegué a la meseta me encontraba en un estado cuasi sonámbulo. Enormes pilares parecían sostener el cielo. Sin fuerzas me sumergí en un profundo sueño.


Escrito e ilustrado por: François Place
Editorial: Ediciones Ekaré

ACTIVIDADES:
1.- ¿Podrías imaginarte a los wa? Haz una descripción de ellos. ¿Cómo eran? ¿Cómo vestían? ¿Qué costumbres tenían?
2.- Cuando se despierte de su profundo sueño nuestro protagonista, ¿ con quién crees tú que se puede encontrar ? En el blog del grupo LEO tienes una pista.
3.-Haz una ilustración sobre el paisaje que aparece descrito en este texto.
4.- Escribe un relato en primera persona en la que tú seas el protagonista de un viaje a un lugar maravilloso en busca de una civilización perdida.


miércoles, 11 de octubre de 2017

Los libros del mes de octubre: "La volta al món en 8 contes"


Ressenya:
La volta al món en 8 contes és una recopilació de contes tradicionals d’arreu del món adaptats i contats moltes vegades per Carles Cano. Segons l’escriptor, alguns d’aquests contes li han tocat el cor per diverses raons. Uns, com El kiwi, perquè vénen de l’altra part del món a través d’un “fill” neozelandés i expliquen per què les aus que hi ha allà, als antípodes, són com són, evidenciant la vella necessitat dels humans d’explicar-nos el món. Uns altres, per l’humor que destil·len, com El pet o Katafutu, o per la sornegueria i la pilleria de Tio Conill o Amic Fullaraca; altres, encara, per la visió poètica, la manera diferent de mirar la realitat, que ens mostren els protagonistes de La princesa que volia una estrella o el de La caseta d’adob, o per l’astúcia que demostra el príncep de La princesa silenciosa.
El desig de Carles Cano al pròleg del llibre és el següent: “Espere que aquests contes us facen somriure i us ensenyen a mirar el món amb uns altres ulls”.

En el següent enllaç es pot escoltar Carles Cano explicant un conte:  https://www.youtube.com/watch?v=tgrUaPbYbtI

Carles Cano (izquierda) y Paco Giménez
L’autor:
Carles Cano Peiro (València, 1957) és llicenciat en Filologia Catalana i ha exercit la docència en instituts durant més de vint anys. A més, ha treballat com a locutor i guionista en Ràdio 9 i la Cadena SER. Guionista també de televisió, va intervenir en programes de Canal 9 i de TVE i ha fet multitud de conferències i xarrades a universitaris i en formació del professorat.
La seua trajectòria com a escriptor d'obres destinades a xiquets i joves comença a principis dels anys 80. Amb Aventures de Potaconill, va quedar finalista del premi Enric Valor en 1981. Des d'aleshores, l'autor ja no cessaria en el seu treball de creació literària. Paral·lelament, la seua dedicació a la narració oral anà en augment, a més de les intervencions en taules redones, jornades, cursos i conferències.
Quan Carles relata una història, ja siga de la tradició oral o de les escrites per ell mateix, fa la sensació d'estar davant un xiquet reconcentrat en el seu joc de batalletes que, visualitzant la representació de cada paraula, les va esguitant d'onomatopeies: «Tin!» «Nyas!» «Coca!» «Pren!» «Xas!» «Boooommm!»
Amb el canvi de segle, inicià una nova vessant creativa a través de la poesia visual i objectual. Ha portat a terme dues exposicions: «Poemes, broemes i altres artificis» i «Cartes», la primera amb la poma com a motiu central i la segona amb cartes de la baralla.
En 2005, va impulsar el projecte «Trueque», una exposició que consistix en l’intercanvi d'obres amb més de mig centenar de poetes, il·lustradors, dermatòlegs, titellaires, pintors, escultors i professors d'anglés.
Tot al llarg de la seua trajectòria, Carles Cano ha estat guardonat amb diversos premis, entre els quals cal esmentar el premi Lazarillo de 1994 per l'obra de teatre T'he enxampat Caputxeta! una obra àmpliament representada arreu del territori espanyol.. En 2007 va guanyar el premi de l'Hospital Sant Joan de Déu amb Per un botó, i en 2012 el premi Carmesina per Set Blancaneus i un Nan, premi Samaruc 2013. En 2016 El desbaratat conte dels fesols màgics rep el Premi Ciutat d'Alzira Vicent Silvestre de narrativa infantil.

L’il·lustrador:
Paco Giménez (València, 1954) En 1974 començà la seua tasca professional com a il·lustrador i dissenyador gràfic. Des de 1982 el seu treball se centra principalment en el sector infantil i juvenil: contes i novel·les, llibres de text, jocs i quaderns didàctics, historietes, cartells, exposicions, conferències, taules redones, jurats, ... i encontres d'animació lectora en centres escolars i biblioteques. Habitualment forma tàndem amb l'escriptor Carles Cano.
Ha il·lustrat més de 100 llibres i materials didàctics, a més d'historieta gràfica. També ha dissenyat prop de 40, dels quals 16 son col·leccions.
Va rebre en l'any 1989 el "Premio Lazarillo" del Ministerio de Cultura per l'obra Història d'una recepta. I en 2003, el "Premi al llibre en valencià millor il·lustrat de 2002", de la Conselleria de Cultura, per l'obra Els dos gegants de Sant Marcel·lí (Denes Ed.).
Ha estat jurat de nombrosos premis, com ara "Premi Tombatossals", convocat per Tàndem Edicions i l'Ajuntament de Castelló, "Premi Sambori" convocat pel Col·lectiu Sambori, "Premi Nacional" convocat pel Ministeri de Cultura, "Premis als llibres millor editats" convocat per la Conselleria de Cultura, Educació i Ciència, etc.
Ha estat fundador, president i vicepresident de l'Associació Professional d'Il·lustradors de València i cofundador i secretari de la Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales.

KATAFUTU
(Conte camerunès)

Katafutu, l’home dels sorolls, que sabia imitar les veus i els cants de quasi tots el animals, tenia un ase que es passava el dia bramant: hi, hooo, hi, hooo! Els veïns estaven farts dels brams i de tant en tant colpejaven i espantaven els bous per tal que bramularen: muuu! Els galls i les gallines, perquè cantaren i escatainaren: qquiquiriquííí!!! Cocorocóóó!!! Els porcs, perquè grunyiren: oinc, oinc, oinc! I a les cabres i ovelles, perquè belaren: beee, baaa! Aquell concerts de brams i veus d’animals era insuportable fins i tot per a Katafutu, així que li va nuar la boca a l’ase i se n’anà cap a la ciutat a buscar alguna cosa amb què alleugar el mal de cap i alguna altra amb què omplir la panxa, que no parava de fer sorollets estranys: ssglupsss, flipss! Brrrsss!
Anava al trot muntat en l’ase: tipi, tap! Tipi, tap! Tipi, tap! Quan va veure una cosa lluenta a la vora del camí: una muntanya d’or! Els ulls: clinc! Se li obriren com a plats i sense perdre temps baixar i arreplegar tot l’or que hi havia i el carregar al burro. Aleshores féu espetegar la llengua xis, xac! xis, xac!, perquè el burro marxara, però l’ase començà a grunyir perquè no podia ni bramar ni moure’s. Mgmgmgmg! Katafutu li pegà amb el fuet: txits, txits!, però no es movia. Després es col·locà darrere per espentejar-lo fent tota la força possible: gmpfff! Res. No podia quedar-se allà perquè es faria de nit i potser uns lladres li llevarien l’or, l’ase i el que era més important, la vida. Pensà i pensà fins que, clinc! Se li acudí una idea. Agafà una pebrera ben gran i picant, li alçà la cua a l’ase i: Suc, suc, suc! Amb la pebrera li fregà el cul. Immediatament l’ase pegà un gran bot i, fiuuu!, isqué disparat.
Katafutu va somriure satisfet per una idea tan brillant, però quan va veure que l’ase s’escapava es llançà a córrer darrere. Corria que se les pelava: tipitim, tipitam, tipitim, tipitam! Però, malgrat que era un corredor experimentat, era impossible encalçar aquell ase de carreres emportat pels dimonis, així que amb el cor que se li n’eixia per la boca: arf! arf! arf!, i veient que perdia l’ase i l’or tingué la mateixa idea: agafà la pebrera, es baixà els pantalons i també éll: Suc, suc, suc!, es fregà el cul amb la pebrera. Aaahhh! Llançà un crit que se sentí en tota la selva i, fiuuu!, isqué corrent. Corria tant, que avançà l’ase. I allà anava Katafutu i: fiuuu! I l’ase darrere: fiuuu!
Passaren pel mercat, on els esmoladors xiulaven la seva cançó: firulíliruliii, firulílirulaaa! Els verdulers colpejaven dos cocos entre sí per a cridar l’atenció: cloc-cloc!, cloc-cloc!; i els gats, mèu, mèu!, no paraven de maular, demanant els caps dels peixos a les pescateres. Allà estava la dona de Katafutu, i quan veure que tot el món es girava a mirar, girà ella el cap també i veié passar el seu marit: fiuuu! I darrere l’ase: fiuuu! Alçaven una polseguera de mil dimonis i ella se n’anà darrere a cridar-li:

-Ep! Ep! Katafutu! On vas tan de pressa amb l’ase darrere?

- Això és un assumpte entre l’ase i jo.

- Però, Katafutu, no em pots deixar així, m’ho has de contar, les veïnes em preguntaran per què corries amb un ase que et perseguia i em prendran per fava quan no sàpiga què contestar-les.

- Si vols saber-ho, tin, pren aquesta pebrera i frega’t el cul- contestà Katafutu mentre li la llençava.

La dona agafà la pebrera i també es fregà el cul. I aleshores fiuuuu! Avançà el burro, avançà Katafutu i allà anaven els tres en tirereta: fiuuuu!, fiuuuu!, fiuuuu!, fiuuuu!
Passaren per davant de sa casa i el seu fill, que txac!, txac!, txac!, matxucava el mill en un gran morter a la porta de casa, els cridà:

- Pare, mare! Què feu corrent davant de l’ase?

- Això és una qüestió entre el pare, l’ase i jo! – contestà sa mare.

- Però jo vull saber-ho, jo vull saber-ho, jo vull saber-ho,..!

Quan el fill de Katafutu s’encabotava, no hi havia manera que li passara, així que sa mare li digué:

- Si vols saber-ho, tin, pren la pebrera i frega’t el cul.

El xiquet va fer cas i després d’un bot descomunal i d’un crit esfereïdor: fiuuu!, isqué disparat. Avançà l’ase, son pare, sa mare i seguí, seguí, seguí... corria tant que a poc a poc anà elevant-se: flum, flum, flum! Fins que arribà al cel i allà: plof! Xocà amb un núvol. Caigué, caigué i caigué, perquè havia pujat molt alt. Tingué la sort de caure en un llac on l’aigua, de tant com li picava el cul, entrà en ebullició. I des d’allà, alleugerit, contemplà com aquell núvol de pols que alçaven els seus pares i l’ase es perdia en l’horitzó.
De manera que, si algun dia veieu vindre corrent una parella d’africans amb un ase darrere, ni se us acudisca preguntar-los on van, perquè us llançaran una pebrera i no us podeu imaginar com piquen!


Autor: CarlesCano
Il·lustracions: Paco Giménez
Editorial: TàndemEdicions
 
ACTIVITATS:
1. Al conte que acabes de llegir abunden les “onomatopeies”. Saps què signifiquen? Consulta la paraula al diccionari i cerca al text algun exemple.
2. Què és el que més t’ha cridat l’atenció del conte camerunès protagonitzat per Katafutu?
3. Continua el conte. Escriu un relat en què et trobes una parella d’africans que venen corrent amb un ase darrere i desitges esbrinar què els ha succeït.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Los libros del mes de octubre: "Felicio Rey del rebaño"


Reseña:
“Lo que es bueno para mí, es bueno para mi pueblo”, dijo un rey famoso.
Y Felicio, un día de mucho viento, pensó lo mismo al encontrar una corona y ponérsela. ¡De pronto se había convertido en rey Menuda vida le esperaba: cacerías, paseos por los jardines reales, recepción de embajadores... Una fábula irresistiblemente divertida y filosófica sobre la gran cuestión del poder y sus excesos.

El autor:
Olivier Tallec nace en Bretaña en 1970. Después de estudiar en La Escuela Superior de Artes aplicadas de Duperré, viaja por Asia, Brasil, Madagascar, Chile...
Es Ilustrador para varias empresas de Prensa escrita (Liberación, Elle...) Ha publicado más de cincuenta álbumes ilustrados. A sus treinta y cinco años era considerado como uno de los ilustradores más dotados de su generación.
Ilustrador exigente para ilustrar los textos que elige con su pincel ligero con colores libres y luminosos.
Obras destacadas: El Abecedario, Loup Tambour y Lulu Majorette, El carnaval de los animales.

FELICIO REY DEL REBAÑO

“Lo que es bueno para mí, es bueno para mi pueblo”, dijo un rey famoso.
Y Felicio, un día de mucho viento, pensó lo mismo al encontrar una corona y ponérsela.

El viento soplaba y Felicio en el prado rey de las ovejas quedó coronado.

EL rey se buscó un cetro a toda prisa para que nadie lo tomara a risa.

Y un lujoso trono donde impartía justicia al rebaño una vez al mes.

Decidió Felicio que una vez al mes daría discursos de mucho interés.

El resto de tiempo, para disfrutar, ciervos y leones saldría a cazar

De embajadores de todo pelaje el rey recibiría el homenaje

Y mandó que vivieran en la corte nada más que las ovejas de buen porte.

El viento soplaba y Felicio en el bosque de nuevo en oveja quedó transformado
  
Tomado del libro: Felicio rey del rebaño
Autor e ilustrador: Oliver Tallec
Editorial: Algar
 
ACTIVIDADES:
1.    ¿Qué hizo Felicio para proclamarse rey del rebaño?
2.    Qué cosas crees que les decía a sus ovejas en sus discursos.
3.    ¿Te parece bien que solamente exigiera las ovejas de buen porte?
4.    Escribe una historia de una oveja que fue excluida del rebaño.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Los libros del mes de septiembre: "Don Quijote de la Mancha"


Reseña:
Alonso Quijano es un hombre tranquilo que busca en los libros de caballerías un mundo que admira. Pero de tanto leer historias de guerreros, batallas, princesas, gigantes. Dragones y encentadores, cae en la locura de creer que son ciertas. Recupera del pasado una armadura, así como expresiones, valores y actitudes, y se transforma en Don Quijote de la Mancha.
Vicente Muñoz Puelles es autor de numerosas obras para jóvenes y adultos. Con esta adaptación, que mantiene la esencia del relato original, acerca a los pequeños lectores uno de los personajes más universales de la literatura.

El autor:
Vicente Muñoz Puelles (1948, Valencia, España) es un novelista español, miembro del Consejo Valenciano de Cultura desde 1999.
En 1989 publicó la novela “Sombras paralelas”, convertida posteriormente en película por Gerardo Gormezano.
Cuatro años más tarde, le fue otorgado el premio Azorín de novela por la obra "La emperatriz Eugenia en Zululandia".
“Óscar y el león de Correos” le valió para conseguir, en 1999, el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil.
Ha traducido obras de Joseph Conrad, Conan Doyle y Georges Simenon, entre otros. Sus obras han sido traducidas a numerosos idiomas, llegándose a encontrar 22 títulos suyos en la biblioteca del Congreso de Washington.
  
El ilustrador:
Miguel Ángel Giner (Benetússer, 1969), licenciado por la Facultad de Bellas Artes de Valencia en la especialidad de Dibujo.
En 1997 participó activamente junto a Cristina Durán en el resurgimiento de la Asociación Profesional de Ilustradores de Valencia (APIV). Desde sus inicios son parte de la Junta Directiva y Miguel Ángel es el Presidente de la misma desde octubre 2013.
2010: FINALISTAS del PREMIO NACIONAL DE COMIC otorgado por el MINISTERIO DE CULTURA. Por Una posibilidad entre mil.

2011:ACCÉSIT en el 1er Trophée ”les Bds qui font la différence” en el 1er Trophée «les Bds qui font la différence» sur les personnes en situation de handicap. Este trofeo fue organizado por la asociación Sans Tambour Ni Trompette en colaboración con el FIBD (Festival International de la Bande Dessinée d’Angoulême).

2012: PREMIO TURIA Mejor Contribución Cultura del Cómic en su XXI Edición. Por Una posibilidad entre mil y La máquina de Efrén.
FINALISTAS en los Premios de la Crítica Dolmen en las categorías de Mejor Obra Nacional y Mejor Guión. Por La máquina de Efrén.

2015: PREMI DONES PROGRESSISTES 2015.
2016: 1er Premio CARTEL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. Generalitat Valenciana.
2017: PREMI CIUTAT DE PALMA DE CÒMIC 2016. Junto a Laura Ballester por el proyecto EL DÍA TRES.

DON QUIJOTE PIERDE UN TROZO DE OREJA.

Iban por el camino cuando vieron a dos frailes, montados en mulas y seguidos por un coche, con una escolta de cuatro o cinco hombres a caballo.
-      Puedo engañarme – le dijo don Quijote a Sancho-, pero algo me dice que nos encontramos ante una gran aventura. Aquellos bultos negros son unos hechiceros que han secuestrado a una princesa y la llevan en ese coche.
-      Mire, señor, que esto va a ser peor que lo de los molinos. Esos dos son frailes, y lo que hacen es seguir el mismo camino que el coche, donde seguramente irá algún viajero.
-      Ya te dije, amigo Sancho, que de aventura sabes muy poco.
Don Quijote se adelantó y se puso a gritar en mitad del camino:
-      ¡Gente endiablada, soltad a las princesas que os lleváis a la fuerza!
Los frailes protestaron, pero no les sirvió de nada. Don Quijote arremetió contra ellos con la lanza y los hizo huir. Luego se acercó al coche.
-      Hermosa señora, ya sois libre – le dijo a la dama que viajaba en el interior-, porque la fama del fuerte brazo de don Quijote de la Mancha ha espantado a vuestros secuestradores.
Viendo que don Quijote les impedía seguir adelante, un hombre de la escolta fue hacia él y le amenazó con su espada:
-      ¿Os atrevéis a amenazarme, bellaco? – le preguntó el hidalgo-. Ahora veremos quién enseña a quién.
Don Quijote arrojó la lanza al suelo y empuñó la espada. El otro desenvainó también y atacó primero. Al primer golpe, don Quijote perdió medio yelmo y un trozo de oreja.
-      ¡Oh, señora de mi alma, Dulcinea, flor de la hermosura, socorred a vuestro caballero!- exclamó.
Tomando la espada con ambas manos, la descargó con furia sobre la cabeza de su enemigo, que cayó al suelo. Al verlo a sus pies, don Quijote desmontó y le puso la punta de la espada entre los ojos, mientras le ordenaba que se rindiese. Pero el escolta, que había perdido el sentido, callaba.
Ya iba don Quijote, cegado por la ira, a cortarle la cabeza, cuando la dama del coche le rogó que perdonase la vida del escolta.
-      Lo haré, hermosa señora, con una condición- respondió don Quijote-, y es que este caballero que os sirve vaya al Toboso y le cuente mi hazaña a la bella Dulcinea.
La señora del coche le prometió que el escolta cumpliría aquella condición.
-      Confío en vuestra palabra y no le haré más daño- dijo don Quijote.
Al ver aquello, Sancho se arrodilló ante él y le dijo:
-      Señor don Quijote mío, ya puede vuestra merced darme el gobierno de la isla que acaba de ganar, que me siento con fuerzas para gobernarla.
-      Has de saber, hermano Sancho, que esta no ha sido una de esas aventuras memorables que merecen una isla, sino una de tantas otras, en las que solo se gana la cabeza rota o una oreja de menos. Ten paciencia, que ya te haré gobernador.
-      La tendré, señor, ya que me lo pedís. Pero ahora os ruego que os curéis esa oreja, que suelta mucha sangre. En las alforjas llevo trapos y pomada. ¿Os duele?
-      Más de lo que me gustaría. Pero un caballero no puede quejarse.
Sancho sacó los trapos y empezó a curarle.
Cuando don Quijote vio su yelmo roto, puso la mano en la espada y, alzando los ojos al cielo, dijo:
-      Juro que llevaré la vida de un caballero andante ejemplar y valiente hasta que pueda ganarme otro yelmo como este o como el del rey Mambrino, que hace invencible a quien lo lleva.
Fue ese día, o quizá algún otro, cuando, al verlo muy cansado y triste, Sancho inventó para don Quijote el sobre nombre de Caballero de la Triste Figura, que gustó mucho a su amo, aunque igual hubiera podido llamarse Caballero de la Oreja Rota.

Luego montaron en sus cabalgaduras. El sol se ocultó antes de lo que esperaban y tuvieron que acampar al aire libre. Sancho lo sintió mucho, ya que prefería dormir bajo techo, pero don Quijote se alegró. Dormir bajo las estrellas le hacía sentirse aún más como un auténtico caballero andante.

Adaptación de: V. Muñoz Puelles.
Dibujos de: M.A. Giner

ACTIVIDADES:
1.- El valiente don Quijote perdió una oreja en feroz combate al romperse su YELMO, ¿Sabes que parte del cuerpo protegía esta pieza de la armadura? Dibuja una armadura completa y dime qué era y para qué se usaba.
2.- ¿Qué sobrenombre se inventó Sancho para don Quijote? ¿Qué es un sobrenombre? Invéntate un sobrenombre para ti y tu grupo de amigos.
3.- Seguro que no es la primera vez que oyes hablar de don Quijote, escribe una aventura nueva para nuestro amigo.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Los libros del mes de septiembre: "El Águila que no quería volar"


Reseña:
Toda obra literaria de mérito se ofrece a la diversidad de lecturas, lo que cobra una mayor relevancia en la literatura infantil dado el amplio abanico de edades de sus potenciales destinatarios. En el caso del álbum ilustrado dirigido a primeros lectores, se puede observar cómo es apreciado tanto por niños y jóvenes como por adultos capaces de disfrutar con esta singular propuesta que encuentra su forma de expresión artística en la acertada síntesis de imágenes y palabras.
Ocurre así con El águila que no quería volar, una hermosa parábola de la existencia humana, individual y colectiva, cuando se ve limitada por las expectativas del entorno y que se puede aplicar a una extensa diversidad de situaciones personales, sociales e históricas. El autor del texto es James Aggrey, escritor de Ghana fallecido en 1927, según la breve noticia que ofrece el libro. El relato habla de un águila capturada por un hombre cuando era una cría y encerrada en un gallinero. Durante cinco años vive junto a las gallinas hasta llegar a creerse una de ellas y olvidar lo que constituye lo más íntimo de su esencia, entre otras costumbres, la del vuelo. Un día, un sabio descubre al gran pájaro y se propone enseñarle a volar, pero sus intentos resultan infructuosos. Finalmente, una mañana carga con el águila hasta lo más alto de una montaña y allí, ante la visión de un resplandeciente sol naciente, recupera su naturaleza indómita y emprende majestuosa el vuelo. Tras este hecho aparece la palabra “fin”, con lo que el lector da por concluido un relato dotado de sentido pleno. Sin embargo, al volver la página encontramos, junto a los créditos del libro, unas palabras apenas destacadas que dicen así: “Pueblos de África: Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, pero hay hombres que nos han llevado a pensar como gallinas y todavía pensamos que somos verdaderas gallinas, pero somos águilas. ¡Abran sus alas y emprendan el vuelo!” Sin duda ha sido un acierto del editor separar este párrafo, que ciñe el sentido del relato a la situación colonial de África en las primeras décadas del siglo pasado (y que, lamentablemente, conserva su vigencia ya entrados en el XXI), desconocida y ajena para el lector infantil. De esta manera, el libro amplía su significación a otros contextos y abre la posibilidad de múltiples interpretaciones. Por otra parte, el lector atento acabará por descubrir esas líneas y con ellas la intención que abrigó el autor de despertar las conciencias de su gente a través del poder de la palabra hecha cuento.
(Tomado de revistababar.com)

El autor:
James Aggrey nació en Anamabu, un pueblo costero de Ghana en 1875. Se bautizó como cristiano metodista en 1883. Estudió en Estados Unidos medicina, teología, sociología y economía. Fue pastor metodista e intervino en la confección de varios informes para planificar el desarrollo de África, insistiendo en la necesidad de la educación. Falleció en Nueva York en 1927.



El ilustrador:
Wolf Erlbruch, nacido en 1949 en Wuppertal, Alemania, es uno de los  ilustradores alemanes más conocido, con una extensa bibliografía en el campo de la literatura infantil. Ha escrito unos diez libros propios e ilustrado cerca de cincuenta de otros autores. Su trabajo más conocido quizá sea El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza, que es considerado un clásico dentro de los álbumes infantiles.
Este año ha recibido el premio Alma (Astrid Lindgren Memorial Award) en el marco de la feria de Bolonia.

EL ÁGUILA QUE NO QUERÍA VOLAR

Había una vez un hombre que fue a la montaña a buscar un pájaro para tenerlo en casa.

El hombre capturó un aguilucho, lo llevó a su casa y lo metió en el gallinero, junto a las gallinas, los patos y los pavos. Y, a pesar de que era un águila, el rey de los pájaros, le dio maíz para que comiera.

Pasaron cinco años y el hombre recibió la visita de un sabio, que conocía mucho de las cosas de la naturaleza.

Y cuando salieron juntos a pasear por el jardín, el sabio dijo: “Ese pájaro que está ahí no es una gallina, es un águila!”
“Sí”, dijo el hombre. “Es cierto, pero lo he educado como gallina. Ahora ya no es un águila, sino una gallina, a pesar de que sus alas tengan tres metros de ancho”.
“No”, dijo el otro. “Sigue siendo un águila, porque tiene el corazón de un águila y eso hará que vuele muy alto por los aires”.
“No, no”, dijo el hombre. “Ahora es una verdadera gallina y jamás volará”.
Entonces, los dos decidieron hacer una prueba.
El sabio, que conocía mucho de la naturaleza, levantó al águila en lo alto y le habló como quien hace un conjuro: “Tú, que eres un águila, tú, que perteneces a los cielos y no a la tierra, despliega tus alas y vuela!”.
El águila no se movía del puño en alto del sabio y miraba a su alrededor.

Divisó a las gallinas, que andaban picoteando granos, y saltó uniéndose a ellas.
El hombre dijo: “Ya te lo había dicho, ¡es una gallina!.

“No”, dijo el otro. “Es un águila y lo intentaré de nuevo mañana”.
  
Extraído del álbum ilustrado:El águila que no quería volar”
Autor: James Aggrey
Ilustrador: Wolf Erlbruch
Editorial: Lóguez ediciones
ACTIVIDADES:
1.- ¿Qué opinas sobre tener animales salvajes en cautividad?
     ¿Cómo crees que actuó el hombre metiendo al aguilucho en el gallinero?
 2.-¿Crees que al final el águila voló, como creía el sabio, o no, como decía el hombre que        la capturó?
3.-Escribe un cuento o poema sobre un niño al que sus padres protegen excesivamente.