miércoles, 20 de diciembre de 2017

Los libros del mes de diciembre: "En el silencio de los puntos suspensivos"


La autora:
Mari Carmen Azkona (Atxia) nace en Bilbao en 1965. Desde pequeña, su amor por la literatura crece exponencialmente al número de páginas que lee, en las que encuentra una fuente inagotable de historias cuyo empuje, lucidez e inspiración abren su mente a la vida. Para ella, ante todo, la literatura es conocimiento e intercambio. 
Ha publicado varios relatos en antologías, revistas literarias e Internet. Y en 2012, su primer libro en solitario, Patchwork, en el que ofrece una panorámica de su narrativa breve, así como una muestra de su poesía, género por el que siempre ha sentido pasión. 
En el 2016 ve la luz su segundo libro: En el silencio de los puntos suspensivos. Partiendo de los interrogantes que toda historia debe contener —Qué, Por qué, Cuándo, Cómo, Dónde y Quién—, la obra despliega un universo temático variado y muy comprometido, que transita entre lo veraz y lo verídico. Demostrando un excelente dominio del lenguaje y del ritmo, cada pequeña historia se muestra llena de sensibilidad y de sentimiento, siendo capaz de traducir en palabras lo que muchas veces es invisible a los ojos. 
Entre ellos destaca un cuento, Pura Magia, que nació con presunción de concursante literario, pero que, finalmente, aceptó su destino: formar parte de una antología. Una fábula que da color a todas esas imágenes que se nos muestran en blanco y negro y que, por rutinarias y anodinas, nos pasan desapercibidas. 
Y lo mismo hubiera ocurrido con Pura magia si Diego Gila, Coordinador del Grupo Leo, en colaboración con la biblioteca de Casalarreina (La Rioja), no le hubiera prestado su voz. Gracias a esa cooperación, los niños pudieron comprender, a través de los protagonistas del cuento, Oliver y el Sombrerero Loco, que la magia está en cada uno de nosotros, en nuestros sueños, en nuestra imaginación, en nuestros recuerdos… y que la verdadera magia está en lograr hacer de lo cotidiano algo extraordinario.
Como extraordinario fue convertir a Pura Magia en un emblema de la Biblioteca de Casalarreina. Porque la chistera que Fátima Conde, bibliotecaria e impulsora de la cooperación con el Grupo Leo, creó para la primera lectura del cuento preside, desde entonces, todos los encuentros intergeneracionales que allí se realizan. 

PURA MAGIA

 Tenéis que ordenar de mayor a menor según su longitud, las siguientes medidas trescientos sesenta hectómetros, veinticinco kilómetros…

Oliver, ajeno a lo que la profesora Anderson escribe en la pizarra, mira por la ventana del colegio. Nunca le han gustado las matemáticas. A él lo que de verdad le gusta es leer, y, sobre todo, dibujar los personajes que habitan en los cuentos y en los libros de aventuras.
Una figura que rebusca entre los contenedores de basura llama su atención. Es un hombre alto y desgarbado, con un extravagante traje y un gran sombrero de colores. De repente, el hombre mira directamente hacia la ventana, se quita el sombrero y le saluda con una teatral inclinación del cuerpo.
El timbre señala el final de la clase y Oliver sale al patio donde ha quedado con sus amigos, Adele y Cory, para ir a jugar al parque.
Al pasar junto a los contenedores busca la figura del extraño hombre, pero ya no está. No sabe que es, pero hay algo en él que le resulta familiar, como si le conociera de algo que no consigue recordar…

– El último que llegue a la fuente se la queda –dice Cory, mientras sale corriendo.


Atxia contando el cuento en Casalareina
El tiempo pasa de prisa cuando uno se divierte. Sin darse cuenta, entre risas y juegos, llega la hora de ir a casa para los tres amigos.
Recogen las mochilas y se despiden hasta el día siguiente. Oliver no se ha vuelto a acordar del hombre hasta que le ve sentado en el porche de su casa. Por alguna razón, que no llega a comprender, no siente miedo al verle, solo ternura al percibir en su rostro una inmensa tristeza.

–Hola, Oliver. Te estaba esperando.
– ¿Cómo sabes mi nombre?
– Hace mucho tiempo que nos conocemos

Oliver escruta su semblante, y de repente, como si estuviera sucediendo en ese momento se ve a sí mismo, pero mucho más pequeño y en brazos de su madre, mirando absorto el dibujo de un cuento que ella le estaba leyendo.

– ¡¿El Sombrero Loco?!
– Alto, alto jovencito. Mi amigo Lewis nunca se refirió a mí de ese modo. Si lees la crónica original que escribió tras su viaje, lo comprobarás. Puedo ser excéntrico, insólito, extravagante, singular…pero loco, no.
– Perdona, y ... lo siento.
– No, Oliver, perdóname a mí. Es que soy un poco susceptible con ese tema… Como te decía antes, te estaba esperando porque necesito que me ayudes.
– ¿Ayudarte yo? ¿A qué?
– A buscar mi sombrero
– Pe… pero si lo tienes puesto.
– No, (jajajajaa) este no es mío, me lo he encontrado. El mío es una chistera. Sin ella no puedo regresar a mi país.
– ¿Al país de las Maravillas o al de Nunca Jamás, o al de Oz…?
– Llámalo como quieras, solo son distintas percepciones de una misma realidad: el mundo de los sueños y la fantasía.
– ¿Y esa chistera es mágica?
– No, Oliver. Los objetos inanimados no son mágicos. La magia está en el Universo, en la Naturaleza... en ti.
– ¿En mí?
– Claro, vamos a comprobarlo. Junta las dos manos y coge todo el aire que puedas. Ahora, -dijo el Sombrerero sacando una copa de cristal de su bolsillo- mételo dentro de la copa y acércatela al oído. ¿Qué oyes?
– ¡El mar….!
– Sí… y no. Lo que se escucha solo son ondas sonoras, Oliver. Pero tú, añadiendo imaginación y recuerdo, las has convertido en olas del mar.
– ¿Y entonces para qué necesitas la chistera?
– Porque es parte de mí, de mi esencia…Y aunque nuestros mundos comparten la misma dimensión, no podemos existir en los dos. ¿Comprendes?
– Puedes quedarte aquí.
– No, Oliver, mi hogar está allí.
– Lo entiendo. Te ayudaré. ¿Cómo la perdiste?
– Una ráfaga de aire se la llevó. La he buscado por las calles, en la basura…
– ¿Has mirado en el parque? Mis amigos y yo jugamos allí con las cometas cuando hace viento. Se forman unos remolinos muy divertidos, sobre todo, en la esquina que hay junto a la rosaleda.
– No, ahí no.
– Espera… le aviso a mi madre que me marcho, para que no se preocupe, y te acompaño.

Cuando Oliver sale, el Sombrerero no está. Cabizbajo entra de nuevo en casa y sube a su habitación. No entiende por qué no ha querido que le acompañase. Sobre la cama ve un gran sombrero de colores y una nota.

Nunca me han gustado las despedidas. Es mejor hacerlo así, calladamente, con una sonrisa. Quizás nuestros caminos se vuelvan a cruzar.
Pero hasta entonces, recuerda siempre que la magia, la verdadera magia, está en lograr hacer de lo cotidiano algo extraordinario. Y tú sabes cómo hacerlo.

Posdata: Te regalo el sombrero, a mí ya no me hace falta.

Editorial: BN
Ilustra el cuento: Pedro José Plaza (C.O. LA TRAMOIA-ELX)

ACTIVIDADES
1ª- ¿Qué hacía Oliver mientras estaba en clase de Matemáticas? ¿Qué es lo que más le gustaba?
2ª- ¿A quién encuentra sentado en el porche de su casa?
3ª- ¿Qué buscaba el Sombrerero? ¿Dónde le dice que se encontraba la magia?
4ª- Escribe un cuento en el que el sombrero de colores sea el protagonista y con él se realice  un acontecimiento de pura  magia.
Envíalo por correo postal, acompañado de un dibujo del sombrero, con tu nombre, apellidos, curso, colegio y nº teléfono a:
Concurso literario Grupo Leo
Apartado 3008
03080 ALICANTE

Esta semana como homenaje a nuestra compañera Mari Carmen Azkona os ofrecemos otro de sus cuentos, escrito especialmente para nuestro coordinador Diego Gila, a Fátima y al pueblo de Casalarreina. Las ilustraciones son de los alumnos del C.O: La tramoia de Elx.


EN UN PUEBLO DE LA RIOJA, DEL QUE SÍ QUIERO ACORDARME…

Érase una vez un pequeño cuento, llamado Pura Magia, que vivía en una antología junto a otros relatos. No se trataba de un libro conocido y, desde luego, nunca alcanzaría la categoría de best-seller, pero eso a él no le importaba. Se sentía orgulloso de formar parte de un proyecto que no solo le permitía tener interesantes amigos, sino un lugar en el que guarecerse de la soledad y la intemperie. Sin embargo, a pesar de todo, en su fuero interno, no dejaba de crecer una extraña sensación de vacío al saberse destinado a ser leído solo por adultos. Ansiaba tanto sentir la ternura de las manos de los niños, despertar la curiosidad en sus miradas, escuchar sus risas blancas y ligeras… Cada vez era más frecuente encontrarle con la nariz pegada al cristal de alguna librería o paseando entre los anaqueles de la sección infantil de cualquier biblioteca. Admiraba las brillantes cubiertas de los álbumes ilustrados, las exquisitas estampas que acompañaban cada plano narrativo, mientras sus sueños se deslizaban por encima de los libros y se confundían con el olor a tinta. Su mente se llenó de una maraña de dudas y cometió el error de equiparar belleza con virtud. 

Sintiéndose zafio e insignificante, comenzó a vagar por los márgenes del libro rehuyendo cualquier contacto o conversación. Sus compañeros le observaban con una mezcla de ternura y honda preocupación. «El talento cuenta más que la belleza», «Los cuentos no saben de cronologías. Tan necesario es estimular a los niños como despertar a los adultos», «Algún día, cuando menos te lo esperes, el Universo se pondrá en marcha para que veas cumplidos tus sueños», le decían para animarle. Pero él, perdido en sus propias inseguridades, se limitaba a encogerse de hombros y a sonreír, con un toque de amargura.

Los días fueron pasando lentos, sin apenas dejar relieve en la memoria, hasta que una mañana de verano Diego, un antiguo maestro de escuela, se sentó a la sombra de un árbol a leer y se topó con su ficción. Como si quisiera invocar el poder mágico de las palabras, leyó el texto completo en voz alta. Los sonidos, mecidos por una brisa repentina, flotaron en el aire hasta enredarse en las copas de los árboles, mientras decenas de imágenes caían en cascada por su cerebro. Y algo debió de despertar en Diego… O, tal vez, como habían vaticinado sus compañeros, el Cosmos comenzó a ponerse en marcha para cambiar el curso de los acontecimientos. Diego, movido por un impulso, le propuso a Fátima, la bibliotecaria de Casalarreina, un bonito pueblo de La Rioja, presentar Pura Magia a los niños que se reunían en el ayuntamiento, una vez por semana, para escuchar a Diego contar fábulas y ficciones. Fátima no solo estuvo de acuerdo, sino que, con manos expertas, comenzó a confeccionar una brillante chistera para la sesión de cuentacuentos. 
A Pura Magia le invadió una intensa sensación de irrealidad mientras cruzaba la plaza que le separaba del ayuntamiento. Caminó despacio, parándose a cada paso, como si su subconsciente quisiera dilatar el momento. ¿Y si no gustaba su mensaje? Negó con un enérgico movimiento de cabeza para disipar el último resquicio de desconfianza que albergaba y entró en el edificio. Un murmullo de voces emanaba de algún punto de la planta superior.
Siguiendo la estela del sonido subió la escalera hasta llegar al salón de plenos. Desde el dintel de la puerta, observó el nutrido grupo de niños y niñas que esperaban expectantes junto a sus padres y abuelos. La voz de Diego se impuso sobre los susurros que se fundieron en un respetuoso silencio, salvo por algunas risas infantiles. Su mirada vagó de un rostro a otro, hasta alcanzar los cálidos ojos del maestro y sintió una inmensa gratitud. Gracias a él, su historia se estaba convirtiendo en un puente maravilloso de comunicación entre mayores y niños. Algo que, ni siquiera en sus mejores sueños, se había atrevido a imaginar.
Sin embargo, a veces, ocurre que la realidad supera los límites de los deseos. Y un día, de repente, Pura Magia comenzó a sentir el suave tacto del papel de seda, la rugosidad de la cartulina y el cosquilleo producido por las ceras de colores. Voces excitadas de niños, sonido de tijeras, aroma de pegamento… La adrenalina aceleró su pulso y necesitó unos segundos para que su mente procesara todos los estímulos y sensaciones. Poco a poco sus ideas comenzaron a focalizarse: Fátima, con la creatividad y ayuda de los pequeños, había elaborado una nueva encuadernación para él. Quizás, la más hermosa que ningún cuento hubiera vestido jamás.

2 comentarios:

Grupo Leo dijo...


Un cuento con magia.Sí,porque PURA MAGIA, escondido en un libro de relatos cortos me produjo un encanto que me animó a contarlo en la Biblioteca de Casalarreina a pequeños y mayores.Y se siguió con atención.Cada miércoles pequeños y mayores comenzaron a asistir a la hora del Cuento.
Su autora Mari Carmen Azcona,que tuvo noticias se presentó desde Bilbao, de incógnito, y pudo presenciar que encima de la mesa del
salón de plenos presidía las sesiones una chistera,la del cuento. Apareció, por arte magia al final de la primera vez que se contó
Ha sido PURA MAGIA eL símbolo la de dinamización de la Biblioteca que coordina Fátima Cortés. Tanto la escritora,Mari Carmen Azcona como la bibliotecaria son componentes a distancia de nuestro Seminario.
Fue tanta la ilusión, que la escritora percibió allí, que este año le dedicó al pueblo un segundo cuento:"En un pueblo de la RIOJA,de cuyo nombre sí quiero acordarme".
El programa de fiestas del pueblo, el periódico RIOJA, emisora de radio dedicaron programas a la actividad que se había desarrollado durante el verano.
El Grupo Leo de esta forma tiene implicación en Casalarreina y en Portugalete. El libro, los cuentos,el concursos literario y el juego con las palabras han pasado a llenar la actividad veraniega.
Mi agradecimiento a su Alcalde y corporación municipal.Casalarreina y su colonia veraniega se han implicado en la actividad.La lectura de los cuentos escritos y el juego con las palabras una forma de vivir el verano .
Diego GILA.Coordinador GRUPO Leo.

Ultralas dijo...

No puedo estar más de acuerdo, un gran libro repleto de grandes historias :)