viernes, 18 de noviembre de 2011

Leo Leo que me animo a leer: Cuentos de nube y miel

Artículo visto en:
Suplemento de Educación Infantil "La Tiza" 16-11-2011
La noche de San Juan


(…) El hada asintió con la cabeza y se sentó con las piernas estiradas. Estaba muy nerviosa, esperando a que las arañas terminaran de tejer las alas. De cuando en cuando, consultaba su reloj. Al transcurrir la hora prometida, despertó a Simona.
—¡Ya ha pasado una hora!
—¡Qué poca paciencia tienes, pequeña!
—Vamos, Simona, por favor.
—Ya voy…
Juntas, regresaron a buscar a las arañas.
—¡Chicas! Hemos venido a por las alas  —gritó Sila.
—Ya hemos terminado —afirmó Tela.
Pero el hada quedó totalmente descorazonada al observar las alas que habían tejido Tela y Raña; eran blancas y no plateadas como las que se habían roto.
—¡Ay!
—¿Qué ocurre? —preguntó Simona.
—¡No son del mismo color! —gimió Sila.
—Claro, son blancas. Es la seda que fabrican las arañas —sentenció Simona.
—Tranquilízate —dijo Raña—. Tengo una idea: acerca las alas a la Flor de Plata y zarandéala, el polvillo de sus pétalos teñirá la seda.
Y así lo hicieron, pero cuando terminaron la labor, se dieron cuenta de que las alas quedaron plateadas por una zona y blancas por la otra.
—¡Mi hermana notará la diferencia! ¡Sabrá que no son las suyas!
—Es conveniente que le expliques a tu hermana lo que ha pasado. ¡Vamos! —le ordenó Simona.
El hada miró suplicante a la vieja tortuga. Titubeando, se dirigió hasta la amapola donde dormía Marina y la llamó.
—¡Marina, despierta!
—¿Qué…? ¿Ya es la hora del baile? —preguntó amodorrada, a la vez que abría los ojos.
—¿Puedes bajar, hermana? Tengo que hablar contigo.
—¿De qué se trata?
—Por favor, baja…
Marina, muy intrigada, abandonó su cómodo lecho y bajó. Sila, de pronto, la abrazó con fuerza y rompió a llorar.
—¿Qué pasa?
—Pues… He cogido tus alas para mirarme en el estanque y se han roto.
—¿Cómo?
—Verás —se excusó Sila—, las arañas han tejido estas alas nuevas para ti, pero no se han quedado exactamente igual a las que te concedió la reina Ofelia.
Marina miró con asombro, primero las alas y luego a Sila, poniendo un gesto de enfado.
—Lo siento, lo siento, querida hermana…
—¡No debiste cogerlas! —gritó Marina.
—Ya lo sé, pero Cristana me convenció.
—Tú sabías que es estabas comportando mal —intervino Simona.
—Tienes razón —contestó avergonzada.
—Eres mi hermana y te quiero, por eso te perdono —afirmó Marina, apuntándole con el dedo índice.
—No volveré a coger las cosas de los demás sin pedir permiso.
—¡Muy bien! Eso espero —dijo Marina probándose las alas nuevas y mirándose en el estanque. No son iguales, pero son estupendas —reconoció y ambas hermanas se fundieron en un abrazo (…)

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Tomado de:

ISBN: 978-84-9948-451-8
Autor: Mercedes Tormo Muñoz y Ángeles Salas Moneo
Ilustrador: Pilar Limiñana Ruiz y María de la Sierra Varó
Editorial: ECU - Colección Piñata


ACTIVIDADES:
  1. ¿Sila tenía que haber pedido permiso a su hermana mayor para probarse las alas, puesto que no eran suyas?
  2.  Marina, aunque está enfadada, perdona a Sila,  ¿por qué? ¿Crees que las dos hermanas se quieren, a pesar de todo?
  3.  Escribe un cuento en que los personajes principales sean hermanos y describe la relación que existe entre ellos.
  4. Envíalo, acompañado de un dibujo original, con tus datos personales incluido teléfono o e-mail para poder conectar contigo a:
Grupo Leo
Apartado 3008
03080 Alicante

También puedes enviarlo por E-mail: grupoleoalicante@gmail.com
Escribe tu nombre y apellidos, curso, centro educativo y teléfono o e-mail de contacto.

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