miércoles, 15 de noviembre de 2017

Los libros del mes de noviembre: "La bruja Piruja"

Reseña:
Nuevas lecturas... ¡Teatro para niños!!
Nuevas lecturas… ¡Teatro para niños! Encontrar obras de teatro para niños no es fácil ni lo habitual y sin embargo es tan enriquecedor… Con el teatro los pequeños no es que aprendan a ser actores, ¡no! Esto siempre lo digo, pero leer y representar teatro cuando son pequeños tiene múltiples beneficios: mejora la autoestima, la memoria, la concentración; favorece la socialización, la creatividad, la fantasía, y muchas, muchas cosas más.
Con la obra se pueden trabajar multitud de aspectos, yo lo hago en los talleres que imparto pero seguro que a los papás que les apetezca pueden hacer muchas cosas en casa. Y siempre a través del juego, no se me ocurre una manera mejor. Jugar con las palabras es una de las cosas que más me divierten y he comprobado que más divierten a los niños; ejercita la imaginación, despierta la curiosidad, genera provocación y piedra, ranas, árboles, monstruosas ramas…”
La Bruja Piruja es una obra divertida, en la que los chicos se meten rápidamente, gracias a su lenguaje, directo, empático, y a los otros personajes, los secundarios: Sapo y el Cuervo Calixto nos ayudan a seguir descubriendo a Piruja, su verdadera forma de ser y sus verdaderas intenciones pero hay muchos otros muchos actores que corretean por la historia.
Y se me siguen ocurriendo cosas. Explorar las palabras, ¿qué significan? ¿De dónde vienen? “Refajo, alacena, acederas, arpía, fechorías…” Nos invita a investigar y no podremos evitar la sonrisa al hacerlo, ellos tampoco.
Con La Bruja Piruja se respira humor, ¡tan necesario! Sobre todo, una forma infalible de que los niños quieran oír o leer la historia una y otra vez. Y al estar en verso se facilita una familiaridad en este caso con la poesía tradicional, porque a la obra no le falta de nada y también se intuye un gusto por lo popular.
Teatro + poesía + humor = Obra redonda y genial.
Gracias a Carlos Blanco por dar voz a estos géneros tan bellos
Publicado por: Maria José Floriano para "Tirando del rizo”

El autor:
Carlos Blanco nos cuenta de sí mismo:
Cursé estudios de Magisterio en la Universidad Pontificia de Salamanca (Escuela de Formación del Profesorado "Luis Vives"). Posteriormente, me especialicé en Educación Física. He desarrollado mi labor docente por tierras de Zamora, León y Cáceres. Actualmente lo hago en Salamanca, donde vivo desde los once años. Mi labor docente la compagino con la Literatura Infantil y en especial la poesía. Gran parte de mi obra gira en torno al mundo de la Naturaleza. Trato de acercar la poesía a mis discípulos, siendo ellos mis primeros lectores. Procuro que la descubran, disfruten con sus propias creaciones y adquieran el gusto por la Lectura y el respeto a la Naturaleza.

En 1986 la Editorial Escuela Española, publicó mi obra titulada "El cocodrilo Cirilo", ilustrada por Susan A. Lewis, por entonces, alumna del prestigioso pintor e ilustrador salmantino Luis de Horna, de quien también fui discípulo en la Escuela de Artes y Oficios de Salamanca. El resto de mi obra se encuentra en numerosas antologías y ha recibido, entre otros, reconocimientos como: I Premio en el III Certamen Literario "San Valentín, el mito del amor" 2011 "Reina de la Luz" Asociación Cultural Tierno Galván de Santa Marta. I Premio de Poesía La Guardia de Jaén, "Jaén lee" 2010 "Contaminación". I Certamen Internacional de ECOPOESÍA Poetas UNIVA 2010 "Planeta Tierra". Tumbes (Perú). I Premio Internacional de Poesía "El cerezo" Ayuntamiento de Casar de Palomero (Cáceres) 2008 "Sueño". Concurso Poético Internacional "Los Tesoros del Agua" "Europa: Cometa al viento" Expo-Zaragoza 2008 Pabellón de Europa. Oficina del Parlamento Europeo en España. Antología Poética IV Premio de Poesía "Plumier de Versos" 2008 "Destino: el amanecer" Nuño Editorial. Sevilla. "Ronda de la rima, rima" "Desde el arco iris". Antología Poética I Premio de Poesía Infantil Plumier de Colores, 2007 Nuño Editorial, Sevilla. II Premio Mejores Publicaciones Literarias escolares de Extremadura 2002-2003 Coordinador Revista Literaria "Colorines". Formo parte de los grupos literarios Salamanca Letra Contemporánea, Asociación Cultural PentaDrama y del Ateneo de Salamanca. Participo en dramatizaciones, recitales, ponencias, exposiciones y encuentros con autor. En 2004 ilustré "La bruja Piruja" -inédita- y texto e ilustraciones fueron expuestos en el Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás (Cáceres).

El ilustrador:
"Cuando llegue la inspiración, que me encuentre ocioso para poder atenderla como se merece".
Daniel Montero Galán nació en Madrid en 1981 de una forma prematura, a la temprana edad de cero años.
Su cabeza siempre estuvo llena de pajarracos. Con la edad se iban reproduciendo, y a estos se les fueron sumando todo tipo de criaturas, haciendo un gran estruendo entre graznidos, gruñidos y alaridos, así que decidió trasladarlos al papel para acallarlos.
Mantiene un pacto con sus dibujos: ellos viven gracias a él y él vive de ellos. A causa de esta simbiosis, más de una treintena de libros ilustrados a sus espaldas dan la cara por él para atestiguar que lo suyo es vivir del cuento.
Ilustrador autodidacta, tonteólogo locurrente, experto en Zooilogía, soñador insomne, creador compulsivo. Juega con todo lo que tiene al alcance de su mano o de su boca. Día a día, y alguna que otra noche, sigue perfeccionando formas espiraloides y rectiformes para mantenerse en forma sin perder las formas. La acuarela compite con el rotulador por tener un papel protagonista sobre sus cartulinas.

Reconocimientos
- Finalista en los premios International Book Awards de Beverly Hills, en la categoría de libros infantiles ilustrados de tapa dura, por The Lonely Mailman, 2017.
- Mención especial en el Concurso Internacional de Álbum Ilustrado del Cabildo de Gran Canaria, 2016.
- Finalista en el Premio Golden Pinwheel. CCBF China Shanghai International Children´s Book Fair, 2016.

Exposiciones
- Gabinete Zooilógico / Originales de El Zooilógico / Exposición colectiva Mad, pequeño planeta 2 / Del 12 diciembre de 2015 al 3 de febrero de 2016 / Mad is mad (Madrid).

LA BRUJA PIRUJA, EL SAPO Y EL CUERVO

SAPO.-
Piruja es tan bruja
y se porta tan mal.
¡Que le den morcillas!
Bueno...qué más da..
Aguarde un instante.
Déjeme pensar....
¡Ya sé ¡ ¡Ya lo tengo!
 
NARRADOR.-
El sapo le dijo

SAPO.-
Propóleo, romero
Y agua de botijo.
Todo bien machado
dentro del mortero.
Un poco de moco de pavo
también;
si tiene lombrices,
le sentará bien.
Haga un buen sofrito
Con aceite, ajo,
vinagre y laurel,
plumas de vencejo;
todo a fuego lento,
en una sartén;
y no se le olvide
añadir un pelo
de la fea verruga
que Piruja tiene
en el entrecejo.
Lo remueve y...¡listo!
Que tome de un trago
y, sin respirar,
a los diez minutos
tendrá de curar.

CUERVO.-
-¡Gracias,
muchas gracias!

NARRADOR.-
Le dice Calixto,
Levantado el vuelo
Y cerrando el pico.

CUERVO.-
-¡Esto es un amigo!
¡Qué sapo más listo!
 
Del libro: La Bruja Piruja
Ilustrador: Daniel Montero
Editorial: Amigos de Papel
 Actividades:
1-Leerlo en el aula.
2-Formar equipos de cuatro. Distribuiros los personajes. Memorizar vuestros textos.
3-Representar esta escena.
4-Si podéis adquirir el libro os podéis animar a representar toda la obra de teatro. 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Convocatoria reunión de seminario

CONVOCATORIA DE REUNIÓN SEMINARIO GRUPO LEO

Por la presente y con el fin de iniciar las actividades del Grupo Leo, convocamos:

         • A todos los componentes del Seminario del Curso pasado.

         • A todo el profesorado y Equipos directivos de Centros:
      E. Infantil, Primaria y ESO de Centros Públicos, Concertados y Privados que deseen incorporarse y quieran participar de forma activa en las mismas, a la:

PRIMERA REUNIÓN DEL SEMINARIO del curso 17-18 que tendrá lugar:

          DÍA: 9 DE NOVIEMBRE, JUEVES.
          HORA:18:00 horas
          LUGAR: CEIP BENALÚA DE ALICANTE
            ( C/Doctor Just s/n y Avda.de Elche) 

Orden del Día

1. Presentación de  todos los asistentes y Centros  
2. Constitución del Seminario del curso 2017-18.
3. Propuesta de proyectos, calendario, reuniones y funcionamiento.
4. Presentación de Escritores colaboradores. Encuentros en Centros previa lectura y trabajo de sus libros..
5. Preguntas y sugerencias.
Alicante, 27 de Octubre de 2017
                                             
EL Coordinador del Grupo Leo

Los libros del mes de noviembre: "Diez pájaros en mi ventana"


Reseña:
Muy hermoso libro de poesía con unas exquisitas y sugerentes ilustraciones de  Raquel Echenique. Diez pájaros en tres capítulos, un pan de alma para saborearlo poco a poco, porque los niños están hechos de poesía y todos los poemas que aparecen en este libro tan bien editado van a darles alas para que dejen volar su imaginación y abrir sus emociones. Conversaciones de pájaros, conciertos e instrumentos, canciones y notas perdidas, caligramas y romances, haikus… Todo el poemario rezuma musicalidad y hermosura. La portada, contraportada, el diseño y la encuadernación son muy especiales, porque este libro es bonito por dentro y por fuera.
A partir de 8 años.

El autor:

Felipe Munita nació y creció en Santiago de Chile, donde cursó estudios de Literatura. Luego emigró, como los pájaros, hacia el sur de Chile, donde ha sido profesor y bibliotecario ambulante. La mezcla de sus pasiones- la poesía, la música y la naturaleza)- dio origen a Diez pájaros en mi ventana.


La ilustradora:


Raquel Echenique nació en Cataluña en 1977 y pasó su infancia y adolescencia en un pueblecito del sur de Francia. En Chile se tituló como diseñadora en la Pontificia Universidad Católica y desarrolló su oficio de ilustradora. Ha ilustrado más de veinte libros para niños y ha recibido numeroso premios por su trabajo.




DIEZ PÁJAROS EN MI VENTANA

EL PIANO DE CLAUDIO

El piano de Claudio
es como una ola.
Su música viaja
desde la vitrola;
comienza en el fondo
del mar, muy pequeña
y luego se asoma
inmensa en mi oreja.
Un sol sostenido
alumbra sus rieles
el piano de Claudio
va y viene, va y viene.
La mano de Claudio
se parece a un coche
que vuela en las teclas
negras de la noche.
Sus dedos caminan
por esta escalera
suben un peldaño
y bajan a tierra
(¿escuchan el piano?).
                                                    La mano del hombre
                                                    parece una araña
                                                    que teje canciones
                                                    en las teclas blancas.

  

VISIÓN DEL HADA

Vino sin hacer alarde
(tarde)
volando como un zorzal
(mal)
blanco vestido la enjunca
(nunca).

Al fin se posó en mis pies
nerviosa, mi voz se trunca
comprendan que en la vejez
viene tarde, mal y nunca.
  



ESTE POEMA

En este poema
no cabe una gota
pero entra el mar
con todas sus olas.

En este poema
no pasa una nube
pero el cielo entero
se apretuja y sube. 

En este poema
no hay ni una
estrella
pero encontrarás
galaxias enteras.

En este poema
no hay árboles, no,
pero son inmensos
sus bosques en flor.
  
En este poema
no pasa un segundo
pero allí está todo
el tiempo del mundo.

En este poema
no cabe una letra
pero sí los libros
de la biblioteca.

¿Por qué este poema
                                      se ve tan pequeño
                                      si en verdad es grande
                                      como son mis sueños?

  

NOCHE DE LUNA LLENA

Es noche de luna llena
el cielo está despejado
la ventana abierta en par
la luz se cuela a mi lado.

Todo mi cuarto ríe
luna graciosa
vuelas entre las sábanas
cual mariposa.

Almohádate en mi cama
claro de luna
acurrúcate niña
como cuncuna.

Duérmete luz lunera
luna sueñera.


Autor: FelipeMunita
Ilustraciones de: Raquel Echenique
Editado por: Ediciones Ekaré
 
ACTIVIDADES:
1.- En el poema “ El piano de Claudio” con qué cosas compara el poeta las manos y los dedos del pianista.
2.- Ilustra el poema “Visión del hada” con un bonito dibujo coloreado.
3.- Formad grupos de siete componentes y dramatizad el poema “En este poema”. Cada miembro del equipo recitará una estrofa. Hacedlo de manera creativa, a modo de rap, con música, con un vestuario adecuado a la ocasión, como queráis, pero…¡divertíos mucho!.
4.- Escribe un poema que lleve por título LOS ÁRBOLES DEL PARQUE

martes, 31 de octubre de 2017

Los libros del mes de octubre: "El columpio de Madame Brochet"

Reseña:
¿Quién no ha querido alguna vez tener una segunda oportunidad? ¿Alguien no deseó en algún momento regresar a la infancia y empezar de nuevo? Madame Brochet tiene 90 años y pasión por la vida. A pesar de su edad es una mujer valiente, dulce, joven de espíritu y no piensa, para nada, en morirse. En el polo opuesto encontramos a Gilbert Roux, un niñato insoportable que carece de sensibilidad y se burla de la anciana. Frente a sus casas existe un pequeño jardín con un columpio, una atracción que servirá como nexo de unión entre ambos personajes y que constituye la puerta mágica a un mundo que la mujer creía olvidado. Esa realidad alternativa constituye una simpática lección de empatía que alberga una profunda enseñanza sobre el respeto y los valores fundamentales de la convivencia. El relato está acompañado de una colección de estampas dibujadas por el mago Urberuaga, entre otras muchas cosas Premio Nacional de Ilustración y uno de los nombres fundamentales en las artes plásticas españolas.
Edad recomendada de 9 a 11 años.

La autora:
Beatriz Osés (Madrid 1972) es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, aunque actualmente ejerce la docencia como profesora de Lengua y Literatura en Extremadura. Participa como ponente en Seminarios y actividades de animación a la lectura y escritura creativa. Ha sido galardonada con los premios Joaquín Sama y Giner de los Ríos a la innovación educativa, el premio Lazarillo de Creación Literaria 2006 por su obra Cuentos como pulgas, el Premio Internacional de Poesía para Niños Ciudad de Orihuela 2008 por El secreto del oso hormiguero y el Premio de Novela Juvenil La Brújula 2010 por El Cuentanubes, obra con la que fue finalista del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2011. En Edebé tiene publicadas también la colección juvenil de misterio de Erik Vogler, la novela infantil Un cocodrilo para Laura (Tucán Verde) y Dónde van las tortugas cuando mueren, que fue finalista del Premio Edebé.

El ilustrador:
Emilio Urberuaga (Madrid 1954) trabaja desde hace años en distintos ámbitos de las artes plásticas como pintura, estampación, grabado e ilustración. Creador de personajes gráficos entre los que destacan Manolito Gafotas, Olivia o Hilda, la oveja gigante. Ha colaborado en prensa y revistas, así como en la realización de carteles, cubiertas de libros, etc. Sus libros han sido traducidos a distintos idiomas: francés, italiano, inglés, japonés, coreano, holandés, finés, lituano, alemán… A lo largo de su dilatada carrera ha obtenido numerosos premios como el Premio Nacional de Ilustración 2011, el Ospite d’Onore, el Premio Crítica “Serra d’Or” y el Premio Hospital de Sant Joan de Déu.

EL CUMPLEAÑOS

Madame Brochet no se quería morir. Lo tenía claro. Tan claro como que ese jueves de noviembre le llovían noventa años.
No se quería morir a pesar de que su caja de pastillas fuera un verdadero arsenal y de que las piernas apenas soportaran su peso de cigüeña desgarbada. No se quería morir porque, entre otras cosas, tenía que salir a comprar, como era tradición, una tarta de cumpleaños de chocolate. De chocolate negro y nata. Una de las maravillosas tartas de la pastelería Chocolat Noir a la que acudía desde que era una niña. Así que se ajustó sus gafas de metal, se hizo un moño frente al espejo y descolgó el abrigo rojo que utilizaba en las ocasiones especiales.
Acto seguido, bajó los tres escalones que la separaban de la calle, apoyándose sobre su muleta igual que si descendiera de las cumbres del Himalaya.
Una vez en la acera, tardó casi media hora en recorrer los cien metros que distaban de la pastelería y de su olor a bollos crujientes. Por la calle, esquivó un gato maléfico, varias cagarrutas de paloma y tres hojas de roble dispuestas a estamparse contra su cara. Al llegar al escaparate de la tienda, dejó escapar una enorme sonrisa de satisfacción. Monsieur Claudet, que la había visto desde el mostrador, no tardó en abrirle la antigua puerta de madera.
- ¡Bonjour! –dijo invitándola a entrar con una leve inclinación.
- ¡Bonjour, Marcel! -respondió complacida.
Al fin, calorcito y aroma de croissants.
- ¡Voilà! –exclamó orgulloso mostrándole su delicada creación de chocolate.
- ¡Muchas felicidades, Marie!
- ¡Merci! –contestó sin ocultar su emoción.
Noventa años.
- ¡Y estás como una niña! –la animó. Además de pastelero, era un mentiroso encantador.
- ¡Ojalá lo fuese! –rio ruborizada.-¡Yo te veo muy bien! –insistió Monsieur Claudet envolviendo con delicadeza la tarta.
“Como las momias egipcias”, pensó Madame Brochet.
- Te pongo un nueve y un cero, Marie –le indicó metiendo dos velas rojas en un paquetito de papel celofán.
“Sí, porque si me tuvieras que dar noventa velas…”
- ¡Y no te olvides de pedir un deseo!
- No lo haré.
¿Cómo olvidarlo? No podía hacerlo porque Madame Brochet llevaba ya tiempo pidiendo el mismo deseo. Un sueño imposible, tal vez. Y lo hacía cada vez que cerraba los ojos y soplaba con fuerza las velas de su tarta.

La tarta de chocolate

A pesar de que Monsieur Claudet se ofreció a acompañarla hasta casa, rechazó la ayuda porque no quería molestar. Al igual que el año anterior, apoyada en su muleta, emprendió el regreso en solitario. El pastelero la contempló a través del escaparate de su tienda mientras se alejaba a cámara lenta.. Entre los dedos de la anciana, la cuerda que sujetaba la tarta de chocolate, se balanceaba de un lado a otro igual que un equilibrista.
Todo parecía tranquilo. Sin embargo, cuando Madame Brochet había logrado alcanzar la mitad de su recorrido, sucedió algo espantoso; se llamaba Gilbert Roux y su risa sonaba a hiena podrida.
- Vaya, vaya, ¿qué lleva esta vez la abuelita al bosque? –le preguntó tras saltar la pequeña tapia de un parque.
Aquel bobo le daba arcadas.
- ¿No dices nada? ¿Qué pasa, tienes miedo o te has tragado la dentadura postiza?
Niñato impresentable.
- ¡Venga dime! ¿Qué traes ahí?
Madame Brochet tragó saliva.
- ¡Suéltalo ya, vejestorio! –le ordenó abalanzándose sobre ella -¡No te resistas!
¡Su tarta de cumpleaños, no, por favor!
- ¿Acaso quieres terminar como la última vez? –le escupió en plan amenazante.
- ¿Con un croissant clavado en el moño? Por supuesto que no. ¿Quién iba a querer?
Madame Brochet sintió un nudo en la garganta. ¿Cómo podía ser tan cretino?

Extraído del libro: El columpio de Madame Brochet
Autora: Beatriz Osés
Ilustrador: Emilio  Urberuaga
ACTIVIDADES:
1.- ¿Cuál sería el deseo que llevaba tiempo pidiendo Madame Brochet?
2.- ¿Qué sentimientos te despiertan la actitud de Gilbert Roux con Marie?
3.- ¿Por qué crees que Gilbert Roux se comportaba así?
4.- Escribe un cuento sobre la fiesta sorpresa que unos niños le preparan a su abuelo o abuela por su cumpleaños.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Los libros del mes de octubre: "Amor a la vida"

Reseña:
Dos hombres marchan a pie rodeados de un paisaje majestuoso, abatidos y encorvados bajo el peso de sus sacos con oro. Uno de ellos sufre una lesión en un tobillo y es abandonado por su compañero. Deja su oro por la imposibilidad de cargarlo quedándose con lo imprescindible, ropa y mocasines destrozados y un rifle sin munición. Sigue el cauce de un río hasta el Océano Ártico con múltiples amenazas, con un fuerte instinto de supervivencia y en un canto de amor a la vida que en cada momento amenaza al protagonista con abandonarlo.
Edad recomendada: a partir de 12 años.

El autor:
Jack London nació en San Francisco (California). Esencialmente se autoeducó, proceso que llevó a cabo en la biblioteca pública de la ciudad leyendo libros. En 1883 encontró y leyó la novela Signa de la escritora Ouida, que relata cómo un joven campesino italiano sin estudios escolares alcanza fama como compositor de ópera. London le atribuyó a este libro la inspiración para comenzar su labor literaria.
En 1893, se embarcó en la goleta Sophia Sutherland, que partía a la costa de Japón. Cuando regresó, el país estaba inmerso en disturbios laborales. Después de trabajos agotadores en un molino de yute y en una central eléctrica del ferrocarril, en 1894 se unió a la Kelly's industrial army, una marcha de desempleados en protesta a Washington, y comenzó su vida de vagabundo.
Después de varias experiencias como vagabundo y marinero, London regresó a Oakland, donde acudió a la Oakland High School, contribuyendo con varios artículos. Su primera publicación fue "Typhoon off the coast of Japan", donde relató sus experiencias como marino.
Jack London deseaba entrar desesperadamente a la Universidad de California y, en 1896, después de un verano de estudio intenso, lo hizo; pero los problemas financieros lo obligaron a irse en 1897 y nunca se graduó. 
En 1897 London se embarcó hacia Alaska en busca de oro, pero tras múltiples aventuras regresó enfermo y fracasado, de modo que durante la convalecencia decidió dedicarse a la literatura. Un voluntarioso período de formación intelectual incluyó heterodoxas lecturas (Kipling, Spencer, Darwin, Stevenson, Malthus, Marx, Poe, y, sobre todo, la filosofía de Nietzsche) que le convertirían en una mezcla de socialista y fascista ingenuo, discípulo del evolucionismo y al servicio de un espíritu esencialmente aventurero.
Su obra fundamental se desarrolla en la frontera de Alaska, donde aún era posible vivir heroicamente bajo las férreas leyes de la naturaleza y del propio hombre librado a sus instintos casi salvajes. En uno de sus mejores relatos, El silencio blanco, dice el narrador: "El espantoso juego de la selección natural se desarrolló con toda la crueldad del ambiente primitivo". Otra parte de su literatura tiene sin embargo como escenario las cálidas islas de los Mares del Sur.

La Ilustradora:


Laura Plaza nació en 1991 en la ciudad de Madrid. Ha realizado sus estudios de Grado en Diseño Gráfico en la E/S/D/ (Escuela Superior de Diseño de Madrid), especializándose en Diseño Web. A pesar de las muchas horas que le roba el diseño web, siempre intenta encontrar tiempo para dibujar.




AMOR A LA VIDA

Los dos hombres descendían el repecho de la ribera del río cojeando penosamente, y en una ocasión el que iba a la cabeza se tambaleó sobre las abruptas rocas. Estaban débiles y fatigados y en su rostro se leía la paciencia que nace de una larga serie de penalidades. Iban cargados con pesados fardos de mantas atados con correajes a los hombros y que contribuían a sostener las tiras de cuero que les atravesaban la frente. Los dos llevaban rifle. Caminaban encorvados, con los hombros hacia delante, la cabeza más destacada todavía, y la vista clavada en el suelo.
…..
El que marchaba en segundo lugar resbaló sobre una piedra pulida y estuvo a punto de caer, pero logró evitarlo con un violento esfuerzo, mientras profería una aguda exclamación de dolor. Se le veía cansado y mareado, y mientras se tambaleaba extendió la mano que tenía libre en el vacío como buscando apoyo en el aire. Cuando se enderezó dio un paso al frente, pero resbaló de nuevo y casi cayó al suelo. Luego se quedó inmóvil, y miró a su compañero, que ni siquiera había vuelto la cabeza. Permaneció clavado en el suelo un minuto entero, como debatiéndose consigo mismo…
Su compañero lo vio alejarse cojeando grotescamente y subiendo con paso inseguro la suave pendiente que ascendía hacia el horizonte que formaba el perfil de una pequeña colina. Lo vio alejarse hasta que atravesó la cima y desapareció. Luego volvió la vista y miró lentamente en torno suyo al círculo de mundo que, al haberse ido Bill, era exclusivamente suyo.
Cerca del horizonte el sol ardía débilmente, casi oscurecido por la neblina y los vapores informes que daban la impresión de una densidad y una masa sin perfil ni tangibilidad. El hombre descansó el peso de su cuerpo sobre una sola pierna y sacó su reloj. Eran las cuatro en punto y por ser aquellos días los últimos de julio o los primeros de agosto (no sabía con exactitud qué fecha era, pero podía calcularla dentro de un margen de error de unas dos semanas), el sol tenía que apuntar más o menos hacia el noroeste. Miró hacia el sur. Sabía que en algún lugar, a espaldas de aquellas colinas desoladas, se hallaba el Lago del Gran Oso; sabía también que en esa dirección el Círculo Polar Ártico trazaba su temible camino entre los yermos canadienses. El riachuelo en que se hallaba era un afluente del Río de la Mina de Cobre que a su vez fluía hacia el norte e iba a desembocar en el Golfo de la Coronación y en el Océano Ártico. No conocía aquellos lugares, pero los había visto marcados una vez en una carta de navegación de la Compañía de la Bahía de Hudson. De nuevo recorrió con la mirada el círculo de mundo que tenía en torno a él. No era un espectáculo alentador. Por todas partes lo rodeaba un horizonte blando y suavemente curvado. Las colinas eran bajas. No había ni árboles, ni arbustos, ni hierba… nada sino una desolación tremenda y aterradora que atrajo inmediatamente el miedo a sus ojos.
…..
Con una desesperación que rayaba en la locura, sin hacer caso del dolor, subió presuroso la pendiente hasta alcanzar la cima de la colina tras de la cual había desaparecido su compañero. Sólo que su andar era aún más grotesco y cómico que la cojera vacilante del que lo había precedido. Al llegar a la cresta, lo que se ofreció a su vista fue un valle somero totalmente desprovisto de vida. Luchó de nuevo contra el miedo, lo dominó, corrió el fardo aún más hacia el hombro izquierdo y bajó a trompicones la pendiente.
…..
Aunque estaba solo no estaba perdido. Sabía que más adelante llegaría allí donde unos cuantos abetos y unos pinos pequeños y marchitos bordeaban la orilla de una laguna, el lugar que los indígenas llamaban el titchinnichilie o «tierra de los palitos». Y en aquella laguna desembocaba un riachuelo de agua clara. En las riberas del riachuelo (lo recordaba bien), había juncos pero no árboles. Lo seguiría hasta ver brotar el primer hilillo de agua en una divisoria de cuencas, atravesaría esa divisoria hasta dar con el primer hilillo de agua de otra corriente que fluía hacia el oeste, y seguiría ésta hasta su desembocadura en el río Dease. Allí tenían él y su compañero provisiones y vituallas ocultas bajo una canoa invertida y cubierta de piedras. En aquel escondrijo hallaría munición para su escopeta vacía, anzuelos y cañas, una pequeña red…, todo lo necesario para poder cazar y conseguir alimento. También allí encontraría harina (no mucha), un pedazo de tocineta y frijoles.
…..
Así pensaba el hombre mientras adelantaba en su camino. Y del mismo modo que trabajaba con el cuerpo trabajaba también con la mente, tratando de convencerse de que Bill no lo había abandonado, de que sin duda alguna lo esperaría junto al escondrijo. O lograba convencerse de ello o de lo contrario le sería inútil seguir adelante y más le valdría tenderse en el suelo a esperar a la muerte. 
…..
Llegaron días terribles de nieve y de lluvia. Ya no sabía cuándo acampaba y cuándo levantaba el campamento. Viajaba tanto de noche como de día. Descansaba allá donde caía, y seguía arrastrándose cuando la vida que agonizaba en él se reavivaba para arder con algo más de viveza. En cuanto hombre, ya no luchaba. Era la vida que había en él y que se resistía a morir lo que lo impulsaba a seguir adelante. Ya no sufría. Tenía los nervios embotados, adormecidos, y la mente repleta de visiones extrañas y sueños deliciosos.


Tomado del libro: Amor a la vida
Autor: Jack London
Ilustradora: Laura Plaza
Editorial: Gadir

ACTIVIDADES:
1. ¿Por qué crees que Bill abandonó a su compañero?
2. ¿Cómo crees que debe ser una actitud de supervivencia?
3. Imagina y describe la vida en Alaska en la época de la fiebre del oro.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Los libros del mes de octubre: "Los últimos gigantes"

Reseña:
A mediados del siglo XIX el explorador inglés Archibald  Leopold  Rutmore adquiere lo que parece ser un diente de gigante tallado a mano. Grabado en él, aparece un mapa que podría ser la Tierra de los Gigantes. Así comienza una aventura llena de misterios y peligros para alcanzar una verdad desconocida.
Una edición aniversario de este emocionante relato de François Place, con un apéndice sobre las propiedades y particularidades de los tatuajes en los gigantes de los altos valles del Himalaya y de las conclusiones que se pueden sacar sobre el largo viaje que estos emprendieron.
Maravilloso álbum ilustrado a la manera de los mejores libros de viajes, toda una joya. La aventura, la intriga y las sorpresas están garantizadas en  la lectura de este libro apasionante, con un cierto tono romántico. Completan este sorprendente libro las acuarelas de su propio autor que impregnan la ilustración de un gran carácter narrativo.
Mención especial requiere el apéndice que lleva el libro, y más en estos tiempos en que los tatuajes están tan de moda.

“En el país de los gigantes, el arte del tatuaje llega al apogeo de su expresión. En belleza supera al de los soberbios maorís, con quienes el capitán Cook se encontró durante sus lejanas travesías por los mares del Sur…”
Lectura recomendada para chicos y chicas a partir de 5º de Primaria, pero esta recomendación de edades siempre es orientativa.

El autor:

François Place. Nació en 1957 en Ezanville, Francia. Realizó sus estudios en la Escuela de Estienne. Es ilustrador de 24 libros y autor-ilustrador de algunos otros incluyendo Los últimos gigantes. Actualmente vive en Taverny, cerca de París, con sus dos hijos.


ENCUENTRO CON LOS GIGANTES
Una noche fui despertado por unos alaridos que le helarían la sangre a cualquiera. Desde el bosquecillo de helechos gigantes que camuflaba mi lecho, asistí impotente a la masacre de los hombres de mi expedición. Los wa merecían ampliamente su reputación. Habían cercado el campamento, invisibles y silenciosos, para luego atacar con la rapidez fulminante de la cobra. El hombre de guardia, a quien había confiado mi arma, fue muerto antes de poder dar la alarma. La emboscada ni siquiera duró un minuto. Desaparecieron con la misma rapidez, y solo quedó en la selva el rumor de los insectos y el chillido de los monos. Atontado, con el corazón latiendo estrepitosamente, reuní lo poco que me quedaba: el reloj y la brújula, los cuadernos, azúcar, té, algunas galletas y un frasco de esa mermelada que tan bien cocinaba mi querida Amelia. Entonces, no pude contener las lágrimas. Desandar lo andado era correr hacia una muerte segura. Los wa rondaban todavía esos parajes. Añadir a su macabra colección mi cabeza cubierta con un sombrero de copa no les habría desagradado del todo. Así que decidí mantenerla sobre mis hombros el mayor tiempo posible y caminar hacia el norte. El terreno se elevaba continuamente.
La selva iba dando poco a poco espacio a una vegetación más rala. Frente a mí se levantaba una formidable barrera rocosa y más allá resplandecían las crestas nevadas de una cadena de montañas. Era una locura pensar en poder atravesar semejante obstáculo con el poco de comida que me quedaba. El cansancio, el hambre y el frío se convirtieron en fieles compañeros y puedo atestiguar aquí todos los desvelos que me procuraron. De tanto escucharlos, mi razón vacilaba. Me dije que la vida me mostraba los dientes y me puse a reír tan fuerte que toda la mañana se carcajeaba conmigo. En ese instante, la locura de mi proyecto se dibujó en toda la extensión de su absurdo. De pronto, un rayo de sol iluminó el borde de una falla, colándose como una sonrisa fugaz en la frente obstinada del risco.
A mis pies, esta luz dibujaba una especie de camino. Incliné atentamente la cabeza y percibí cavadas en la piedra, huellas de pisadas monstruosas, ¡pisadas de gigantes! El corazón se me salía del pecho. ”¡Imposible! ¡Es imposible!”, murmuraba mientras seguía la pista impresa en el suelo. Las huellas llevaban a un desfiladero, a una grieta vertical que cortaba la montaña tajantemente como la mordedura de un hachazo sobre la madera tierna. Avanzaba lentamente, con pasos precavidos, por ese corredor formidable cuyas paredes velaban la luz del sol. Al final, el horizonte se ensanchaba y divisé, más allá de las puertas de piedra, un inmenso valle acordonado de montañas y sembrado de enormes bloques rocosos. Esa noche acampé al abrigo de la gran falla. Al día siguiente emprendí la exploración del valle. Las rocas tomaban las formas más extraña. Una de ellas de color marfil, de cima redonda y cavada de surcos parecidos a unas órbitas, atrajo particularmente mi atención: era un cráneo. ”Un cementerio de gigantes –pensé-. Me acerco a la meta. Después de tantas pruebas, privaciones y dudas, había por fin llegado a ese país fabuloso cantado por innumerables leyendas. Consagré el resto de esa jornada bendecida por los dioses a las nobles tareas de la ciencia: anoté las dimensiones fabulosas de un esqueleto semi-descubierto, dibujé alguna vista pintoresca que debía fijar en el recuerdo. El levantamiento topográfico del valle me tomó un mes entero. Enumeré cerca de ciento diez esqueletos, aunque supuse que la tierra conservaba todavía más.
Algunos cráneos estaban coronados por sorprendentes sombreros de piedra, lo que indicaba que habían sido objeto de ceremonias rituales .El conjunto debía datar de unos tres o cuatro mil años. La causa de la extinción de este pueblo era un misterio por aclarar .Al noroeste, el valle se curvaba para elevarse hasta una especie de meseta. Subí peldaño tras peldaño los escalones de es anfiteatro ciclópeo. Desde hacía tiempo me alimentaba solo de líquenes y raíces con un poco de azúcar y bebía el agua acumulada en las concavidades de los peñascos. Estaba tan agotado que perdí toda noción del tiempo y cuando llegué a la meseta me encontraba en un estado cuasi sonámbulo. Enormes pilares parecían sostener el cielo. Sin fuerzas me sumergí en un profundo sueño.


Escrito e ilustrado por: François Place
Editorial: Ediciones Ekaré

ACTIVIDADES:
1.- ¿Podrías imaginarte a los wa? Haz una descripción de ellos. ¿Cómo eran? ¿Cómo vestían? ¿Qué costumbres tenían?
2.- Cuando se despierte de su profundo sueño nuestro protagonista, ¿ con quién crees tú que se puede encontrar ? En el blog del grupo LEO tienes una pista.
3.-Haz una ilustración sobre el paisaje que aparece descrito en este texto.
4.- Escribe un relato en primera persona en la que tú seas el protagonista de un viaje a un lugar maravilloso en busca de una civilización perdida.