sábado, 28 de mayo de 2011

Leo Leo que me animo a leer: El día en el que...

Artículo visto en:
Suplemento de Educación Infantil "La Tiza" 18-05-2011


El día en el que...

Esta es la historia de un grupo de amigos que formaban una banda de música. Cuando se reunían, todo eran risas, amabilidad. El señor que tocaba el violín se llevaba a la perfección con el que tocaba el trombón. El que tocaba el piano con el que tocaba los platillos. El que tocaba el fagot con el que tocaba el arpa... Como digo: todo amabilidad. Cuando acababan los ensayos se reunían en la plaza del pueblo y hablaban y hablaban de lo bien que se lo pasaban juntos.

Un día en el que el viento soplaba de Este a Oeste, el señor que tocaba el segundo violín propuso que había llegado el momento de nombrar un director para la orquesta.

- ¿Para qué queremos nosotros un director? -preguntó el contrabajo, con cierto enfado.

- Pues para que marque el ritmo de la música entre otras cosas -contestó el segundo violín.

- Hasta ahora no tenemos director y nos lo pasamos fenomenal -dijo el clarinete.

- Sí, eso es verdad. Pero cada uno toca lo que le da la gana y así, claro, no podremos nunca actuar ante un público -afirmó el violonchelo, que veía con buenos ojos que hubiese un director.

Y todo esto se lo decían entre risas, porque todo era amabilidad entre los componentes de la Orquesta Amable.

Un día en el que el viento soplaba de Oeste a Este, un señor vestido con un traje cortado a medida, impecable, se apeó en la estación de tren. Su único equipaje era un fino palillo de madera en la mano derecha.

- ¿Sabe usted si hay orquesta en este pueblo? -preguntó el recién llegado al jefe de estación.

- Por supuesto -contestó, todavía con la bandera roja en la mano-. Pero como no tienen quién les dirija son un desastre... Cada uno de los músicos toca lo que le viene en gana. Lo que le digo: un completo desastre.

- Le entiendo -dijo el recién llegado.

Le dio las gracias y, siguiendo las indicaciones del jefe de estación, caminó por una calle de casas de dos plantas, torció a la derecha, a la izquierda, cruzó el pequeño puente, siguió recto... Un revoltijo de notas fuera de compás le llegó a sus oídos. Caminó más deprisa. Aquella música era insufrible. Abrió la puerta del teatro: la iluminación no era la mejor. Los músicos reían y hablaban sin parar. Uno de ellos vio entrar a un señor muy bien vestido con una batuta en la mano, le indicó una silla vacía. Pero el recién llegado no se sentó, se quedó de pie, muy serio, mirando a todos los músicos. Los brazos en jarras. Aquello que estaba viendo y escuchando no tenía ni pies ni cabeza.

- ¡Creo que ustedes necesitan una persona que les dirija marcando el ritmo de cada instrumento! -les gritó.

La música paró en ese momento. Silencio.

- ¿Qué ha dicho usted? -preguntó alguien.

- Que necesitan una persona que les dirija. Alguien que marque el ritmo y el tiempo de cada instrumento -dijo algo irritado.

- Se equivoca -contestó uno de los solistas.- Lo que necesitamos es que nos toque la lotería.

- Ja, ja, ja... -todos rieron la gracia. Todos menos el recién llegado, que parecía haberse levantado con mal pie.

- Si lo que quieren es pasarlo bien, sigan así. Si lo que pretenden es que alguna vez les pueda escuchar un auditorio, necesitan un director.

El segundo violín se levantó y dijo:

- Tiene razón. Necesitamos unir nuestras fuerzas. De lo contrario nadie querrá escuchar nuestra música.

- Por probar no perdemos nada -insistió el violonchelo.

- Qué les parece si comenzamos por algo de Vivaldi, "La Primavera", de Las Cuatro Estaciones, por ejemplo -propuso el recién llegado subiendo escenario.

Todos los músicos estuvieron de acuerdo. El director golpeó el atril con la batuta, levantó los brazos, los bajó y empezó la música...>>
Autor:  Daniel Nesquens
Ilustrador: Federico Delicado
Editorial: Oxford - Colección: El árbol de la lectura
Actividades:
  1. ¿Por qué la Orquesta Amable no quería, en un principio, tener un director?
  2. ¿Cómo es el carácter del nuevo director?
  3. Imagina el final de la historia: ¿Conseguirán sonar con armonía? Escríbelo en tu propia narración y mándanosla por mail a grupoleoalicante@gmail.com

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