- Día: Jueves, 12 de Noviembre de 2009.
- Hora: 18:30 horas
- Lugar: CEIP Benalúa. Calle Alona, 38. 03007 Alicante (entrada por Calle Isabel la Católica).
- Orden del día:
sábado 7 de noviembre de 2009
Convocatoria de reunión del Grupo Leo de Alicante 12 de noviembre de 2009
viernes 6 de noviembre de 2009
Lectura de "Una nueva estrella" de Pilar Fernández Tormo
Una nueva estrella
lunes 2 de noviembre de 2009
Lectura de "Bushara" de Carlos Lafuente
domingo 1 de noviembre de 2009
Sopa de cola de lagartija. Libro del mes de noviembre de 2009
Actividades:
- Lee el libro.
- Escribe un comentario en nuestro blog sobre el libro, el capítulo que más os ha gustado y por qué.
viernes 30 de octubre de 2009
Lectura de "Mi historia con la comida según la comida" de María Moltó Martínez
lunes 26 de octubre de 2009
Lectura de "El susto a media noche" de Alfonso Ruiz
viernes 23 de octubre de 2009
Lectura de "L'estima de Pista i Rasper" de Cludia Julià Clavellinas
miércoles 21 de octubre de 2009
"Se vende mamá" de Care Santos. Premio El Barco de Vapor 2009
lunes 19 de octubre de 2009
Lectura de "L'estrela caiguda" de Paula Peña Pérez
Pel matí se la va trobar una xiqueta i li va preguntar cóm la podia portar al seu món. Però l'estrela li va dir que al món de les estreles estaven tots trists perquè nosaltres no cuidavem el nostre món i que per això ella es va baixar a la nostra Terra.
I li va anar dient a tots els xiquets qe no tiraren les coses a terra perquè quan més neta estava la Terra, més il·luminarien les estreles. Els xiquets li van fer cas i al poc de temps es van adonar que les estreles estaven contentes perquè cada nit brillaven un poc més.
Les estreles van invitar al cel a tots els xiquets i els van ensenyar com creixien, com il·luminaven i moltes coses més.
Els xiquets es van divertir un muntó i, quan va arribar l'hora d'anar-se'n, ningú es volia anar, perquè s'ho estaven pasant molt bé jugant amb les estreles.
© Paula Peña Pérez
viernes 16 de octubre de 2009
Lectura de "El tesoro de Ikaika" de Andrea Pérez Alberto
El tesoro de Ikaika
lunes 12 de octubre de 2009
Lectura de "Poemas encadenados". Colectivo
viernes 9 de octubre de 2009
Lectura de "El monstruo de los sueños". Colectivo
Era tan malo y rabioso que se les aparecía a los niños y niñas en los sueños y estaban todos muy, muy, muy asustados.
Carlos tenía siete años y su amiga Clara, seis. Cuando el monstruo se le aparecía en sueños, gritaban, lloraban y salían disparados al cuarto de sus padres. Se metían entre ellos y se tapaban hasta las orejas. Por la mañana aún temblaban de miedo y a la hora del recreo todos hablaban del monstruo.
- Estoy cansado de ese monstruo que me asusta -dijo Carlos.
- Pues yo también. Tendremos que hacer algo con él -dijo clara.
- Sí, pero ¡qué miedo! - dijeron todos.
- Pero tendremos que pensar un plan para que deje de molestarnos -dijo Carlos.
- ¡Ya lo tengo! Le llevaremos cada uno una hamburguesa que nos preparen en casa. Merendaremos con él y le daremos cada uno un juguete nuestro -contestó Clara.
- ¡Sí, si, nos haremos sus amigos, que seguro que está muy solito en su cueva!
Y esa tarde todos pidieron en casa dos hamburguesas, una para ellos y otra para Rabiosus. Cada uno cogió un juguete y se fueron a la cueva.
Cuando Rabiosus vio llegar a todos los niños y niñas que le regalaban hamburguesas y sus juguetes, se puso tan contento que se le mojaron todos los pelos de tanto como lloraba de alegría.
Y desde ese día a Rabiosus le llamaban Contentus y se pasaba las mañanas jugando con los juguetes, las tardes jugando con los niños y niñas y durmiendo durante las noches, sin molestar ni aparecer en los sueños de nadie.
© CEIP Gabril Miró de Alicante
lunes 5 de octubre de 2009
Lectura de: "Fiesta de piratas" de Blanca Carbonell Padilla
© Blanca Carbonell Padilla
viernes 2 de octubre de 2009
Lectura de: "La pelota Fardona" de Carlos Velázquez Balsera
jueves 1 de octubre de 2009
¡No es tan fácil ser niño! Libro del mes de octubre de 2009
¡No es tan fácil ser niño!
Recomendado a partir de 10 años
Autor: Pilar Lozano Carballo
Dibujos: Montse Tobella
Editorial: Edebé
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Me llamo Fernando Lagos. Y yo, la verdad, tengo las orejas grandes y así como un poco hacia delante. En mi clase anterior nunca nadie se había reído de mí por eso, porque nos conocíamos desde siempre y no se habrían fijado en mis orejas, o les parecerían normales, o por lo menos nadie pensó que el tamaño de las orejas fuera motivo de risa. Pero este curso...
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Con la lectura de este libro podréis comprender lo que le toca pasar a su protagonista, Fernando, cuando es cambiado de clase y tiene que separarse de sus compañeros de aula de varios cursos. Además comienza a ser víctima de persecución por algunos compañeros que seguían al líder que no sabe respetar a los demás. Comienza a ser objetivo de burla por el tamaño de sus orejas. Le coge miedo a ir al colegio, no va a gusto. Su rendimiento escolar baja y llega al fracaso escolar. No quiere contar nada a sus padres. Os puede ayudar a comprender lo que puede llegar a ocurrir cuando no se respeta la dignidad de los otros. Comprobar si en vuestra clase hay algún niño o niña que sea objeto de burla colectiva. Sed valientes y denunciad tal situación.
Actividades:
- Lee el libro y escribe un comentario en nuestro Blog diciendo si te ha gustado y con qué personaje te identificas más (para acceder pulsa al final del artículo sobre comentarios).
- ¿Cómo se debe actuar cuando se comprueba que un compañero o compañera es víctima de acoso?
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lunes 28 de septiembre de 2009
Lectura de: "Poesías". Varios autores
viernes 25 de septiembre de 2009
Lectura de: "Poesías". Colectivo
lunes 21 de septiembre de 2009
Lectura de: "Los dos hermanos y sus juguetes". Colectivo
Sus abuelos fueron a verlos porque los querían mucho y les regalaron: un peluche de la Ardilla Loca a Heidi y un coche de carreras blanco a su hermano.
Sus tíos, Julio y Carmen, fueron al hospital y les regalaron: un caballito de juguete para balancearse a Heidi y a Adrián un Power Ranger rojo, que era su preferido.
Pasó el tiempo y Adrián cumplió cinco años. Sus papás le regalaron una cámara de fotos. Con ella le hizo una foto a su familia.
Su tía Raquel fue a verlo y le regaló dos muñecos de "Bola de Dragón Z", con los que completó su colección de muñecos.
Adrián tenía en la pared de su habitación un escudo del Barça. Era una habitación muy chula, llena de juguetes. Le habían quitado la valla para dormir, porque se había hecho mayor. Heidi tenía muchas muñecas encima de su cama. La casa se había llenado de juguetes.
La gata Sofi estaba aburrida, porque los niños no le hacían caso con tantos juguetes. Tampoco le daban de comer.
Una tarde, Adrián estaba viendo los dibujos cuando vio que su gata iba a comerse a los peces. Entonces Adrián cogió un tazo y se lo tiró para que se asustara. La gata se escapó por la ventana y se fue al parque. Se escondió detrás de las flores. Los hermanos fueron al parque a buscar a la gata y pedirle perdón. Se hizo de noche, pero al final la encontraron y se la llevaron a casa.
Los niños decidieron repartir los juguetes con los niños pobres para jugar más con sus mascotas.
© CEIP Gabriel Miró de Alicante
viernes 18 de septiembre de 2009
Lectura de los trabajos ganadores del XIV Concurso Literario Grupo Leo
Seguiremos el siguiente orden:
- "Los dos hermanos y sus juguetes". Colectivo Educación Infantil 5 años. CEIP Gabriel Miro - Alicante.
- "Poesías". Colectivo Educación Infantil 4 años. Colegio San Agustín - Alicante.
- "Poesías". Colectivo Educación Infantil 5 años. Colegio San Agustín - Alicante.
- "La pelota Fardona" de Carlos Velázquez Balsera. Primero de Primaria. Colegio Inmaculada Jesuitas - Alicante.
- "Fiesta de piratas" de Blanca Carbonell Padilla. Segundo de Primaria. CEIP L'Horta - San Vicente del Raspeig.
- "El monstruo de los sueños". Colectivo curso 1ºA. Primero de Primaria. CEIP Gabriel Miró - Alicante.
- "Poemas encadenados". Colectivo curso 2º B. Segundo de Primaria. CEIP L'Horta - San Vicente del Raspeig.
- "El tesoro de Ikaika" de Andrea Pérez Alberto. Cuarto de Primaria. Colegio Inmaculada Jesuitas - Alicante.
- "L'Estrela caiguda" de Paula Peña Pérez. Tercero de Primaria. CEIP Enric Valor - Alicante.
- "L'Estima de Pista i Rasper" de Claudia Julià Clavellinas. Tercero de Primaria. CEIP El Romeral - Alcoi.
- "El susto a medianoche" de Alfonso Ruiz. Tercero de Primaria. CPC Sagrados Corazones - Redován.
- "Mi historia con la comida según Comida" de María Moltó Martínez. Quinto de Primaria. CEIP La Hispanidad - Elche.
- "Bushara" de Carlos Lafuente. Sexto de Primaria. CEIP Enric Valor - Alicante.
- "Una nueva estrella" de Pilar Fernández Tormo. Sexto de Primaria. Colegio Jesús María CEU - Alicante.
- 09/11/09. "Manolo, el globo de la paz" de Blanca Navas Soler. Sexto de Primaria. Colegio Inmaculada Jesuitas - Alicante.
- 13/11/09. "El viaje de la interioridad" de Adonai Oliver Navarro. Segundo de ESO. Colegio San Agustín - Alicante.
- 16/11/09. "L'Esperit de Xinès" de Juan Ramón Hernández Aarón. Primero de ESO. IES Las Lomas - Alicante.
- 20/11/09. "Les flors a les estacions" de Alejandro Sánchez Fajardo. Segundo de ESO. Colegio Don Bosco Salesianos - Alicante.
- 23/11/09. "El mejor amigo" de Walter Daniel Arza Zimerman. Segundo de ESO. IES Valle de Elda - Elda.
- 27/11/09. "Haily" de Andrea Romero Avellán. Tercero de ESO. Colegio San Agustín - Alicante.
- 30/11/09. "Navidad" de Makyerl Arbeláez López. Cuarto de ESO. IES Valle de Elda - Elda.
- 04/12/09. "La maldición de la casa" de Cristina Poveda Peiró. Cuarto de ESO. IES Paco Mollà - Petrer.
- 07/12/09. "Un misterio en Cardigraf" de Esther Cabanero Martínez. Tercero de ESO. IES Valle de Elda - Elda.
- 11/12/09. "Arena" de Juan Antonio Vargas Montoya. Premio Centro Específico. Centro CAES Nazaret de Alicante.
- 18/12/09. "Las alas de los Ángeles" de Ana Trenzano Cabezas. Premio a la mejor ilustración. Colegio Sagrada Familia Esclavas Sagrado Corazón - Alcoi.
lunes 7 de septiembre de 2009
Un nuevo Curso Escolar: 2009-2010
Han sido variadas las actividades que en nuestra trayectoria hemos organizado: Semanas de Literatura infantil, encuentros con autores, seminario permanente del profesado, aulas fantásticas en distintos Colegios, maratones de lectura, colaboración en el Suplemento Escolar “La Tiza” del Diario Información, en el que cada miércoles presentamos un cuento para ser trabajado en el aula; el Concurso Provincial de Cuentos, ya estamos en la decimoquinta convocatoria. Cada curso recogemos en un libro los mejores trabajos presentados en los distinto niveles y categorías de la Educación Obligatoria (Infantil, Primaria y Eso).
Consideramos que es, con la colaboración del profesorado, como podemos llevar a cabo nuestro objetivo. Sin vuestro apoyo en el aula nuestra labor quedaría muy empobrecida. Es variado el profesorado que viene realizando y estimulando la participación en nuestras actividades. Es por ello que pedimos vuestra colaboración e integración en nuestras actividades con el fin de aumentar el rendimiento de nuestra labor. Realizaremos una reunión abierta a todo el profesorado, en ella nos gustaría contar con el mayor número posible de Centros representados. Os anunciaremos la fecha en este Blog en el que iréis encontrando noticias relacionadas con el mundo de la Lectura. Animad a vuestros alumnos a entrar en el mismo. Mensualmente proponemos la lectura de un libro que puede servir para la realización de un apoyo didáctico a vuestra programación.
Esperamos vuestras sugerencias y propuestas. Somos conscientes que la Lectura es uno de los mejores mecanismos en pro de la formación integral de la persona.
Diego Gila Haro
domingo 6 de septiembre de 2009
Lectura de: "Te quiero" de Patricia Gil Delgado
Un día, como otro cualquiera, caminando sin rumbo por aquel bosque descubrió un paisaje sorprendente, parecía salido de un cuento de hadas, había una cascada inmensa y muchos árboles alrededor que alcanzaban el cielo, y a esto hay que añadirle que era el atardecer y el cielo estaba precioso. Carlos se quedó paralizado durante unos minutos mirando el lugar embobado, inesperadamente alguien le puso un pañuelo en los ojos y se acercó a su oído diciendo:
- Cada vez que te veo me gustas más y no puedo evitarlo. Te quiero.
Seguidamente le dio un beso en la boca y se fue corriendo. Cuando Carlos quiso mirar ella ya se había ido.
Aquella noche Carlos no pudo dormir, no se podía creer lo que le había pasado esa tarde. Aquel beso... no se podía explicar, era tan apasionado y dulce... Sin darse cuenta se había enamorado perdidamente, pero el problema era que no sabía quién era ni si algún día daría con ella.
Al cabo de un mes, llego el esperado día de asistir a clase. Era el primer día para Carlos y estaban en el mes de febrero, así que no le hacía demasiada gracia ir al instituto en mitad del curso y sin conocer a nadie, pero no podía hacer nada. A pesar de todo, el día no le fue tan mal, conoció a muchos amigos, pero en especial a Ruth, una chica muy guapa que se ofreció a enseñarle el instituto y a explicarle por dónde iban en el libro de clase para que no fuera perdido durante las explicaciones del profesor.
Pronto Ruth se convirtió en su mejor amiga, quedaban todas las tardes y compartían todo, hasta que un día Ruth no se presentó en el parque donde habían quedado y dejó a Carlos plantado. Éste tras estar esperando una hora se fue triste al maravilloso sitio donde tuvo lugar ese beso de hacía unos meses; este sitio era el único donde se podía olvidar de todos los problemas y aislarse en su propio mundo. Al poco tiempo, llegó Ruth muy fatigada tras un largo tiempo corriendo hasta él.
- Lo siento- dijo acercándose a él.
Carlos hizo un gesto queriendo decir que ahora no tenía muchas ganas de hablar con ella, pero a Ruth no le importó y le explicó lo que había sucedido.
- Carlos, no te enfades, te lo puedo explicar. Mi abuela se ha puesto mala de repente y hemos tenido que llevarla al hospital. Luego, preocupada por ella, se me ha olvidado por completo que había quedado contigo y he salido de allí en cuanto he podido.
- Está bien, contestó Carlos. No me enfado pero no me ha gustado mucho estar esperando una hora allí yo solo como un tonto.
- Lo sé y lo entiendo- dijo bajando la cabeza Ruth.
Tras ese diálogo reinó un silencio insoportable durante unos segundos y Ruth pensó que éste era un buen momento para decir lo que llevaba bastante tiempo callándose:
- Carlos, te quiero. Llevo mucho tiempo queriendo decírtelo y no me aguanto más.
- ¿Qué?- respondió incómodo Carlos.
Vaya, veo que no te ha gustado mucho que te lo dijera.
- No, no es eso. Eres la chica más guapa que he visto y la más inteligente, pero hacer un par de meses una chica misteriosa me embrujó con un beso, aquí mismo, y desde ese día no he podido dejar de pensar en ella.
Al oír eso, Ruth hizo una sonrisa un tanto picarona y se acercó poniéndole un pañuelo en los ojos. Estaba atardeciendo cuando le susurró al oído:
- Cada vez que te veo me gustas más y no puedo evitarlo. Te quiero.
Seguidamente le dio un beso.
© Patricia Gil Delgado
viernes 4 de septiembre de 2009
Lectura de: "Rosas en la tormenta" de Javier Melgarejo
lunes 31 de agosto de 2009
Las tormentas del Mar Embotellado. Libro del mes de septiembre de 2009
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- Para los maestros: Lee aquí la propuesta didáctica de la Editorial.
- Para los alumnos: Lee el libro y escribe un comentario en nuestro Blog diciendo si te ha gustado y con qué personaje te identificas más (para acceder pulsa al final del artículo sobre comentarios).
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domingo 30 de agosto de 2009
Lectura de: "Un viaje a otra dimensión " de María Pastor Bardisa
© María Pastor Bardisa
jueves 27 de agosto de 2009
Lectura de: "Historia de un asesinato" de Esther Ramírez Horcas
lunes 24 de agosto de 2009
Lectura de: "Ella" de María Carpena Hernández
Fue mi guía para aprender a vislumbrar la vida desde otra perspectiva; aprender a vivir como uno quiere... a soñar despierto.
A medida que pasaban las noches me despertaba intentando buscar otro sueño. Incluso deseaba adentrarme en alguna de esas pesadillas que me atormentaban desde que era un niño, pero mi fuerza de voluntad se hacía insignificante con aquella extraña y fascinante visión.
Cada noche, cuando me despertaba en aquel mundo tan enternecedor, me sentía vivo, como si estuviera viviendo un sueño; como si al otro lado del horizonte me deleitara el más profundo de mis pensamientos. Me producía unas ganas inmensas de atraparlo y abrazarlo tan fuerte que se hiciera realidad.
Una noche me desperté sobresaltado y, harto de no hallar respuestas, fui a buscarlo- quizá de pequeño lo vi en algún sitio o me hablaron de él-. Visité ciudades, pregunté a todo el mundo, pero no encontré huella alguna; ni siquiera una insignificante pista que me condujera hasta aquella fascinante visión.
"Estaré loco", pensé sin temor a aceptarlo.
Desconcertado y decepcionado, volvía a casa. Por el camino, en el autobús, me llamó la atención una chica. No sé qué tipo de hechizo utilizó conmigo, pero no podía dejar de mirarla. En décimas de segundo su triste mirada desembocó en un mar de lloros y tormentos. Tuve una sensación extraña, inaudita, inhumana. Cada gota de dolor, cada lágrima de amor que fluía por su mejilla era como un tenue y fino hilo de luz blanca que adormecía el cielo estrellado, dejando una suave y cálida brisa a su paso.
Me acerqué a ella y escuché con atención las razones que la llevaban a sentirse así. Estuvimos todo el trayecto charlando hasta que ella se bajó en la parada a la que el destino la había llevado. Sabía que no nos íbamos a volver a ver, pero, desde ese momento, dejé de ser aquella insignificante gota de mar que siempre me había sentido y me convertí en el más grande de los océanos jamás visto.
Aquella noche me desperté a las tres de la madrugada sobresaltado. Me encontraba sumido en un nuevo mundo, desconocido, tal vez mágico. Soñé con aquella chica, de belleza mística y tentadora que superaba cualquier sueño. Por fin la había encontrado, había hallado la respuesta que siempre había buscado.
"La soledad", pensé invadido de miedo y angustia. ¿Cómo podía haber estado tan ciego? Fue ella la que me abrió los ojos. Hasta que no la encontré, la soledad fue mi única compañía. Desde aquella noche, día tras día, se me aparecía en los sueños aquel acantilado que se asomaba a un embriagado océano, acompañado por aquel majestuoso y lejano horizonte. Pero ya no estaba solo, ahora me acompañaba aquella chica cuyo nombre no cito por miedo a que desparezca. En ese momento comprendí, que mientras no la hallase, debería seguir soñando.
© María Carpena Hernández
viernes 21 de agosto de 2009
Cuentos del murciélago goloso. La pastora de caracoles
© Autores LIJeros
- "La indigestión de los buzones" de Raquel Míguez
- "La capa del príncipe Rastopoff" de Mercedes Tormo
- "La Plaza del Ladrillo" de María Sierra Varo
- "Blas, el <<jenio>
> del lumigás" de Isabel Redondo - "El misterio de los cocodrilos invisibles" de Santiago Gallego
- "Frida" de Esperanza Fabregat
- "La ovación" de Clara Redondo
- "La pastora de caracoles" de Ángela Ruano
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La pastora de caracoles
por Ángela Ruano
Autora de las ilustraciones: María Sierra Varo
Rocío es una niña pequeña, castaña clara, casi rubia, muy inquieta. Se pasa el día cantando y bailando, moviendo la cabeza para que su melena se agite al aire. Le encanta tener el pelo laaaargo, largo.
También le gusta mucho mirar a los caracoles, con su andar ondulante y tranquilo. En el jardín de su casa, después de un día lluvioso, cuando el sol asoma su cara resplandeciente, salen muchos, pero que muchos caracoles. Si ve a alguno solo, se lo lleva y lo pone sobre una hoja de rosal para que coma tranquilo. A veces, hasta les canta:
Caracol, col, col
Saca los cuernos al sol
Que tu padre y tu madre
También los sacó
Su mamá le dice que los caracoles le arruinan el jardín, que se comen todo lo que encuentran a su paso. Pero la niña no la escucha. Pues se queda absorta mirándolos.
Un soleado día de primavera, el gran caracol, el más viejo de la tribu caracolín, salió de su escondrijo, de detrás de unas hojas. Era grande, gordo y muy elegante: caparazón de color marrón con vetas blancas y cuernos-ojos grandes y verdes como la menta.
Llamó insistentemente a Rocío con su peculiar voz:
—¡Rocío, Rocío! ¡¿Puedes venir?!
La niña miraba para todos los lados ¿Quién la llamaba? Su mamá no era. Conocía muy bien la voz de su mamá, esta era un poco gangosa.
—¡Rocío, Rocío!
Dio media vuelta, y allí estaba el viejo y gordo caracol con sus ojoscuernos muy estirados, mirándola. Se agachó la niña, lo cogió del suelo y lo posó dulcemente en la palma de su mano.
—¿Eres tú el que me has llamado? —preguntó Rocío un poco sorprendida.
—¡Pues claro! —le dijo el caracol con voz de enfado—. Llevo una hora llamándote. Debes de estar sorda como una tapia.
—Perdón, perdón, señor caracol. Es la primera vez que escucho su voz.
Por eso no la he reconocido —contestó ella, mirándole con sus enormes ojos azules, abiertos como girasoles.
—Perdonada por esta vez, pero no me gusta esperar cuando llamo.
Rocío estaba sorprendida —«¡qué mal genio tiene este caracol!»,
pensó—. El caracol viejo tenía la misma expresión en la cara que su mamá cuando se enfadaba con ella porque hubiera hecho alguna trastada.
De pronto, dulcificó la voz y dijo a la niña:
—Queremos pedirte un favor muy importante -dijo levantando mucho los ojos- cuernos para verla bien.
—Adelante.
—Pues… Mi tribu y yo estamos más que hartos —al decir esto, se puso el caracol casi de pie, apoyado en su cola— de vivir en este… ¡birrioso jardín! —lo dijo con tanto ímpetu que casi se cae al suelo. La niña le sonrió—. Se nos ha quedado pequeño y queremos ver mundo. Hemos oído que hay lugares maravillosos allá en el bosque de arriba, con grandes árboles, flores, hojas de todo tipo... Tendríamos una vida más larga y, sobre todo, más alegre.
Dedicó a la niña la mejor de sus sonrisas, y luego prosiguió.
—Como presidente de nuestro Consejo, he pensado que tú nos acompañes a buscar un lugar mejor. Voy siendo muy viejo. No duraré mucho tiempo. Y quiero dejar a mi pueblo en un buen lugar, uno que tenga mucha humedad, mucha comida y mucho sol. Bueno, ¿qué te parece la idea?
El gran caracol se movía ahora en círculos sobre la mano, despacito, muy inquieto, esperando la respuesta de la niña.
Rocío se había quedado con la boca abierta ante esa propuesta. Pero se sentía muy orgullosa de que la hubieran escogido a ella precisamente. Tras pensarlo un rato, aceptó.
—De acuerdo. Os buscaré un buen y bonito lugar, lo llamaremos CARACOLANDIA —le dijo al gran caracol.
Además, su madre se pondría muy contenta de no tener a esos bichos en su jardín, pues ya no estropearían más las flores.
Esa noche, Rocío soñó con un montón de cosas para ellos: fuentes para bañarse, parques con columpios… ¡Hasta un gimnasio para que se mantuvieran ágiles, y no tan lentos como ahora! Estaba entusiasmada con la idea. Iban a estar muy orgullosos de ella. Sería «la pastora de caracoles».
—Ahora me tengo que ir a dormir la siesta —le dijo a su nuevo amigo, bostezando.
—Saldremos mañana tempranito. Que estén todos preparados. ¿Vale? —lo depositó sobre el jardín.
—De acuerdo, Rocío. Aquí estaremos —y empezó a dar tales saltos de alegría que casi pierde el equilibrio.
Al día siguiente, Rocío se levantó temprano y se vistió. Cogió su mochila verde, metió en ella algo de comida y una botella de agua, se puso una gorra roja, se echó la mochila a los hombros y tomó una pequeña garrota que le había regalado su abuela. Salió al jardín. Allí estaban esperándola todos los caracoles, en fila de a dos, con sus diminutas mochilas sobre sus caparazones y unas gorras tan rojas como la de ella; estaban muy graciosos. Y se fueron todos juntos en busca de CARACOLANDIA.
© Ángela Ruano
miércoles 19 de agosto de 2009
Lectura de: "Salvando a papá" de Carolina Lecumberri Sáenz
Nada más tener a Radilla, a su madre le mandaron de sirvienta. Entonces no la veía casi nunca, sólo cuando su padre iba a llevarle al faraón sus trabajos artesanos.
Radilla era muy feliz con sus padre, cuando podía iba a ayudarle al trabajo.
Un día hubo una tormenta y se inundó todo el pueblo. El padre comerciaba con los pueblos cercanos pero por culpa de las inundaciones la única vía de comunicación que tenía con aquellos se cortó.
El padre perdió mucho dinero y no podía pagarlo todo, así que con tantas preocupaciones enfermó y como no podía pagar un medicamento muy caro, no se podía curar. Un día paseando por la calle, un sabio le dijo a Radilla que la única posibilidad de curar la enfermedad de su padre era ir a una isla a las afueras de Egipto llamada Rasbwanna y le entregó un mapa de dónde se encontraba la isla, y una llave. El sabio huyó corriendo y Radilla no sabía por qué le había dado la llave, pero la guardó.
Cuando llegó a casa se lo contó a su padre que no le dejó irse, le parecía peligroso.
Radilla estaba prometida desde pequeña con un chico llamado Dananir, hijo de unos amigos. Aunque no le caía muy bien y no había hablado con él nunca, se vio obligada a decírselo y a pedirle que le ayudara. Así que le dijeron a su padre que tenían que ir allí por el trabajo de Dananir, y Alí les dejó. Cogieron una barca y se fueron.
Cuando llegaron y vieron la isla se quedaron asombrados, era preciosa, tenía mucha vegetación y mucha agua. Decidieron meterse dentro de la isla y allí vieron un loro que pareció que les indicaba un camino, así que lo siguieron hasta que se paró y descubrieron que había una tribu de negros adorando una estatua. Dananir intentó hablar con ellos pero no pudo, parecía que hablaban en otro idioma. Después de mucho tiempo lo consiguió y se dio cuenta que le decían que la estatua era un dios que les daba los manjares. En esa isla había muchísima fruta así que les dieron de comer y les proporcionaron una casita de paja, barro, etc... para dormir.
A la mañana siguiente les dieron una vuelta por la isla y lo pasaron muy bien tirándose por las cascadas, vieron los animales y tomaron frutas que nunca habían probado. Les trataron como reyes.
Al día siguiente les querían enseñar la isla desde arriba del todo. Cuando ya estaban llegando vieron pájaros de muchísimos colores que volaban muy alto. Cuando llegaron a lo alto, Radilla vio que el poblado formaba una especie de puerta y en el centro estaba la estatua donde debería estar la cerradura de la puerta. Radilla enseguida pensó cavar al lado de la estatua y ver lo que encontraba. Cuando se lo contó a sus nuevos amigos le dijeron que no por si le pasaba algo a la estatua. Era su Dios y no podían dejarles. Dananir les contó todo lo que pasaba así que aunque una mitad estaba de acuerdo y la otra no, les dejaron cavar.
Después de cavar encontraron un cofre muy pequeño y en su interior una planta, Radilla la guardó. Al día siguiente agradecieron a todos sus nuevos amigos la ayuda y se fueron.
Al mes siguiente se casaron, el padre ya estaba curado y Radilla y Dananir se llevaban muy bien.
El día de la boda no había mucha gente pero el padre les había preparado una sorpresa. Había invitado a todos sus amigos del poblado. Se pusieron muy contentos al verlos. Como regalo, éstos les trajeron manjares de los que les habían gustado tanto en la isla, todos los invitados quedaron encantados.
lunes 17 de agosto de 2009
Lectura de: "Carta de amor" de Laiz Lissette Bello
viernes 14 de agosto de 2009
Lectura de: "Almas sin retorno" de Laiz Lissette Bello
Tras varios minutos, llegó a la ermita. Ésta era sumamente oscura, su entrada estaba cubierta de matorrales enredados unos con otros. A la derecha de la construcción ruinosa, se encontraba una pila de agua bendita mohosa situada en el interior de un estanque putrefacto. Los enormes árboles de la zona apenas dejaban pasar un resquicio de luz y Pablo comenzaba a asustarse. En un acto de valentía o de locura, abrió el enorme portón con un gran esfuerzo, atravesó una tupida telaraña y se apresuró a investigar la zona. Todavía no lograba entender cómo se había atrevido a entrar en el monte de las Ánimas precisamente esa noche, su curiosidad por descubrir si la leyenda era cierta, y si fuera así por conocer a su lejano pariente, habían acabado con cualquier resto de miedo y le habían aportado el valor suficiente, aunque ahora se fuera debilitando poco a poco.
Al trasluz pudo ver unas escaleras estrechas, sin pensarlo se dirigió hacia ellas y las subió corriendo. Llegó hasta el campanario. Se detuvo un buen rato mirando las relucientes campanas, en las cuales se reflejaba una majestuosa luna llena, lo que significaba que era media noche. En el campanario había un ventanal por el cual, tras apartar ciento de telarañas, se asomó para contemplar el enorme bosque que se extendía bajo sus pies.
De improviso comenzaron a sonar las campanas, su corazón dio un brinco desmedido. Las campanas sonaban cada vez más y más fuerte, como impulsadas por algo sobrenatural. Pablo no apartaba la vista del bosque. Algo extraño ocurrió, la tierra comenzó a removerse y salieron a la luz miles de esqueletos polvorientos, estos se quedaron inmóviles. Las campanas pararon de sonar y Pablo se dio cuenta de que la luna no se reflejaba en ellas. Un resplandor verdoso inundó todo el bosque y el pequeño contempló cómo comenzaron a moverse y a hablar los esqueletos.
Aterrorizado, sin saber qué hacer, decidió guiarse por su instinto, pensó que lo mejor sería irse por donde había venido, tal vez si lo hacía en silencio no advertirían su presencia y podría volver a casa. Así lo hizo. Salió de la ermita y recogió algunas ramas que habían esparcido por el suelo, se cubrió con ellas a modo de camuflaje y comenzó a moverse lentamente entre la malea.
Por suerte, las criaturas no distinguían al muchacho, quien seguía su camino a paso de tortuga.
Con gran dificultad logró dar con el sendero por el que había venido, estaba desierto, no se observaba nada extraño no había ningún esqueleto cerca y el muchacho pensó que iría más rápido corriendo. Se quitó su camuflaje y comenzó a correr como si le fuera la vida en ello.
Algo entre los árboles se movía, pero siguió su camino sin distracciones, no se podía detener. Un rito desgarrador le hizo volver la cabeza, distinguió una manada de lobos esqueléticos a su espalda. Se desvió del camino ara despistarlos y ¡bang! dio a parar con un campamento de esqueletos. En un acto reflejo se agachó y se escondió entre la maleza de la zona, los esqueletos continuaron con su charla como si nada, mientras, Pablo los observaba desde su escondite:
- Está siendo una noche muy movida ¿no caballeros?- decía el cuarto empezando por la derecha.
- Sí señor Pérez hoy los muertos están de fiesta- comentaba otro cuyos huesos aún tenían enganchados restos de vestimentas.
- Daría lo que fuera por ver a mi nietos, ya deben tener hijos- proseguía el que estaba sentad en medio del grupo.
“Si uno de estos fuera mi abuelo cumpliría mi misión y podría hablar con él, lastima que sólo me sepa su apellido”- pensó el joven.
- Soy Fulgencio Edler y me arrepiento de haber venido a esta guerra tan estúpida, debería haberme quedado con mi familia.
¡Era él! ese era su apellido, Edler.
Pablo se sobresaltó y no pudo evitar soltar un grito de alegría, los esqueletos se dieron cuenta de la presencia del muchacho y comenzaron la pregunta:
lunes 10 de agosto de 2009
Lectura de: "El cofre de la amistad" de Irene Treviño Flores
- ¡Qué bien!- exclamó- ¡Mañana es mi cumpleaños!
A continuación fue a desayunar e hizo los deberes. Cuando terminó de comer, su abuela Candela la llamó:
- Samantha, cariño, antes de darte el regalo de aniversario que debería darte mañana, tienes que hacer algo. Cuando encuentres la mitad del colgante, tendrás que encontrar una llave. Cuando consigas las cuatro, podrás pedir un deseo.
- Pero abuela, ¿de qué colgante me hablas?- preguntó con el regalo entre las manos.
- Cuando abras el paquete lo sabrás- contestó.
Samantha lo abrió y descubrió un precioso collar en el que había dibujado medio sol. Ella se lo puso inmediatamente y se fue a jugar con su hermano Jorge.
Al día siguiente toda la familia de Samanha fue a su casa. Recibió una película de su tía Ágatha, un par de camiseta de su primo Manuel, un ordenador de sus madre y muchas cosas más... Por la noche, después de cenar se acostó en el jardín para observar lo astro. De repente, notó que algo vibraba; se palpó el cuello y... cual fue su sorpresa al notar que era la gargantilla. Puso el sol que había en la medalla entre sus mano y una nube blanca le nubló los ojos.
No habían pasado cinco minutos cuando apareció en un lugar desconocido. Desde donde estaba se podían ver dos enormes casas:
- ¡Hola!- saludó alguien- me llamo Belén ¿y tú?
Samantha contestó con la voz temblorosa:
- Ho- ho- hola, me lla- llamo Samantha, en- encantada de conocerte
Belén se le quedó mirando extrañada. Lo único que hizo fue quitarse lo que llevaba en el cuello y preguntó:
- Samantha ¿podría ser que tuviéramos el mismo medallón en forma de sol?
- ¡Sí!- afirmó- ¡es el mismo! Vamos a juntar las dos mitades a ver que ocurre. Las juntaron y no ocurrió nada. Samantha sobresaltada dijo:
- Mi abuela ayer me comentó que cuando encontrara la otra mitad, tendría que buscar unas llaves.
- Quizá esta sea la primera- respondió- mi abuela me contó lo mismo y más tarde me la dio.
Samantha se fijó y vio que en letras diminutas ponía “cellar”, es decir, sótano en castellano. Rápidamente interrogó a Belén:
- Belén.
- Dime.
- ¿Hay por aquí alguna vivienda en la que haya un sótano?
- Sí, en mi casa hay uno- asintió- pero, ¿para qué lo quieres saber?
Samantha señaló el objeto, y Belén hizo un gesto insinuando que la entendía. Belén comenzó a andar hacia una de las casas que había visto anteriormente Samantha. Era grande con una chimenea, un gran jardín de margaritas, rosas y amapolas. Entraron y Belén la llevo hacia una puerta de madera.
- Aquí es- mencionó.
Era una habitación muy grande y desafortunadamente sin luz. Samantha bajó las pequeña escaleras y muy asustada se apoyó en una de las cuatro paredes. El muro se movió y Samantha se cayó en un pasadizo l lado de un farolillo encendido. Belén cogió el farol y comenzó a andar. Al fondo del pasillo había una nota y una llave.
la encontraréis si acertáis este
acertijo. Escribid la repuesta en
la parte de abajo.
¿Qué hay entre a espada y a pared?
Si la queréis alguna de vosotras
tendrá que repetir este trabalenguas:
Si yo como como como,
y tu comes como comes.
¿Cómo comes como como?
Si yo como como como.
La caja se abrió y consiguieron otra llave. Siguieron hasta un agujero, donde en el borde había una tercera nota:
y última llave tendréis
que adivinar otro acertijo.
¿Qué planta tiene e su nombre las cinco vocales?
Belén cogió la llave y el gran hoyo se convirtió en un puente por el que pasaron.
Se acercaron y leyeron:
con ella entre las manos podréis
pedir un deseo cada una. Para
abrirlo tendréis que poner las cuatro
llaves en la cerradura.
-Quiero que Samantha y yo no nos separemos nunca.
- Deseo volver a mi casa y que cuando quiera estar con ella solamente tenga que poner el collar entre mis manos.
Samantha y Belén se despidieron ya que Samantha sólo tenía que tocar el sol de la medalla para volver a su hogar. Lo tocó y apareció en el jardín de su casa viendo los astros. Su madre a llamó:
- Samantha vamos a cenar.
- Ya voy mamá- respondió.
Al día siguiente ya echaba de menos a su amiga Belén, tocó el colgante y apareció con Belén, sí todos los días. Y así termina la historia de Samantha; con un final feliz.
viernes 7 de agosto de 2009
Cuentos del murciélago goloso. La ovación
© Autores LIJeros
- "La indigestión de los buzones" de Raquel Míguez
- "La capa del príncipe Rastopoff" de Mercedes Tormo
- "La Plaza del Ladrillo" de María Sierra Varo
- "Blas, <<el jenio>> del lumigás" de Isabel Redondo
- "El misterio de los cocodrilos invisibles" de Santiago Gallego
- "Frida" de Esperanza Fabregat
- "La ovación" de Clara Redondo
- "La pastora de caracoles" de Ángela Ruano
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La ovación
de Clara Redondo
Autora de las ilustraciones: María Sierra Varo
Charo camina tiesa como una caña de pescar. Como todos los días, se dirige con paso firme hacia el metro, que la ha de llevar al instituto. Cruza la plaza del Descubrimiento, y allí en el centro se agarra con una mano a la farola centenaria, la que lleva ahí desde antes de que ella naciera. Da un par de giros antes de salir despedida hacia la calle que va directa a la boca del metro. La espalda recta y el andar ligero, como si estuviera acariciando la acera. Son siete estaciones, siempre las mismas y a la misma hora. Pero para Charo no todos los días son iguales: hoy es jueves, día de su entrenamiento de gimnasia. Desde pequeñita tenía una sola idea segura en la cabeza: que quería ser gimnasta profesional. Pero, claro, para ser profesional hay que entrenar muchas horas y dedicarle poco tiempo al estudio, y eso no es lo que sus padres quieren para ella. Ellos quieren que de mayor sea algo importante. Y ella les dice que ser gimnasta es importante, pero no parecen comprenderlo.
Está parada delante del andén, mirando despistada los raíles mientras espera a que llegue su tren. A esas horas de la mañana muchos parecen igual de despistados que ella, mirando al infinito, como si el infinito les estuviera contando algo de lo más interesante. Ella no piensa en el examen que le espera nada más llegar a clase ni en salir el viernes a bailar con las amigas. Piensa en el entrenamiento de hoy, en las piruetas que le esperan en la barra fija. La barra fija, ese es su aparato predilecto. Sin darse cuenta, empieza a deslizar la punta del pie sobre las baldosas, y recorre la línea del perfecto cuadrado en el que se apoya todo su cuerpo. Con sus pantalones vaqueros caídos hasta la cadera y su camiseta descolorida, nadie diría que se transforma en una ninfa aérea cuando se calza sus zapatillas. Su par de zapatillas de color morado que, a pesar de todo, le compró su madre. Y las lleva hoy dentro de la bolsa para entrenar. Es lo único que lleva en esa bolsa que cuelga de su hombro. Sus zapatillas de color morado.
Desliza su pie hacia delante y hacia atrás, en perfecta línea recta. Cierra los ojos y siente que levita, que se eleva sobre las líneas de la baldosa. Escucha el murmullo de los viajeros que se van acumulando a su alrededor y escucha también el ruido lejano del tren, que parece que ya se está acercando. Abre los ojos y fija su vista perdida en el rail del tren. En la barra fija. Y empieza a
respirar. «Inspiro, espiro», eso es lo que le dice su entrenadora. Mantener el aire dentro de sus pulmones y, después de una voltereta o de un salto, soltar el aire para que salga la tensión y el cansancio.
Cuando abre los ojos mira a su alrededor. Quedan dos minutos para que venga el tren. Hay mucha gente ya, y ella se fija en un chico moreno que está a su derecha, gordo y con gorra, con camiseta que le queda enorme, y que se mueve cerca al compás del aparato de música que lleva puesto en sus orejas. No mira a nadie, sino al infinito oscuro de los raíles. Y a su izquierda está una mujer bajita, mucho más bajita que ella, con rasgos americanos y una trenza larga que rebasa su cintura y que mira al chico como si quisiera entretenerse con su música.
Charo baja de nuevo la vista y cierra los ojos. Cambia de pie y vuelve a recorrer con el dedo gordo la recta del cuadrado de la baldosa.
Abre los ojos y en el fondo oscuro de los raíles, en el mismo fondo que mira el chico, ve que algo se está moviendo. Es una rata; pero no una rata de alcantarilla. Es una rata elegante, con una pajarita y un sombrero de chistera en la cabeza. La mira y le hace un guiño invitándola a bajar. Charo sonríe, vuelve a cerrar los ojos, y se imagina haciendo ejercicios de calentamiento,
como hacen las gimnastas antes de comenzar el ejercicio. Cuando de nuevo abre los ojos, ha cambiado de escenario. Ya no está arriba, en el andén, ahora está abajo, con los pies posados en fila, uno delante del otro sobre los raíles.
Mira hacia arriba y ve al chico de la gorra y a la señora de la trenza que parecen no haberla visto. Y ve su bolsa de entrenamiento vacía tirada en el suelo. Se mira los pies y comprueba que lleva puestas sus zapatillas moradas.
La rata empieza a mover los brazos rítmicamente y Charo comprende que comienza el espectáculo. Respira hondo y, dirigida por la rata, empieza a dar sus primeros pasos sobre la barra fija. Se mueve lentamente deslizando sus pies seguros sobre el raíl, que ya no es raíl sino barra fija; la misma que le espera todos los jueves a la hora del entrenamiento. Su cuerpo se estira, de desentumece, y ejecuta los movimientos que Charo le ordena. Con suavidad y armonía, avanza por la barra fija; ahora un giro, ahora un salto y cuando llega al extremo, media vuelta. Doble giro, arco hacia atrás y salto… Siente que no pesa, que es como un colibrí que puede mantenerse varios segundo suspendida en el aire, y aprovecha para hacer doble voltereta: hacia delante y hacia atrás. Apoya ahora sus manos sobre la barra y se mantiene así, boca abajo, con las piernas rectas mirando de reojo hacia la rata, hasta que, a un movimiento del animal, ella obedece y con suavidad desciende, se abre de piernas y posa sus piernas abiertas a lo largo de la barra. En ese momento, levanta sus ojos y se fija en el chico de la gorra y en la mujer de la trenza: los dos la están mirando con cara de sorpresa, como encantados de ser dos privilegiados que han cogido sitio en primera fila. Ya hay una aglomeración de gente que alarga el cuello para verla bailar. La rata mueve sus manos como para darle ánimos.
Charo recupera con energía la postura y se dispone a hacer su último salto. Se retira hasta uno de los extremos de la barra, abre los brazos y respira hondo. Balancea su cuerpo para coger un pequeño impulso y se lanza a la carrera. Uno, dos, tres, cuatro, cinco pasitos, doble voltereta sobre la barra y, tras un imponente salto hacia adelante, hace doble giro sobre sí misma, para
caer con los dos pies fijos en el suelo, sin moverlos ni un milímetro. Fin del ejercicio.
Levanta la cabeza y es el chico de la música el que se quita los cascos y comienza a aplaudir. Le sigue la mujer de la trenza y ya después, en ovación, todo el gentío que estaba esperando en el andén. Charo mira a su lado y ve a la rata que se inclina también, agradeciendo al público los aplausos. Charo se siente feliz. Cierra los ojos y se queda así un momento, escuchando los aplausos y repasando cada uno de los movimientos que acaba de hacer, todos ellos perfectos. Acababa de hacer el ejercicio perfecto. Los aplausos se confunden ahora con el sonido del tren, que parece acercarse. Cuando Charo abre los ojos, tiene los pies posados en la misma baldosa de antes, y comprueba que a su lado están la chica de la trenza y el chico de la gorra. Los dos la miran, y los tres juntos entran al vagón del tren que acaba de llegar.
Cuando el tren echa a andar, Charo se asoma a la ventana con una gran sonrisa de satisfacción y con unas gotas de sudor que le caen por las sienes.
Allá abajo hay algo que se mueve, y Charo cree ver a una rata que le dice adiós con la patita. Se abraza a su bolsa, y es en ese momento cuando se da cuenta de que ha perdido una de las zapatillas moradas. «Mañana volveré a buscarla».
© Clara Redondo
miércoles 5 de agosto de 2009
Lectura de: "Una gran persona" de Anna Reig Hernández
Fa uns 18 anys en un hospital una dona entresuada i tombada en un llit estrenyia fort per donar-li vida a una persona, una persona que al quart d’hora ja estava fora. Era la bonica Josefine Delume. Quan els seus pares estaven mirant-la van trobar-li un defecte: tenia uns ulls molt grans, el nas petit i a cara més grossa. Així doncs ho van consultar amb el metge. Els van fer esperar i quan per fi va eixir el metge, va dir amb cara un poquet tristona:
- Senyor Delume, he de comunicar-vos que l’aspecte que té la seua filla no és pel seu aspecte natural, és perquè té una malaltia, té Síndrome de Down.
Als pares, agafats de la mà, les cares els van canviar completament, se’ls van fer tristona. Va ser un derramament de llàgrimes, tothom plorant per la trista malaltia que tenia Joe (així pensaven nomenar-la).
Quan la van portar a casa els tres primer anys van ser de desacord i confusió, perquè no sabien que podien fer amb Joe. Tothom a qui preguntaven deia que la deurien de portar a una guarderia especialitzada per a aquestes persones, però la seua germana major, Llibertat, va dir que haurien de portar-la a una guarderia normal, on anaven tots els xiquets. Així dons, la van portar on va aconsellar Llibertat, però en la guarderia no aprenia res, no entenia, i a voltes tornava a casa plorant perquè la guarderia era massa gran per a ella.
L’únic que tranquil·litzava a Joe era que la sua germana li llegira alguna cosa, poemes, contes, articles...
Quan va passar el temps, als deu anys, van provar en col·legis i més col·legis però no aconseguien res. I van decidir ells mateixos ser els seus mestres, ja sabien que costaria molt de treball i esforç, però volien que la seua filla, de major, fora tan independent com una persona normal.
Un dia van portar a Joe al parc per a passar e matí ensenyant-li paraules de la natura: arbre, pardal, flor... Va costar moltes hores que les aprenguera i quan va acabar la lliçó, sa mare la va deixar que jugara amb els altres xiquets que hi havia. A l’apropar-se, els xiques es van allunyar d’ella dient-li:
- Què et passa a la cara?
Era una pregunta que ja li havien fet moltes vegades. Però ella, farta i amb dificultat, va contestar de la mateixa manera que ja ho havia fet abans moltes vegades:
- No em passa res, tinc Síndrome de Down.
- Ha, ha, ha...! Seràs la xiqueta Down, Down, Down..., ha, ha,ha...!- Va dir un dels xiquets rient-se.
- I tu clown, clown, clown, clown...- Va respondre ella perquè sa mare li havia explicat que així es deia pallasso en francès i anglès.
- No et fiques amb ella, no veus que el que té és una malaltia normal- Va dir un altre dels xiquets.
Quan va arribar l’hora d’anar-se’n, els xiquets li van demanar perdó mentre se n’anava.
L’endemà va començar la classe de lectura a sa casa. A Joe li costava molt aprendre a llegir i a escriure. Quan tenia dotze anys per fi ho va aconseguir. Sa mare li va regalar uns llibres, però ella creia que no li agradarien.
Un dia la va trobar al llit llegint un llibre. La mare es va estranyar, com que Joe pareixia feliç no l va comentar i la va deixar llegint. Eixa escena de lectura es va repetir moltes nits seguides. Així la mare va descobrir la seua passió per la lectura.
Quan per fi Joe havia llegit tots els llibres que tenia a casa ja anava 3r d’ESO.
Les coses que s'explicaven a classe li costaven molt d’aprendre, però al final, amb el seu esforç, acabava aprenent les lliçons.
Un dia a l’hora del descans, el professor e va quedar mirant-la perquè li sorprenia mol el que Joe estava fent: estava escrivint. El professor no volia xafardejar molt el que estava fent i la va deixar continuar, però es a quedar durant tota l’hora del descans mirant-la.
A l’institut va fer amics però no es n’anava molt amb ells, perquè sempre escrivia en les hores d’esbarjo. Així ho va fer durant tot el curs, això no li va permetre relacionar-se molt. Ningú sabia el que estava escrivint i tampoc ningú volia preguntar-li.
Quan van passar els anys, ella ja en tenia divuit, va acabar publicant un llibre mot gros sobre la seua vida. Aquest llibre era allò que estava escrivint a tota hora durant aquells anys. En les seues pàgines descobrim que Joe era dolça, sensible, alegre, enginyosa, generosa, tranquil·la, treballadora, molt independent, activa, agraïda, maternal, atenta, observadora, disposada a tot, a la tendresa i a l’acció... i et fa sentir a gust quan estàs amb ella.
Aquestes persones amb Síndrome de Down caminen pels carrers de la nostra ciutat i no les coneixem.
Tots podem arribar a ser com Joe.
lunes 3 de agosto de 2009
Lectura de: "L'Equip Anticontaminació"
jueves 30 de julio de 2009
Lectura de: "Historia de Cubiertos" de Belén Zamorano Cuenca
Hola, soy sopera, Cuchara Sopera y os voy a contar la historia de cómo los cubiertos hemos pasado de aburrirnos a divertirnos.
La vida de un cubierto siempre es igual. Pasamos del cajón a la mesa, de la mesa a la boca, de la boca al friegaplatos y otra vez al cajón.
Yo vivía en casa de Juan y sus padres, con mi hija Cucharilla de Café, mis hermanas y mi esposa: una cuchara que regalaron a Juan por su comunión y lleva su nombre grabado.
Vivíamos en el segundo cajón de la cocina e íbamos a hacer unas elecciones y me presenté a candidata. Tras un largo periodo de campañas publicitarias me eligieron a mí y propuse la idea de salir al exterior cuando no hubiese nadie. A algunos les pareció excelente y a otros muy disparatado. Esa noche nos levantamos los vasos, los platos y los cubiertos y salimos por la ventana.
Al salir pensé que allí estábamos desde pequeñas y habíamos cogido cariño a Juan.
La leyenda cuenta que todo el cubierto, vaso o plato que lo desee puede ir al país de Cubertilandia, Platilandia y Vasilandia y propuse ir allí.
Para ir teníamos que estar un día en el cajón del cocinero más famoso. Entonces vendría un avión de objetos de cocina y nos llevaría allí.
Se hizo de noche y entramos en casa de una viejecita que, casualmente, estaba viendo en la televisión un reportaje para saber quién era el mejor cocinero del mundo y o vimos desde detrás de su sillón. Dejaron tiempo para que la gente votara y ganó Franchesco Bolanyo que era francés, pero vivía dos calles más abajo. Cuando la viejecita se acostó fuimos a dormir cerca de la chimenea.
A la mañana siguiente fuimos a casa del cocinero sin que nadie nos viera y nos metimos en su cajón. El cajón era inmenso podíamos jugar al tenis, saltar a la comba, leer el periódico y, al cocinero, una vez se le cayó un poco de agua en un agujero así teníamos piscina.
Franchesco tenía todo tipo de cubiertos: de oro, de plata, de plástico, de hojalata... Allí conocimos muchos amigos, les contábamos nuestra historia y ellos nos contaron que algunas veces Franchesco les fregaba a mano con un estropajo en vez de meterlos en el lavavajillas y a ellos les gustaba porque les hacía cosquillas y les dejaba limpios y brillantes. Luego les sacaba a la terraza y se secaban al sol. Decían que era divertido.
Los platos y los vasos también hicieron amigos. Todos dijeron que no cambiarían de dueño.
Yo me acordé que antes Juan jugaba con nosotros a que era cocinero y a que nos vendían a clientes imaginarios.
El avión vino y nos despedimos de todos. Ya no veríamos a Juan y a sus padres si nos íbamos.
Cuando ya habíamos subido me di cuenta que yo también quería a Juan. Me senté en el asiento del avión pero al momento me arrepentí y mi esposo, mi hijo y yo bajamos del avión y fuimos a casa de Juan porque él también nos quería, aunque sólo fuésemos cubiertos.
Ahora somos muy felices y han comprado vasos, platos y cubiertos nuevos que son simpáticos, ya que los otros están en Vasilandia, Platilandia y Cubertilandia.
© Belén Zamorano Cuenca
martes 28 de julio de 2009
Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico
-Información recogida del Ministerio de Cultura-
Tanto los manuscritos como los incunables y los impresos antiguos se han seleccionado por características tales como su rareza, su especial importancia bibliográfica, su representatividad o su relación con los fondos locales o históricos de determinadas procedencias como puede ser, por ejemplo, la colección de impresos de la Biblioteca Pública del Estado en León.
Además, se están incorporando importantes colecciones como las relacionadas con la guerra de la independencia cuyo segundo centenario se conmemora este año 2008 o los fondos bibliográficos históricos de los institutos de bachillerato para los que se está desarrollando un micrositio específico, estrategia que se seguirá para cada una de las colecciones destacadas, de diversa procedencia, que irá conformando y acrecentando la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico. De esta manera, se contribuye a acercar al ciudadano su patrimonio bibliográfico de manera que pueda consultarlo, imprimirlo, descargarlo y, en definitiva, utilizar todas las herramientas que se ponen a su disposición mediante el uso cada vez más amplio y más avanzado de las tecnologías de la información y de la comunicación aplicadas a la información bibliográfica.
Está previsto, asimismo, contribuir al proyecto Europeana http://www.europeana.eu/ promovido por la Unión Europea, de crear una base de datos con los patrimonios bibliográficos de todos los estados que componen esta entidad supranacional y entre los que podrán incorporarse, por cumplir los requisitos técnicos, y por la calidad de los materiales bibliográficos que componen el patrimonio bibliográfico español, los resultados tanto de esta Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico como del proyecto análogo Biblioteca Virtual de Prensa Histórica http://prensahistorica.mcu.es
Así, la base de datos Europeana permitirá el acceso al patrimonio bibliográfico español a través de proyectos como este, de forma similar a otros países europeos
Características técnicas:
La Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, a través de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria, tiene entre sus objetivos poner a disposición de los ciudadanos, así como de los investigadores en hispanística de todo el mundo, los materiales que componen la BVPB que se irán acrecentando de forma continuada. Este incremento será comunicado a todos los interesados a través de RSS, es decir mediante una sindicación de contenidos que permitirá que quien utilice este procedimiento reciba información puntual de todos y cada uno de los registros que se vayan dando de alta en la base de datos.
La BVPB refleja la realidad plurilingüística del estado español y dispone ficheros de autoridades conformados según el formato MARC21 de tal manera que pueden utilizarse los encabezamientos o puntos de acceso en todas las lenguas del Estado español. Para ello se utilizan los campos específicos del Formato MARC21 para registros de autoridad designados a tal efecto y, asimismo, y gracias a la interfaz de integración de registros, pueden consultarse también los registros bibliográficos mediante puntos de acceso en inglés elaborados por la Library of Congress de los Estados Unidos que se integran fácilmente en los campos específicos de los ficheros de autoridades, facilitando así la consulta internacional del patrimonio bibliográfico español.
La Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico cuenta, asimismo, con un repositorio que se ajusta al protocolo OAI-PMH, de amplia utilización internacional y de forma creciente en España y que constituye uno de los pilares de la arquitectura de Europeana. Para ello, la BVPB actualiza de forma dinámica el repositorio OAI a partir de los registros MARC21 que se transforman, de forma automática, en esquemas de metadatos Dublin Core conforme a la norma ISO 15836:2003
La BVPB es un proveedor de datos de OAI-PMH www.openarchives.org/Register/BrowseSites y su información forma parte de los recolectores más importantes del mundo entre los que puede citarse OAISter www.oaister.org/viewcolls.html
La BVPB dispone, asimismo, de un servidor SRU, especificación de la Library of Congress y que supone el desarrollo de la antigua tecnología cliente servidor prescrita por la normativa Z39.50 o ISO 23950. De esta manera, la BVPB se configura como una proveedora de web services y así figura recogida en el correspondiente registro que mantiene la Library of Congress www.loc.gov/standards/sru/resources/implementors.html
Es importante resaltar que, al igual que OAI-PMH, SRU forma parte de la arquitectura de Europeana y que, gracias a este procedimiento y a su servidor, es más fácil y más sencillo no solo acceder a los registros bibliográficos en formato de intercambio sino proceder a su descarga e integración en terceras bases de datos y favorecer la búsqueda federada.
Los objetos digitales que conforman la BVPB están, pues, compuestos de registros bibliográficos en formato MARC21 para registros bibliográficos así como un control de los puntos de acceso mediante el formato MARC21 para registros de autoridad que permite establecer variantes de los nombres y materias o el ya citado acceso multilingüístico.
Los fondos y localizaciones se encuentran, asimismo, en formato MAR21 lo que favorece el intercambio de información referido a los ejemplares y, en particular, a las notas de cada uno de ellos de tal manera que es posible ajustarse a lo que requiere el reglamento que desarrolla la Ley 7/1985 de Patrimonio Histórico Español.
Existe un objeto digital multipágina que permite consultar en formato JPEG las imágenes del ejemplar descrito, vinculado a la descripción bibliográfica mediante el campo del formato MARC21 establecido para este fin en el que consta la dirección en la que se encuentra el conjunto de las imágenes. Todos estos formatos, así como el etiquetado o el ISBD pueden mostrarse a voluntad del usuario si este selecciona la opción correspondiente. Asimismo, pueden descargarse o enviarse por correo electrónico y se pueden seleccionar, asimismo, tres juegos de caracteres diferentes.
Toda esta información referida al objeto digital que conforman los puntos de acceso normalizado, la descripción bibliográfica, los registros de fondos y la copia digital está estructurada conjuntamente según METS (Metadata Encoding Transmisión Standard) y la BVPB figura asimismo en el correspondiente registro de implementadotes de esta norma www.loc.gov/standards/mets/mets-registry.html
Este conjunto de técnicas informáticas permite dar satisfacción a los especialistas de fondo antiguo que pueden consultar la base de datos mediante puntos de acceso tan importantes para estos tipos de materiales bibliográficos como los lugares de impresión o los de copia (para el caso de los manuscritos) o los nombres y sus posibles variantes de impresores, libreros y copistas. En muchos casos se ha producido la normalización de estos puntos de acceso mediante los preceptivos campos y subcampos del formato MARC21.
No todos los registros que componen la base de datos disponen de estas facilidades, pero el mantenimiento de los ficheros de autoridad hace posible que, una vez establecida una equivalencia, esta pueda utilizarse en multitud de registros aprovechando así y facilitando, por otra parte, el trabajo de bibliógrafos e investigadores.
Por último, esta biblioteca virtual forma parte de un conjunto de iniciativas de desarrollo de colecciones digitales promovidas por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria que permitirá la creación de bases de datos semejantes en las Comunidades Autónomas o en instituciones culturales importantes (algunas ya están disponibles mediante este procedimiento) permitiendo así, mediante el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, que el patrimonio bibliográfico español esté más accesible para los ciudadanos y pueda difundirse internacionalmente y, muy en particular, mediante las iniciativas europeas.
lunes 27 de julio de 2009
Lectura de: "Los tres bolis" de David Molina Molina
Bo, Li y Grafos estaban preparando el espectáculo; iban a hacer grafitis muy chulos.
viernes 24 de julio de 2009
Cuentos del murciélago goloso. Frida
- "La indigestión de los buzones" de Raquel Míguez
- "La capa del príncipe Rastopoff" de Mercedes Tormo
- "La Plaza del Ladrillo" de María Sierra Varo
- "Blas, el <<jenio>
> del lumigás" de Isabel Redondo - "El misterio de los cocodrilos invisibles" de Santiago Gallego
- "La ovación" de Clara Redondo
- "La pastora de caracoles" de Ángela Ruano
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Frida
por Esperanza Fabregat

Autora de las ilustraciones: María Sierra Varo
Frida tiene los ojos negros y el pelo ensortijado. Mamá se empeña en ponerle pinzas que le aparten los rizos de la cara pero ella no quiere. Se sube a una banqueta, delante del espejo del baño, y se las quita. Luego las esconde para que Mamá no pueda volver a ponérselas.
Hoy Mamá no está para peinarla pero Papá le ha puesto tres pinzas rosas.
—Frida, déjate las pinzas, que estás muy guapa y Mamá se va a poner muy contenta.
Frida quiere que Mamá esté contenta pero no le gustan las pinzas. Papá le ha puesto un vestido rosa con un gran lazo en la espalda. Y Frida se mira en el espejo y hace un mohín que la pone muy fea. Se ríe y ve en el espejo los dientecitos pequeños, torcidos.
En el coche Papá le va hablando de lo bien que lo va a pasar ahora.
—Ahora eres la hermana mayor. Tendrás que dejarle tus juguetes y compartir tus cosas.
A Frida no le gusta la idea de compartir sus cosas.
—Vas a cuidar de él y te va a querer mucho —le dice mirando por el retrovisor.
Frida se agacha un poco y se quita dos de las pinzas sin que Papá la vea.
Entran en el hospital y Frida aprieta la mano de Papá porque no le gustan los hospitales. Papá le coloca bien la única pinza que le queda mientras esperan el ascensor.
—Mira que eres cabezota, con lo guapa que estabas…
—¿Ya no eztoy guapa, Papá? —dice Frida, dejando escapar el aire entre
los dientes al tratar de pronunciar la ese.
Papá sonríe y le da un beso. Le quita la pinza y le despeina los rizos.
—Tú eres la más bonita del mundo —le dice.
Mamá está tumbada en la cama. Ella también tiene el pelo rizado pero nunca lleva adornos. Frida se acerca despacio porque le da miedo verla así.
—Ven, Frida, mira a tu hermanito.
Envuelto en una sabanita, Mamá le enseña un bebé dormido.
—Mira, Frida, este es Diego.
Frida se acerca a verlo, lo huele, lo toca con la puntita del dedo, como si se fuera a romper, y abre la mano que lleva cerrada desde que salió del coche.
Coge una pinza rosa con cuidado y se la pone a Diego en los cuatro pelos que asoman por encima de la sábana.
—Hola, Diego, zoy Frida, tu hermana mayor. Y a partir de ahora, vamoz a compartir miz cozaz.
© Esperanza Fabregat
jueves 23 de julio de 2009
Pablo Albo: Escritor, Cuentista
Querido Pablo:
Acabo de leerme dos libros tuyos que hace una hora compré en 80 Mundos, librería de toda la vida, donde gusto yo comprarme los libros. " El Tragaldabas" y "Marabajo". ¡Qué maravillas, Pablo!, que para eso se debe escribir, para maravillar a los lectores. Hoy estoy cuidando a mi madre, que tiene 89 años. Gracias a Dios está estupendamente: pinta, lee, hace sudokus, chatea en el ordenador... Ella es una gran lectora, siempre la vi leer, desde bien chico; bueno, pues el caso es que he puesto en sus manos "El Tragaldabas" y me lo ha leído en voz alta, me lo ha contado y yo, que a pesar de mis barbas canas, los michelines, la calvicie y todo eso que lleva la edad mayor, he disfrutado un montón, primero porque lo ha hecho con mucho sentimiento, segundo porque la he visto gozar con el texto y las ilustraciones, y tercero, porque todavía me parece algo mágico, que una madre le lea un cuento a su hijo, y más si este acaba de cumplir los 57 y ella los 89. Así que MUCHAS GRACIAS, PABLO, por haber escrito estos libros que me han hecho tan feliz.
Del primero te diré, ¡qué hermosura! Por cierto, siempre he sido muy comiente, y de pequeño, es que devoraba... Mi padre me solía llamar el "Tragaldabas", y mira que casualidad, estaba "enviciado" con el pan con miel, pues mi padre tenía unos amigos que eran dueños de unas colmenas y yo me iba con ellos con frecuencia a catarlas y siempre me regalaban gran cantidad de miel, tanto con cera, como refinada. Tu libro abre enseguida el apetito, es una delicia gastronómica, y los nombres de las muchachas: María Asunción de la Concepción, Celia Paula Lucíaaaa..., de culebrón , dicho en el mejor sentido. Y las "formulas":
QUE SOY EL TRAGALDABAS
¡ Y TE VOY A ZAMPAR !
Y los adjetivos como música de fondo y no con el rancio corsé de la gramática parda "bajó las escaleras, oscuras, frías, tenebrosas". Que una hormiga pequeña y diminuta solucione el problema me parece un acierto. La felicidad está hecha de minúsculas realidades que producen un gran placer cuando se atiende a ellas como es debido. Me encanta que de la barriga del TRAGALDABAS salga un butanero con su bombona. ¡ Sí, señor!
El butanero es un ser muy entrañable, forma casi parte de la familia y pobrecillo, que el de mi barrio tiene la desgracia que yo viva en un cuarto sin ascensor, que mi barrio de por sí ya asciende solo, porque vivo en el barrio del Altozano, o "Altosano" como nos gusta decir. Así que un bravo muy fuerte por este homenaje que haces a los butaneros.
Tu mensaje está muy claro: HAY QUE CONTAR CON TODOS. Incluso, con el TRAGALDABAS.
Del segundo, "MARABAJO", que no te diría yo, que llevo a San Gabriel pegado en la ventanilla y en el espejo retrovisor de mi coche cuando infinidad de veces me voy para La Mata. Tengo " los doce puentes" en la retina de mis viajes continuos, en el eco reciente y sonoro, de cuando te oí contar cuentos por primera vez y te presentabas como habitante de este santo barrio, más bien diría yo que como embajador, que este barrio merece embajada en la capital, y que mejor embajador que tú.
Me ha encantado "MARABAJO", que también se escribe para encantar a los lectores, que lo que vemos fuera de los libros, nos produce desencanto. Es un relato maravilloso que tiene por protagonistas a los seres que viajan en las espumas de las olas que lamen las orillas del barrio de San Gabriel, orillas, que en ocasiones salen impresas en las páginas de los periódicos, y no precisamente, por felices acontecimientos. El palacio donde viven estos seres es "los doce puentes". Me es difícil, porque no hay nada en el libro que merezca aparcarse, al contrario. Pero yo me quedaría con el capítulo titulado " ENCUENTRO CON EL MEJILLÓN" y dentro de él con este tesoro:
más triste que tres tristes mejillones tigres
que comieron trigo en un trigal y murieron
porque los mejillones, en vez de trigo, comen...
en fin, de eso que comen los mejillones!
¡Oh, mejillón!
Tú que nunca intentaste
desazobispoconstantinoplizarte
ni desmolusquilamelibranquizarte
ni desbivalizarte.
Tú que nunca has estado enladrillado
y nunca necesitaste desenladrillador
que te desenladrillase..."
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miércoles 22 de julio de 2009
Lectura de: "El chico que encontró la sabiduría" de Andrea Camins Orts
Vivía solo en un campo donde tenía muchos animales. Rafa cuidaba a todos y los quería mucho.
Rafa era muy listo pero había una cosa que no sabía, no sabía qué era la sabiduría, él pensaba todas las noches qué podría ser la sabiduría.





























