miércoles, 20 de marzo de 2019

Los libros del mes de marzo: "La brujas"



Reseña:
Las brujas de todo el mundo, bajo la apariencia de mujeres corrientes, están celebrando su Congreso Anual. Tienen aspecto normal, trabajan en sitios normales y hacen cosas normales. ¿O no tan normales?
Su gran pasión es eliminar niños y han decidido aniquilar a todos los niños de mundo sirviéndose de un ratonizador mágico.
Conociendo como las conocen, ¿conseguirán vencerlas nuestra abuela y su nieto?
Edad recomendada: 10 años

El autor:
Roald Dahl nació en Llandaff, país de Gales en 1916 fue el tercero de un grupo de 5 hermanos dónde el resto eran mujeres.
Su padre influyó mucho en la sensibilidad de sus hijos ya que tenía un profundo interés por lo bello.
Cuando tenía 3 años su hermana mayor murió lo que sumió a su padre en una profunda depresión agravada con una pulmonía que lo llevaría a la tumba unos meses después.
Hasta los 6 años transcurre la vida de Roald en Llandaff. Es en esta ciudad cuando ingresa por primera vez en un parvulario. Un año más tarde ingresa en un colegio preparatorio para varones, ni en la escuela ni más tarde el colegio de Repton Derbyshire fue feliz. Destaca en deportes, pero era considerado por su profesor de inglés “incapaz de ordenar sus pensamientos sobre papel”
A los 18 años se apuntó a la expedición de la Public School Exploring Society
Tenía 23 años cuando estalló la guerra y se alistó en la RAF en Nairobi
Fue enviado a casa como inválido, pero fue transferido en 1942, a Washington cómo agregado militar aéreo. Allí comenzó en serio su carrera como escritor, después de un encuentro con C.S. Forrester quién le pidió que le cantara su versión de la guerra. Dahl escogió plasmar sus experiencias sobre papel. Forrester quedó tan impresionada que buscó a un editor de revista para su publicación.
Dahl y su familia regresaron a Inglaterra en 1970 y se establecieron en Gipsy House en Great Missenden, Buckinghamshire donde escribía la mayoría de sus inolvidables libros.
Tras el accidente sufrido por su hijo Theo, desarrolló con 2 amigos, un ingeniero y un neurocirujano una válvula para drenar liquido del cerebro (válvula Wade- Dahl- Hill)
Roald Dahl murió el 23 de noviembre de 1990 a los 74 años de edad.

El ilustrador:
Quentin Saxby Blake nació el 16 de diciembre de 1932 en el condado de Kent, Inglaterra. En 1956 se licenció en Literatura Inglesa en el Downing College de Cambridge, aunque su carrera profesional ha estado marcada por su amor al dibujo y a la ilustración, siendo uno de los autores e ilustradores de literatura infantil y juvenil más reconocidos de Gran Bretaña, con cerca de trescientos títulos publicados. Su primer dibujo publicado apareció en la revista de humor Punch cuando tenía 16 años. Tras estudiar en Cambridge, hizo un posgrado en Educación en la Universidad de Londres y decidió completar su formación académica en la Chelsea Art School en un curso a tiempo parcial. Además de ilustrador, Blake ha sido profesor un largo tiempo de su vida e incluso llegó a dirigir durante una década el Departamento de Ilustración del Royal College of Art de Londres, del que es Profesor Honorífico en la actualidad. Su primer libro infantil ilustrado apareció en 1960 (A drink of water, de John Yeoman), aunque no fue hasta 1968 cuando firmó su primer libro como autor e ilustrador, el cual se tituló Patrick. Desde entonces, ha editado veinticinco libros de su autoría. Quentin Blake es igualmente conocido por su colaboración con los más famosos autores británicos y estadounidenses del género con gran compenetración con sus textos, como Roald Dahl, Michael Rosen, Joan Aiken y Margaret Mahy, entre otros. Su trabajo con el primero de ellos dio comienzo en 1975, después de que su editor los presentara, llegando ambos a un entendimiento tal que el autor no ha querido trabajar con otro ilustrador desde entonces. Entre sus trabajos conjuntos destacan Matilda, James y el melocotón gigante, Las brujas o El gran gigante bonachón. Su característico estilo sobresale por la naturalidad de su trazo, con líneas a tinta hechas con rapidez y sencillez estudiadas. El color suele aplicarlo con acuarela. Según ha apuntado él mismo, dicha espontaneidad en sus dibujos deriva de un primer dibujo realizado a mano alzada, que luego pule. Su dilatada trayectoria ha sido distinguida con numerosos premios como la Medalla Kate Greenaway y el Premio Nacional de Literatura Infantil en 1981, por la obra Mister Magnolia. Premio Nacional de Literatura Infantil de 1983, por El gran gigante bonachón, y en 1988, por Matilda. En 1990 fue elegido Ilustrador de Ilustradores por la revista The Observer, en tanto que en 1996 consiguió el Premio de la Feria Internacional del Libro Infantil de Bolonia por Clown. En 1999 obtuvo el Children’s Laureate y en 2002 el prestigioso Premio Hans Christian Andersen, en la categoría de Ilustración.

UNA NOTA SOBRE LAS BRUJAS
En los cuentos de hadas, las brujas llevan siempre unos sombreros negros ridículos y capas negras y van montadas en el palo de una escoba.

Pero éste no es un cuento de hadas. Este trata de BRUJAS DE VERDAD. Lo más importante que debes aprender sobre las brujas de verdad es lo siguiente. Escucha con mucho cuidado. No olvides nunca lo que viene a continuación.
Las brujas de verdad visten ropa normal y tienen un aspecto muy parecido al de las mujeres normales. Viven en casas normales y hacen trabajos normales. Por eso son tan difíciles de atrapar.
Una bruja de verdad odia a los niños con un odio candente e hirviente, más hirviente y candente que ningún odio que te puedas imaginar.
Una bruja de verdad se pasa todo el tiempo tramando planes para deshacerse de los niños de su territorio. Su pasión es eliminarlos, uno por uno. Esa es la única cosa en la que piensa durante todo el día. Aunque esté trabajando de cajera en un supermercado, o escribiendo cartas a máquina para un hombre de negocios, o conduciendo un coche de lujo (y puede hacer cualquiera de estas cosas), su mente estará siempre tramando y maquinando, bullendo y rebullendo, silbando y zumbando, llena de sanguinarias ideas criminales. «¿A qué niño», se dice a sí misma durante todo el día, «a qué niño escogeré para mi próximo golpe?».
Una bruja de verdad disfruta tanto eliminando a un niño como tú disfrutas comiéndote un plato de fresas con nata. Cuenta con eliminar a un niño por semana. Si no lo consigue, se pone de mal humor. Un niño por semana, hacen cincuenta y dos al año.
Espachúrralos, machácalos y hazlos desaparecer.
Ese es el lema de todas las brujas.
Elige cuidadosamente a su víctima. Entonces la bruja acecha al desgraciado niño como un cazador acecha a un pajarito en el bosque. Pisa suavemente. Se mueve despacio. Se acerca más y más. Luego, finalmente, cuando todo está listo... zass... ¡se lanza sobre su presa! Saltan chispas. Se alzan llamas. Hierve el aceite. Las ratas chillan. La piel se encoge. Y el niño desaparece. Debes saber que una bruja no golpea a los niños en la cabeza, ni les clava un cuchillo, ni les pega un tiro con una pistola. La policía coge a la gente que hace esas cosas. A las brujas nunca las cogen. No olvides que las brujas tienen magia en los dedos y un poder diabólico en la sangre. Pueden hacer que las piedras salten como ranas y que lenguas de fuego pasen sobre la superficie del agua. Estos poderes mágicos son terroríficos. Afortunadamente, hoy en día no hay un gran número de brujas en el mundo. Pero todavía hay suficientes como para asustarte. En Inglaterra, es probable que haya unas cien en total. En algunos países tienen más, en otros tienen menos. Pero ningún país está enteramente libre de brujas. Las brujas son siempre mujeres.
No quiero hablar mal de las mujeres. La mayoría de ellas son encantadoras. Pero es un hecho que todas las brujas son mujeres. No existen brujos. Por otra parte, los vampiros siempre son hombres. Y lo mismo ocurre con los duendes. Y los dos son peligrosos. Pero ninguno de los dos es ni la mitad de peligroso que una bruja de verdad. En lo que se refiere a los niños, una bruja de verdad es sin duda la más peligrosa de todas las criaturas que viven en la tierra. Lo que la hace doblemente peligrosa es el hecho de que no parece peligrosa. Incluso cuando sepas todos los secretos (te los contaremos dentro de un minuto), nunca podrás estar completamente seguro de si lo que estás viendo es una bruja o una simpática señora. Si un tigre pudiera hacerse pasar por un perrazo con una alegre cola, probablemente te acercarías a él y le darías palmaditas en la cabeza. Y ése sería tu fin. Lo mismo sucede con las brujas. Todas parecen señoras simpáticas.
Haz el favor de examinar el dibujo que hay bajo estas líneas. ¿Cuál es la bruja?

Es una pregunta difícil, pero todos los niños deben intentar contestarla. Aunque tú no lo sepas, puede que en la casa de al lado viva una bruja ahora mismo. O quizá fuera una bruja la mujer de los ojos brillantes que se sentó enfrente de ti en el autobús esta mañana. Pudiera ser una bruja la señora de la sonrisa luminosa. No quiero decir, naturalmente, ni por un segundo, que tu profesora sea realmente una bruja. Lo único que digo es que podría serlo. Es muy improbable. Pero —y aquí viene el gran «pero»— no es imposible. Oh, si al menos hubiese una manera de saber con seguridad si una mujer es una bruja o no lo es, entonces podríamos juntarlas a todas y hacerlas picadillo. Por desgracia, no hay ninguna manera de saberlo. Pero sí hay ciertos indicios en los que puedes fijarte, pequeñas manías que todas las brujas tienen en común, y si las conoces, si las recuerdas siempre, puede que a lo mejor consigas librarte de que te eliminen antes de que crezcas mucho más.
Yo mismo tuve dos encuentros distintos con brujas antes de cumplir los ocho años. Del primero escapé sin daño, pero en la segunda ocasión no tuve tanta suerte. Me sucedieron cosas que seguramente te harán gritar cuando las leas. No puedo remediarlo. Hay que contar la verdad. El hecho de que aún esté aquí y pueda contártelo (por muy raro que sea mi aspecto) se debe enteramente a mi maravillosa abuela. Mi abuela era noruega. Los noruegos lo saben todo sobre las brujas, porque Noruega, con sus oscuros bosques y sus heladas montañas, es el país de donde vinieron las primeras brujas.
—Cariño mío —dijo—, no durarás mucho en este mundo si no sabes reconocer a una bruja cuando la veas. —Pero tú me has dicho que las brujas parecen mujeres corrientes, abuela. Así que, ¿cómo puedo reconocerlas? —Debes escucharme —dijo mi abuela—. Debes recordar todo lo que te diga. Luego, solamente puedes hacer la señal de la cruz sobre tu corazón, rezar y confiar en la suerte.

Tomado del libro: Las brujas
Autor: Roald Dahl
Ilustrador: QuentinBlake
Editorial: Santillana

ACTIVIDADES
1. ¿Por qué crees que las brujas odian tanto a los niños?
2. ¿Tienes alguna sospecha de que alguien de tu entorno sea una bruja? ¿Podrías argumentarlo?
3. ¿Cómo te imaginas que es una bruja? ¿en qué historia la harías protagonista?
4. Escribe un cuento o poema y envíalo por mail (en fichero Word) y acompañado de un dibujo (en fichero JPG) junto con tu nombre, apellidos, teléfono, curso y colegio a:
Podrá ser publicado en nuestro blog.

martes, 19 de marzo de 2019

Cartel del XIX Maratón de Lectura

Ya tenemos cartel anunciador del XIX Maratón de Lectura del Grupo Leo. Como veis tendrá lugar el próximo dos de abril, en el Club Imformación.


miércoles, 13 de marzo de 2019

Los libros del mes de marzo: "Imaginar a Peter Pan"

Reseña:
En 1976, la editorial Doncel publicó una única edición de una traducción de Peter Pan (James M. Barrie) con 17 espectaculares ilustraciones de Miguel Calatayud. Tras más de cuatro décadas, la editorial Degomagom debuta con un acertadísimo rescate de aquellas 17 ilustraciones de Calatayud muy bien reproducidas. No se trata, sin embargo, de una simple recuperación del Peter Pan de Doncel.
Imaginar a Peter Pan parte del protagonismo de la imagen. Deja entre bastidores la novela de Barrie, aunque con un peso tan contundente que incita a visitarla (o revisitarla). Pero en esta ocasión el texto -breve, ingenioso y muy evocador-, es del profesor de música y escritor Manuel Roig.
Además de esta primera parte, el libro incluye otros dos breves capítulos con nuevas ilustraciones de Calatayud. Uno de ellos es un sortilegio, conjuro o encantamiento “Para imaginar a Peter Pan” y otro es un auca, descripción rimada e ilustrada, El país de Nunca Jamás. Para terminar, un broche de oro a cargo de Gustavo Martín Garzo, El pajarito blanco, que con su lucidez habitual repasa los orígenes del personaje de Barrie, el significado de los niños perdidos y la simbología del libro y, sobre todo, destaca la importancia que tienen los cuentos en el desarrollo armónico de la personalidad de los niños y niñas.

El autor:
Manuel Roig Abad (Vall d’Uixó, Castellón) nace en 1976. A los 10 años entra en la banda del Ateneo Musical Schola Cantorum, de la Vall d’Uixó, y desde ese momento mil músicos le acompañan la vida.
Estudia Música y un día se enamora de una mujer que riega el jardín y que abre las ventanas. No es extraño, pues, que sus dos hijos lleguen al final de una canción, ni que le cuenten historias al oído, ni que él las escriba cuando la casa está en silencio y se entiende mejor la melodía. Siempre entre el relato y la poesía, publica Memòries d’un gat verd (2012, Premio de poesía 25 de Abril, Benissa), Despatxeu a la ninyera (2012, Premio de narrativa breve Josep Pasqual Tirado), Atac de temps (2014, Premio de poesía Miquel Martí i Pol), Terra sagrada (2014, Premio Rois de Corella de poesía) y Meduses (2016, Premio Pasqual Matutano de poesía).
Manuel Roig Abad trabaja como maestro de Música en el Instituto Fray Ignacio Barrachina, de Ibi (Alicante), y, cada día, cuando los alumnos entran por la puerta, algo le dice que lo mejor está por venir.

El ilustrador:
Miguel Calatayud (Aspe, Alicante, 1942) es uno de los ilustradores e historietistas con más reconocimiento en el sector. Se le concedió el Premio Nacional de Ilustración por el conjunto de su obra en el año 2009. También ha recibido el Lazarillo de Ilustración en 1974 y en dos ocasiones el Primer Premio del Ministerio de Cultura a las Mejores Ilustraciones de Libros Infantiles y Juveniles, en 1989 por Una de indios y otras historias y en 1991 por Libro de las M’Alicias. En 1998 ganó el premio a la mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona con El pie frito.

La editorial:
Degomagom es una editorial nacida en el municipio alicantino de Ibi «dirigida a todos los públicos, que nace de la ilusión y la necesidad de comunicarse a través de la imagen y la palabra escrita». El álbum ilustrado y el cómic son sus «herramientas para llegar a personas de cualquier edad que no sepan ni quieran disimular su pasión por la belleza», según sus impulsores. dirigida por Octavio Ferrero (responsable también de la revista Opticks Magazine).

ME LLAMO MARCOS CANDEL TORREGROSA

Me llamo Marcos Candel Torregrosa. Candel y Torregrosa son apellidos de papá y mamá. Papá dice que Marcos es nombre de pila, pero cuando le dije que comprara pilas con mi nombre estuvo una hora riendo y todavía no sé por qué. Tengo cinco años, muchas pecas y el pelo de color de las calabazas. No sé leer, pero todos los viernes mi hermano Luis y yo vamos a la biblioteca. En la biblioteca hay muchos libros. Hay tantos que no sé cuál coger.
Luis ya sabe leer y se sienta en una de las mesas verdes. Yo voy cogiendo libros y miro los dibujos. Al rato, Luis se cansa de leer y dice que temeos que irnos. Entonces yo me llevo a casa el libro que tengo entre las manos. Es como si fuera el libro quien me elige a mí.
Luis tiene ocho años y dice que el libro que he cogido hoy es Peter Pan.
–¿Quién es Peter Pan? –pregunto.
–Un niño que vuela.
–¿Y sabe leer?
–Creo que no.
“Pues como yo”, pienso.
¡Ah! Y mamá dice que tengo los ojos azules más bonitos del mundo.
Mi nombre es Marcos y hoy es viernes.
Julia, mi maestra, tiene la clase llena de libros. También hay unos cojines gigantes. Julia, mi maestra, siempre dice que todos los libros hablan de nosotros; pero para poder darse cuenta de eso hay que saber volar.
Sin embargo, cuando Julia dijo a los padres que de momento no nos iba a enseñar a leer, hubo quien puso la misma cara que la señora del dibujo.
En casa no tenemos perro. ¡Lástima! Luis y yo pedimos un perrito a los Reyes, pero nos trajeron una Tablet.
El niño de la ventana debe ser Peter Pan. Luis dice que Peter Pan puede volar. ¡Menos mal! Si no volara, ¡menudo trastazo!
Papá también levanta el dedo de esa manera. Y también se le arruga la frente.
Lo levantó así cuando se enteró de que Julia, mi maestra, no nos enseñaría a leer de momento.
–¿Y qué les enseñará, si puede saberse?
Yo le hubiera dicho que a volar, pero ni dije nada por si acaso.
A veces papá levanta el dedo y dice cosas que yo no entiendo todavía porque soy pequeño. Luis es mayor, pero creo que tampoco las entiende.
Algunos días yo intento arrugar la frente cuando me miro en el espejo, pero no puedo. No sé cómo lo hace papá. Levanto el dedo y todo, pero por el dedo no es. A lo mejor hay que aprender a no entenderse para que salgan esas arrugas.
Julia, mi maestra, dice que, antes que a leer, hay que aprender a volar. Yo creo que papá quiere que aprendamos a leer, porque piensa que volar es como los pájaros y tiene miedo de que nos caigamos. Pero volar no es como los pájaros. Hay que cerrar los ojos y pensar cosas bonitas, como que tenemos perrito o que mamá y papá nos quieren hasta el infinito y hasta todo. Por eso yo he aprendido a volar. Como Peter Pan.
Julia, mi maestra, nos enseña a imaginar lo que nos cuentan los dibujos. Nos dice que miremos bien los objetos, la luz, los colores, y que aprendamos a decir ”¡es precioso este dibujo!” como lo dice ella.
La niña se parece a mamá cuando era pequeña. A mamá le parece bien que Julia nos enseñe a volar y dice que tengo los ojos…Esto ya lo he dicho.
–Luis, ¿quién es la niña de Peter Pan?
Luis juega a la tablet. No me escucha.
–Luis, ¿quién es la niña de Peter Pan?
–¡Wendy, pesado!
No se llama Wendy Pesado. El pesado soy yo.
Volar es muy importante, porque algunos días estamos tristes. Esos días es más importante haber aprendido a volar. En esos días yo imagino que tenemos un perrito y que se llama Fufi. A veces es perrita y se llama Daisy, que es Margarita en inglés. A mi hermano no se lo he dicho, pero a veces el perrito se llama Luis.
Mi abuela pone pan en la ventana para los pájaros, pero no sabe decir Daisy con la boca. Ella dice Danci o Dilsi. Mi abuela también tiene arrugas en la frente, pero ella sí que entiende las cosas.

Ilustraciones de: Miguel Calatayud
Editorial: degomagom

ACTIVIDADES
1.- ¿Vas con frecuencia a alguna biblioteca pública? Si es así, ¿qué sueles hacer en ella? De los libros que hay en ella, ¿Cuáles son tus preferidos? ¿Participas en las actividades que suelen organizar las bibliotecas públicas?
2.- ¿Qué sabes de Peter Pan? ¿Quién escribió este libro? Además de los personajes que se nombran en el texto, ¿podrías mencionar otros?
3.-Busca en alguna biblioteca pública o en la biblioteca de tu colegio libros ilustrados por Miguel Calatayud y haz un dibujo de una de sus ilustraciones que te haya gustado mucho.
4.- Escribe un cuento que tenga por protagonista a Peter Pan y envíalo por email (en fichero Word) acompañado de un dibujo (en fichero JPG) junto con tu nombre, apellidos, curso y colegio a:
Podrá ser publicado en nuestro blog.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Los libros del mes de marzo: " El espantapájaros y su sirviente"

Reseña:
El espantapájaros y su sirviente una novela tremendamente divertida, con elementos que nos evocan a El mago de Oz; sin ir más lejos, con la figura del espantapájaros que, en este caso, cobra vida a causa de un rayo que le cae encima. Desde entonces se moverá, hablará y vivirá muchas aventuras, acompañado de su fiel sirviente, Jack, un muchacho huérfano y vagabundo.
De estilo ágil, hace que la trama avance muy rápida, deteniéndose lo justo en las descripciones y centrándose en el diálogo y la acción.
Los dos protagonistas se van encontrando con una serie de personajes extravagantes, aunque nunca tan alocados como el propio espantapájaros. La relación que éste tiene con el muchacho sirviente nos recuerda a la que Don Quijote mantiene con su escudero Sancho, ya que mientras uno va en busca de aventuras sin pensar en las consecuencias, el otro mantiene los pies en la tierra, preocupándose de cosas materiales (como comer o dormir). Pero lo mejor es que, además de que las aventuras sean divertidas, no están vacías de contenido. Su autor nos hace llegar su visión del mundo, sin que uno apenas se dé cuenta, entre sonrisa y sonrisa.
Lectura recomendada a partir de 10 años.
(Tomado de El templo de las mil puertas, revista online de literatura infantil)

El autor:
Philip Pullman, nacido el 19 de octubre de 1946, es un escritor inglés conocido principalmente por ser el autor de la trilogía La materia oscura.
Premios:
El primer volumen de La materia oscura, Luces del norte, obtuvo en 1995 el premio Carnegie Medal, concedido a las mejores obras del género infantil y juvenil. Además, una encuesta online realizada en 2007 le proclamó el más popular ganador de dicho premio en sus 70 años de historia.
La trilogía, la cual se ha convertido en la obra más conocida de Pullman, ha suscitado constantes críticas desde distintos sectores cristianos conservadores, entre ellos la Liga Católica de Estados Unidos, especialmente desde el estreno de la película sobre el primer libro, La brújula dorada. Este Best Seller está formada por una trilogía de novelas:
Luces del norte
La daga
El catalejo lacado
Además, el universo mostrado en esta trilogía se ve complementado con otras obras de Pullman:
El Oxford de Lyra
Érase una vez en el Norte
El libro de la Oscuridad
La popularidad de La materia oscura llevó a New Line Cinema a comprar los derechos para llevar la trilogía al cine, lanzándose la versión cinematográfica de la primera novela a finales de 2007, bajo el título de La brújula dorada.
Otros títulos:
¡Yo era una rata!
El tatuaje de la mariposa (The Butterfly Tatoo, publicado anteriormente bajo el título The White Mercedes)
El espantapájaro y su Sirviente
El conde Karlstein
Lila y el secreto de los fuegos
El reloj mecánico
El puente roto
Jack Pieselados
El buen Jesús y Cristo el malvado

El ilustrador:
Peter Bailey nació en la India en 1946 y se mudó a Londres a la edad de 4 años. Su padre era asistente en el Victoria & Albert Museum, lo que influyó en sus habilidades de dibujo e intereses iniciales. Estudió ilustración en la Escuela de Arte de Brighton y posteriormente comenzó su carrera especializándose en la ilustración de libros infantiles, siendo muy conocido por sus dibujos en líneas monocromáticas.
Ha ilustrado más de 140 libros y ha trabajado con algunos de los autores más reconocidos durante más de treinta y cinco años, entre ellos Philip Pullman, Alan Ahlberg y Dick King Smith.

EL RELÁMPAGO

El anciano señor Pandolfo, que desde hacía tiempo no se encontraba nada bien, decidió un día que ya era hora de hacer un espantapájaros. Había tenido muchos problemas con los pájaros. El reuma también le había causado muchos problemas, y los soldados le habían causado problemas, y el tiempo le había causado problemas, y sus primos, los Buffaloni, eran el mayor de sus problemas, pues querían apoderarse de sus tierras, desviar los ríos y arroyos, drenar los pozos e instalar una fábrica que produjera insecticida, herbicida y raticida. La cosa ya empezaba a pasar de castaño oscuro. Hasta su vieja mascota, un cuervo, lo había abandonado.

Eran demasiados problemas para que el señor Pandolfo pudiera afrontarlos todos, pero al menos podía hacer algo en cuanto a los pájaros. Así que fabricó un estupendo espantapájaros, con un enorme nabo por cabeza y un robusto palo de escoba como espinazo. Lo vistió con un viejo traje de lana y lo rellenó de paja bien prensada. Después metió dentro de él una breve carta, envuelta en una tela impermeable para mayor seguridad.
-Ya está –le dijo-. Ahora recuerda cuál es tu trabajo y dónde está tu sitio. Procura ser educado, valiente, amable y honrado. Y que tengas la mejor de las suertes.
Colocó el espantapájaros en mitad del campo de trigo y se fue a casa a echarse un rato, ya que no se sentía nada bien.
Esa noche llegó otro campesino y robó el espantapájaros, pues era demasiado vago para hacerse uno. Y a la noche siguiente, alguien más volvió a robárselo a su nuevo dueño.
Así que poco a poco el espantapájaros iba alejándose del lugar donde lo habían creado. Cada vez estaba más estropeado y andrajoso. Ya no se parecía en nada al elegante espantapájaros que el señor Pandolfo había hecho. Lo pusieron en mitad de un campo fanganoso, y allí se quedó.
Pero una noche se desató una tormenta. Fue una de las grandes, y todos los habitantes de la región se estremecieron, temblaron y se sobresaltaron con el retumbar de cada trueno y el latigazo de cada relámpago. El espantapájaros se alzaba allí, impasible, a merced de la lluvia y el viento.

Y así se habría quedado, de no ser porque el azar le brindó una de esas oportunidades que solo se dan una vez entre un millón, como cuando toca la lotería. Todas sus moléculas, átomos, partículas elementales y demás chismes se alinearon exactamente de la manera adecuada para cobrar vida justo cuando, a las dos de la madrugada, un relámpago lo alcanzó y se abrió paso a través del nabo y del palo de la escoba, para hundirse finalmente en el barro.
El espantapájaros parpadeó sorprendido y miró a su alrededor.
No había ni un pájaro a la vista.
Esa misma noche, un muchacho llamado Jack se había refugiado de la tormenta en un granero no muy lejano. Un trueno resonó tan fuerte que se despertó sobresaltado. Al principio creía que eran cañonazos y se incorporó con terror. Para él no había nada peor que los soldados y las armas. Si no hubiese sido por los soldados, él todavía habría tenido una familia, un hogar y una cama para dormir.
A la mañana siguiente la tormenta había pasado, el cielo estaba azul y despejado. Jack volvió a despertarse y sintió más frío que nunca y también hambre. Pronto reunió algunos granos de maíz, un par de nabos y una triste zanahoria. Se sentó al sol para comérselos.
-Podría ser peor –se dijo.
Entonces oyó una voz que gritaba desde los campos. Jack, que era curioso, alzó la cabeza y oteó la lejanía. Los gritos provenían del campo que estaba al otro lado del camino, y como Jack no tenía nada mejor que hacer, se levantó y se dirigió allí.
Quien gritaba era un espantapájaros que estaba en medio del campo más fangoso de todos. Se desgañitaba agitando los brazos como un loco e inclinado de una manera imposible.
-¡Socorro! –chillaba- ,¡Ven y ayúdame!
-Me parece que me estoy volviendo loco –musitó Jack-. Aunque… ¡Pobre espantapájaros! Le voy a echar una mano, parece estar pasándolo mucho peor que yo.

Ilustrador: Peter Bailey


ACTIVIDADES
1.- Podéis entablar un coloquio en clase sobre el motivo por el que los primos del señor Pandolfo querían apropiarse de sus tierras y las consecuencias que esto conllevaría.
2.- ¿Cuál sería el contenido de la carta que el señor Pandolfo metió dentro del espantapájaros?
3.- ¿Qué materiales utilizarías tú para hacer un espantapájaros? ¿Cómo lo vestirías? ¿Quieres hacer un bonito dibujo del mismo?
4.- Escribe un cuento o un poema cuyo protagonista posea las cualidades que el señor Pandolfo deseaba que tuviese su espantapájaros y envíalo por email (en fichero Word) acompañado de un dibujo (en fichero JPG) junto con tu nombre, apellidos, curso y colegio a:
Podrá ser publicado en nuestro blog.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Los libros del mes de febrero: "Miguel Hernández, pastor de sueños"


Reseña:
Hace cien años nació un niño en Orihuela al que llamaron Miguel. Su infancia, junto a su familia y amigos, era normal y corriente, como la de cualquiera de sus amigos. Pero pronto Miguel comenzó a destacar por su gran curiosidad hacia las cosas que le rodeaban, y en la naturaleza encontró el libro más divertido y fascinante que podía imaginar.
En las páginas de este libro conocerás a Miguel Hernández, un niño aún, un poeta cabrero que contagia a pequeños y grandes con su risa ancha y prodigiosa. Todavía tiene por delante un futuro lleno de dudas y oscuridad, pero nada podrá evitar que los versos de Miguel se llenen de luz.
El autor:
José Luis Ferris (Alicante, 1960) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y Doctor en Literatura Española por la Universidad de Alicante. Ha recibido numerosos premios literarios y se da a conocer en el mundo literario tras varias publicaciones de poemas: Piélago (Madrid, Hiperión, 1985), Cetro de cal (Madrid, Rialp, 1985) y Niebla firme (Madrid, Hiperión, 1989). Como prosista es autor de los relatos infantiles La isla de Tododelrevés (Anaya Infantil, 2007), Las palabras del agua (Sopa de Libros, Anaya, 2008) y Gacela de amor y nieve (ECU, Alicante, 2008). Tiene editados cerca de un millar de artículos de creación y crítica literaria en diversos diarios y revistas nacionales. Ha realizado la edición crítica de la Antología de la poesía de Federico García Lorca (Alicante, Aguaclara, 1991) y de la Antología poética de Miguel Hernández (Madrid, Espasa-Calpe, 2000), además de publicar trabajos especializados sobre Gabriel Miró, Azorín, Juan Gil-Albert y la revista de posguerra Verbo. Ha publicado varias novelas: Bajarás al reino de la tierra (Barcelona, Planeta, 1999) y El amor y la nada (Barcelona, Planeta). Es autor, asimismo, de la biografía del deportista José Hernández La vida entre los puños (Diputación de Alicante, 2002) y del ensayo biográfico Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta (Madrid, Temas de Hoy, 2002). En 2004 publica Maruja Mallo. La gran transgresora del 27 (Madrid, Temas de Hoy) y en 2007, Carmen Conde. Vida, pasión y verso de una escritora olvidada (Madrid, Temas de Hoy).
El ilustrador:
Max Hierro nació en Salamanca en 1975. Estudió Diseño Gráfico en la Escuela de Arte de Salamanca. Posteriormente, atraído por la técnica del grabado, completó su formación en Oviedo. Ha trabajado en numerosas publicaciones periódicas, e ilustrado cómic, libros infantiles... Ha ilustrado muchos libros infantiles: Veinte mil leguas de viaje submarino, Alejandro Magno, Klaus Nowak, limpiador de alcantarillas, Cuentos de Poe, etc.

MIGUEL HERNÁNDEZ, PASTOR DE SUEÑOS

Los poetas no son tristes. Nunca lo fueron. Tampoco lo son las mariposas que llenan el aire de colores. ¿Acaso son tristes las nubes que cruzan el cielo con sus formas de algodón? Si lo piensas bien, ni los poetas, que viven decenas de años, ni las mariposas, cuya vida se reduce a un solo día, ni las nubes que pasan y mueren en apenas unos minutos, tienen nada de triste. Nadie lo es. Basta con conocerlos un poco, con acercarnos a ellos, para descubrir la sonrisa que esconden, la alegría que se oculta detrás de la nostalgia o de la soledad.

Hace algunos años me hablaron de un poeta muy triste que murió joven y enfermo dentro de una prisión. Enseguida pensé en sus versos y los imaginé oscuros y llenos de palabras desventuradas y mustias. Sin embargo, cuando mi maestro de entonces nos leyó algunos de sus poemas en mitad de una mañana brillante de sol, sentí que el corazón se me llenaba repentinamente de mariposas.


El poeta del que os hablo se llamaba Miguel Hernández y era de Orihuela, un pueblo ancho y soleado que se encuentra al sur de Alicante, muy cerca de Murcia, y a pocos kilómetros del mar. Apenas tenía tres años y el pequeño poeta ya destacaba por su gran curiosidad. Era como un detective de la vida y de la naturaleza. Le gustaba observarlo todo y encontrar explicación a las cosas y a los acontecimientos que surgían a su alrededor. No se perdía detalle de cuanto veía y de cuanto escuchaba:
–¿Qué es aquello que brilla entre las hojas, padre?
–¡La Luna, qué otra cosa iba a ser!
–¿Y esa voz que se escucha más allá de los árboles, madre?
–El viento que silva entre las ramas.
–¿Y esa risa que carcajea y carcajea bajo los arcos del puente?
–El río, Miguel, el río que corre raudo hacia el mar…
–¿Qué es aquello que vuela…?
–¡Demonio de niño! – interrumpía el padre -. ¿Es que no te cansas de preguntar y preguntar?
Pero Miguel no se cansaba nunca. 

(…) El misterio de la vida era para él como un juego inocente, y cuando vio nacer a Lucera, su cabra favorita, de la barriga tersa y redonda de su madre, saltó de alegría y la convirtió en su mascota para siempre. Sin embargo, de quien más cosas sabía Miguel era de la luna. La observaba desde la ventana de su cuarto las noches limpias y claras. La veía rutilante en medio del cielo, plena como un balón de luz, enfriando el monte, llenando de plata los campos y las cosechas, alumbrando los caminos, meciéndose en el mar.








–Si sabes tantas cosas de la luna – decía Carlitos Fenoll, un amigo de Miguel -, si tanto sabes de ella, de mayor serás ingeniero de lunas, por lo menos, o perito en astros, o algo así…
–No te canses – respondía el pequeño -, seré poeta y nada más.













(…) Tan solo era un niño, pero ya tenía sueños de hombre grande. Tal es así que una mañana, mientras cuidaba del rebaño de cabras de su padre, Miguel se quedó dormido bajo la sombra de un ciprés. Tan dormido estaba que tuvo un sueño largo y profundo. En él se vio a sí mismo tal y como era: un niño de ocho años vestido con ropas sencillas, riéndose de todo y correteando bajo los árboles junto a Lucera. Eso veía en su imaginación cuando, de pronto, se detuvo junto a él un caballo oscuro que venía trotando desde el valle.




Ilustraciones: Max Hierro
Editorial: Anaya
 

ACTIVIDADES
1. Miguel Hernández desde bien pequeño tenía claro que de mayor quería ser poeta. ¿Qué crees que es un poeta? ¿Tú sabes qué te gustaría ser de mayor? Imagínatelo y dibújate en tu futuro trabajo.

2. La cabra Lucera se convirtió en la inseparable mascota de Miguel. ¿Tienes mascota o te gustaría tenerla? Si tienes alguna mascota, explica los cuidados que necesita.

3. ¿Cómo crees que era el caballo del sueño de Miguel? ¿Qué piensas que hizo Miguel cuando lo vio? Cuenta algún sueño bonito que hayas tenido.

4. Busca y lee algunos poemas de Miguel Hernández. Inspírate en ellos o en algo que te guste mucho para escribir tú un poema. Envíalo por mail (en formato Word) y acompáñalo de un dibujo (en fichero JPG). Indica en el trabajo tu nombre, apellidos, curso y colegio. Envíalo por correo electrónico a:

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