jueves, 23 de julio de 2009

Pablo Albo: Escritor, Cuentista

Hoy queremos agradecer al escritor alicantino Pablo Albo su trabajo, sus cuentos. Pablo es autor (cuentista según sus palabras), entre otros muchos, del libro "El Tragaldabas" y ha ganado los premios Lazarillo con la obra Diógenes y el Vila d'Ibi con "Marabajo".

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Hacemos público el agradecimiento a través de una carta personal de Pedro Fernández, maestro y miembro del Grupo Leo:

Querido Pablo:
Acabo de leerme dos libros tuyos que hace una hora compré en 80 Mundos, librería de toda la vida, donde gusto yo comprarme los libros. " El Tragaldabas" y "Marabajo". ¡Qué maravillas, Pablo!, que para eso se debe escribir, para maravillar a los lectores. Hoy estoy cuidando a mi madre, que tiene 89 años. Gracias a Dios está estupendamente: pinta, lee, hace sudokus, chatea en el ordenador... Ella es una gran lectora, siempre la vi leer, desde bien chico; bueno, pues el caso es que he puesto en sus manos "El Tragaldabas" y me lo ha leído en voz alta, me lo ha contado y yo, que a pesar de mis barbas canas, los michelines, la calvicie y todo eso que lleva la edad mayor, he disfrutado un montón, primero porque lo ha hecho con mucho sentimiento, segundo porque la he visto gozar con el texto y las ilustraciones, y tercero, porque todavía me parece algo mágico, que una madre le lea un cuento a su hijo, y más si este acaba de cumplir los 57 y ella los 89. Así que MUCHAS GRACIAS, PABLO, por haber escrito estos libros que me han hecho tan feliz.
Del primero te diré, ¡qué hermosura! Por cierto, siempre he sido muy comiente, y de pequeño, es que devoraba... Mi padre me solía llamar el "Tragaldabas", y mira que casualidad, estaba "enviciado" con el pan con miel, pues mi padre tenía unos amigos que eran dueños de unas colmenas y yo me iba con ellos con frecuencia a catarlas y siempre me regalaban gran cantidad de miel, tanto con cera, como refinada. Tu libro abre enseguida el apetito, es una delicia gastronómica, y los nombres de las muchachas: María Asunción de la Concepción, Celia Paula Lucíaaaa..., de culebrón , dicho en el mejor sentido. Y las "formulas":

.....NO TE ATREVAS A PASAR,
QUE SOY EL TRAGALDABAS
¡ Y TE VOY A ZAMPAR !
Aunque no soy "EL TRAGALDABAS" las pienso emplear, sobre todo con... Y luego:
GROUM-GROUM-GOUM, y a reposar...
La aparición del general, me parece genial. Ya iba siendo hora que se diera un buen uso al ejército.
Y los adjetivos como música de fondo y no con el rancio corsé de la gramática parda "bajó las escaleras, oscuras, frías, tenebrosas". Que una hormiga pequeña y diminuta solucione el problema me parece un acierto. La felicidad está hecha de minúsculas realidades que producen un gran placer cuando se atiende a ellas como es debido. Me encanta que de la barriga del TRAGALDABAS salga un butanero con su bombona. ¡ Sí, señor!
El butanero es un ser muy entrañable, forma casi parte de la familia y pobrecillo, que el de mi barrio tiene la desgracia que yo viva en un cuarto sin ascensor, que mi barrio de por sí ya asciende solo, porque vivo en el barrio del Altozano, o "Altosano" como nos gusta decir. Así que un bravo muy fuerte por este homenaje que haces a los butaneros.
Tu mensaje está muy claro: HAY QUE CONTAR CON TODOS. Incluso, con el TRAGALDABAS.
Del segundo, "MARABAJO", que no te diría yo, que llevo a San Gabriel pegado en la ventanilla y en el espejo retrovisor de mi coche cuando infinidad de veces me voy para La Mata. Tengo " los doce puentes" en la retina de mis viajes continuos, en el eco reciente y sonoro, de cuando te oí contar cuentos por primera vez y te presentabas como habitante de este santo barrio, más bien diría yo que como embajador, que este barrio merece embajada en la capital, y que mejor embajador que tú.
Me ha encantado "MARABAJO", que también se escribe para encantar a los lectores, que lo que vemos fuera de los libros, nos produce desencanto. Es un relato maravilloso que tiene por protagonistas a los seres que viajan en las espumas de las olas que lamen las orillas del barrio de San Gabriel, orillas, que en ocasiones salen impresas en las páginas de los periódicos, y no precisamente, por felices acontecimientos. El palacio donde viven estos seres es "los doce puentes". Me es difícil, porque no hay nada en el libro que merezca aparcarse, al contrario. Pero yo me quedaría con el capítulo titulado " ENCUENTRO CON EL MEJILLÓN" y dentro de él con este tesoro:
" ¡Oh, mejillón, más tigre que triste,
más triste que tres tristes mejillones tigres
que comieron trigo en un trigal y murieron
porque los mejillones, en vez de trigo, comen...
en fin, de eso que comen los mejillones!
¡Oh, mejillón!
Tú que nunca intentaste
desazobispoconstantinoplizarte
ni desmolusquilamelibranquizarte
ni desbivalizarte.
Tú que nunca has estado enladrillado
y nunca necesitaste desenladrillador
que te desenladrillase..."
Es de reseñar también el arte de tus ilustradores, tanto de Maurizio A. C. Quarello en el TRAGALDABAS y de Jesús Aguado en MARABAJO que han escrito el libro contigo, pero con otras palabras, con las de la imagen.
Un abrazo fuerte amigo y, MUCHAS GRACIAS por ser como eres y escribir como lo haces.
Pedro

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