viernes, 6 de marzo de 2009

Porque eres mi amiga. Libro del mes de enero de 2009

Capítulo 9. La sonrisa del cielo
Tomado del libro: Porque eres mi amiga
Autora: Ana Pomares
Editorial: Prósopon Editores
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Cuando Nicoleta llegó a la ciudad, fue directamente a casa de su amiga. Susana estaba merendando nueces con miel porque era uno de los alimentos más energéticos que el médico le había apuntado en la lista de su dieta, y a pesar de no gustarle demasiado, las debía comer porque su abuela, prácticamente, la obligaba.
– ¿Qué es eso? –preguntó Nicoleta mirando las nueces recubiertas de una espesa capa de miel.
– Nueces con miel, ¿quieres? –dijo Susana ofreciéndole su copa, con la esperanza de que su amiga se las comiera por ella.
– Si quieres te pongo otra copa que no sea esa –intervino Marta haciendo que su nieta pusiera los ojos en blanco y apretara las mandíbulas con fuerza.
– No, gracias –dijo Nicoleta que se había dado cuenta de la intención de su amiga-. A ti te hace más falta.
Susana miró con ternura a su amiga pero no contestó.
– A mí me gusta –prosiguió Nicoleta–, pero no mucho, sin embargo a mi madre le encanta la miel, dice que además de estar muy dulce, se le queda la boca suave como....
– ¿Cómo se queda la piel después de un baño en un jacuzzi?- dijo Susana enfatizando la última palabra.
– Un jacuzzi, ¿qué es eso? –preguntó Nicoleta pensando, o que su amiga tenía un vocabulario que ella desconocía por completo, o que se inventaba palabras sabiendo que no desconfiaría de ella.
– Es una bañera que hace burbujas y te deja la piel muy suave, además de hacer cosquillas a veces –respondió Susana, a la vez que se arrepentía de haber hecho una comparación tan pedante. Su amiga debía pensar que era estúpida.
– ¿Eso existe? ¡Qué gracia!, ¿no?! –dijo su amiga entre risas, imaginándose a ella flotando en una bañera de burbujas que le hacían cosquillas.
– Claro que existe, yo voy a poner una en el aseo de mi habitación. Cuando me la traigan te dejo que la pruebes, si quieres. Claro –dijo la abuela de Susana.
– Gracias, claro que me gustaría.
Susana tardó en comerse las nueces con miel todo el tiempo que tardaron en dar el noticiario de la tarde, es decir, demasiado para tan poca cosa. Cuando acabó se fueron a jugar. Hacía mal tiempo y se quedaron a jugar dentro de la casa de Susana porque pronto comenzó a caer una leve lluvia que apenas mojaba.
– ¿Vamos a jugar dentro de tu casa? –preguntó Nicoleta extrañada.
– Sí, ¿qué tiene de malo?
– No, nada, es que yo normalmente juego en la calle aunque nieve, a no ser que la nieve me cubra entera, entonces me quedo en casa.
Susana se imaginó a su amiga envuelta en nieve y no pudo evitar reírse, aunque en el fondo sabía que si eso pasaba, no sería motivo de risa.
– La mayoría de los juegos que tengo son para jugar dentro de casa, y eso no quita que sean divertidos. Nosotros en la ciudad jugamos casi siempre dentro de casa- le explicó Susana.
– ¿Sí? –contestó extrañada Nicoleta. ¿Y no se te queda pequeña la casa? ¿Cómo juegas al escondite? ¿O a pillar? Nosotros cuando queremos jugar nos vamos a la calle, y también lo pasamos bien.
- ¡Qué suerte poder jugar en la calle–pensó.
En su ciudad casi nadie jugaba fuera de casa, a no ser que salieran a un parque o vivieran en una urbanización, porque era el único sitio por donde no pasaban los coches. Por eso ella, siempre que quería jugar, se iba a casa de alguna amiga.
Como no paraba de llover, y cada vez con más fuerza, sacaron algunos juegos y se instalaron en el vestíbulo de la casa, que era amplio, además de ser la zona donde más luz había. Esa tarde jugaron al ajedrez, a las damas, a las tres en raya, al parchís, al dominó y a las carta. Se lo pasaron bien y, al final de la tarde, Susana decidió enseñarle a Nicoleta el lugar donde guardaba sus secretos. Su joyero de música.
– ¡Mira, la muñequita da vueltas! –dijo Nicoleta sorprendida y alegre.
Ella nunca había visto un joyero con música y, aún menos, que se moviera la bailarina del centro. Entonces Susana se percató de que lo que para ella era una chorrada, un objeto más, para Nicoleta era un tesoro.
– ¿Qué guardas aquí? –se interesó Nicoleta.
– Cosas que sólo yo sé qué significan–contestó Susana haciendo que su respuesta resultara misteriosa-. Por ejemplo, aquí tengo unas entradas para un parque de atracciones. Para otra persona es simplemente eso, unas entradas. Pero para mí, son las entradas que me regalaron mis padres por mi último cumpleaños.
– Y están llenas de recuerdos, claro –afirmó Nicoleta que comenzaba a comprender las cosas que guardaba su amiga en esa caja tan graciosa-. ¿Y qué es esto? - preguntó sacando unos cuantos cables de colores enrollados.
- Esos son los cables que sobraron de un trabajo de Manualidades que hicimos este año- Contestó Susana-. Los guardo porque este ha sido mi último año en el cole y cuando los vea dentro de mucho tiempo, me traerán todos los recuerdos de mi infancia.
– El cole, ¿es el colegio?
– Sí, claro.
- Vosotros en el colegio, ¿tenéis un descanso entre una clase y otra? - preguntó Nicoleta.
Lo que más llamaba la atención de Susana eran las ganas de aprender cosas que tenía la niña. Le gustaba saber todo lo que rodeaba a su nueva amiga, cosas del colegio, de las vacaciones o de su vida.
- No, yo antes tenía dos clases seguidas, luego un recreo de media hora y otra clase - contestó Susana-. Después vamos a comer. Algunos a sus casas y otros al comedor de colegio. Y después de comer tenemos clase por la tarde hasta las cinco.
- Nosotros tenemos una clase y cinco minutos de descanso, luego otra clase y otros cinco minutos, y así toda la mañana y la tarde. ¿ Y cuántas fiestas tenéis?- siguió preguntando Nicoleta.
- Las más largas son la de Navidad, las de Pascua y las de Verano. Aunque también hay puentes.
- Nosotros también tenemos esas tres, aunque la Pascua la celebramos en una fecha diferente a la vuestra. ¿Qué son puentes?
- Son dos o tres días de fiesta, como un fin de semana largo. Este año el más largo ha sido el del Día de la Madre- explicó Susana que seguía sin saber para que quería su amiga tanta información.
- ¿Vosotros también celebráis el Día de la Madre?
- Sí, es el primer domingo de mayo.
- En Rumanía, este año, celebramos la Pascua ese día.
Continuaron hablando acerca de las asignaturas, el horario escolar, de las fiestas, incluso de cómo eran los libros. Nicoleta advirtió la sorpresa de su amiga cuando, extrañada, le preguntó:
– ¿Para qué quieres saber todo esto?
– Porque así yo sé cosas de tu país y tú, ahora, también sabes cosas del mío –explicó Nicoleta feliz. Y le explicó que quería aprender cosas porque aprendiendo, también enseñaba.
Susana, por primera vez, en muchos meses, sintió que se podía ser feliz con poco, porque en ese momento se percató que no hacía falta tener muchas cosas materiales para serlo, simplemente bastaba con sacarle partido a lo que tenía.
Al terminar de llover, Nicoleta se asomó a la ventana poniendo cara de alegría porque había visto un arco iris que cruzaba el cielo de lado a lado.
– ¡Es un arco iris! –dijo Susana-.
Sale cuando un rayo de sol atraviesa una gota de agua. Es muy bonito ¿verdad? Si haces el pino verás que es la sonrisa del cielo.
– Sí ya sé. Yo lo había visto antes muchas veces –contestó Nicoleta, sin dejar de lado su magnífica sonrisa, y añadió –de esos también tenemos en Rumanía.
Las dos rieron y salieron fuera.
- Susana, cógeme que voy a hacer el... el eso... el pino... -dijo Nicoleta con intención de hacer lo que decía.
Susana le ayudó a hacer el pino y cuando Nicoleta puso los pies en el suelo dijo:
- ¡Es verdad! ¡Que bonito! Luego dices que no te salen frases bonitas. La sonrisa del cielo... Me gusta.
– Mi madre me solía cantar una canción que ella misma inventó de pequeña y que hablaba del arco iris. A veces me gustaría ser como ella y poder inventar e imaginar como lo hace sus mente.
- ¿Y como es esa canción?- Se interesó de nuevo Nicoleta.
- Decía:
"Del cielo a la tierra la lluvia va,
y el sol con sus rayos alumbrará,
y una sonrisa dibujará
el arco iris al pasar"
- ¡ Qué bonita!
- Bueno ya te he dicho que no es mía.
- Pero algo tendrás de tu madre- dijo Nicoleta que continuaba feliz-. Bueno, ya es muy tarde, mis padres estarán a punto de llegar del trabajo, tengo que irme.
- Mira, nos despedimos con el arco iris –señaló la niña que se sentía feliz.
– Es verdad. Después nos vemos.
– ¡Ah, Nicol! –gritó la niña mientras su amiga se alejaba-. Se me olvidaba. Mañana vamos a ir a la playa por la tarde ¿te vienes?
– Pues, no sé, lo preguntaré a mis padres, y esta noche te lo digo ¿de acuerdo?
– De acuerdo, hasta luego.
La autora: Ana Pomares
Os proponemos para este mes un libro de Ana Pomares, una joven alicantina, que a pesar de su corta edad ha escrito ya cuatro libros y ha recibido varios premios entre los que destacan: Premi Contarella del Ayuntamiento de Alicante (2002), cinco años consecutivos obtuvo premio en el Concurso Provincial del Grupo Leo (2003-2207) y el primer accésit en el Concurso Nacional de Poesía Gloria Fuertes (2003).
Los libros que ha publicado son: «El jardín de las mariposas», «Nube de palabras, lluvia de cuentos», «Los wonwings» y el último que os presentamos en esta página «Porque eres mi amiga».
En este último, que fue presentado el pasado mes de diciembre en Alicante, su autora plantea una trama de un gran realismo. En él plantea temas como la anorexia, producto de una sociedad de la abundancia y la emigración, relacionada con la pobreza y la necesidad. Dos situaciones encarnadas en sus dos protagonistas. Susana, una niña española que padece anorexia y Nicoleta, una niña rumana cuyos padres han llegado buscando trabajo para poder supervivir. Y es la amistad la que hace que ambas comprendan la situación de cada una. La amistad hace que la una apoye la situación de la otra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

es un libro muy interesante y entretenido
¿podrian publicar el capitulo 8?

gracias

Grupo Leo dijo...

Anónimo,Intentaremos dar respuesta a tu propuesta. Estoy de acuerdo con tu valoración. Un libro base para unas clase de educación para la ciudadanía. En él se pone en evidencia la realidad del mundo de bienestar(anorexia) con el mundo de la inmigración. Y por medio LA AMISTAD.
Diego Gila Coordinador del Grupo Leo