miércoles, 20 de marzo de 2019

Los libros del mes de marzo: "La brujas"



Reseña:
Las brujas de todo el mundo, bajo la apariencia de mujeres corrientes, están celebrando su Congreso Anual. Tienen aspecto normal, trabajan en sitios normales y hacen cosas normales. ¿O no tan normales?
Su gran pasión es eliminar niños y han decidido aniquilar a todos los niños de mundo sirviéndose de un ratonizador mágico.
Conociendo como las conocen, ¿conseguirán vencerlas nuestra abuela y su nieto?
Edad recomendada: 10 años

El autor:
Roald Dahl nació en Llandaff, país de Gales en 1916 fue el tercero de un grupo de 5 hermanos dónde el resto eran mujeres.
Su padre influyó mucho en la sensibilidad de sus hijos ya que tenía un profundo interés por lo bello.
Cuando tenía 3 años su hermana mayor murió lo que sumió a su padre en una profunda depresión agravada con una pulmonía que lo llevaría a la tumba unos meses después.
Hasta los 6 años transcurre la vida de Roald en Llandaff. Es en esta ciudad cuando ingresa por primera vez en un parvulario. Un año más tarde ingresa en un colegio preparatorio para varones, ni en la escuela ni más tarde el colegio de Repton Derbyshire fue feliz. Destaca en deportes, pero era considerado por su profesor de inglés “incapaz de ordenar sus pensamientos sobre papel”
A los 18 años se apuntó a la expedición de la Public School Exploring Society
Tenía 23 años cuando estalló la guerra y se alistó en la RAF en Nairobi
Fue enviado a casa como inválido, pero fue transferido en 1942, a Washington cómo agregado militar aéreo. Allí comenzó en serio su carrera como escritor, después de un encuentro con C.S. Forrester quién le pidió que le cantara su versión de la guerra. Dahl escogió plasmar sus experiencias sobre papel. Forrester quedó tan impresionada que buscó a un editor de revista para su publicación.
Dahl y su familia regresaron a Inglaterra en 1970 y se establecieron en Gipsy House en Great Missenden, Buckinghamshire donde escribía la mayoría de sus inolvidables libros.
Tras el accidente sufrido por su hijo Theo, desarrolló con 2 amigos, un ingeniero y un neurocirujano una válvula para drenar liquido del cerebro (válvula Wade- Dahl- Hill)
Roald Dahl murió el 23 de noviembre de 1990 a los 74 años de edad.

El ilustrador:
Quentin Saxby Blake nació el 16 de diciembre de 1932 en el condado de Kent, Inglaterra. En 1956 se licenció en Literatura Inglesa en el Downing College de Cambridge, aunque su carrera profesional ha estado marcada por su amor al dibujo y a la ilustración, siendo uno de los autores e ilustradores de literatura infantil y juvenil más reconocidos de Gran Bretaña, con cerca de trescientos títulos publicados. Su primer dibujo publicado apareció en la revista de humor Punch cuando tenía 16 años. Tras estudiar en Cambridge, hizo un posgrado en Educación en la Universidad de Londres y decidió completar su formación académica en la Chelsea Art School en un curso a tiempo parcial. Además de ilustrador, Blake ha sido profesor un largo tiempo de su vida e incluso llegó a dirigir durante una década el Departamento de Ilustración del Royal College of Art de Londres, del que es Profesor Honorífico en la actualidad. Su primer libro infantil ilustrado apareció en 1960 (A drink of water, de John Yeoman), aunque no fue hasta 1968 cuando firmó su primer libro como autor e ilustrador, el cual se tituló Patrick. Desde entonces, ha editado veinticinco libros de su autoría. Quentin Blake es igualmente conocido por su colaboración con los más famosos autores británicos y estadounidenses del género con gran compenetración con sus textos, como Roald Dahl, Michael Rosen, Joan Aiken y Margaret Mahy, entre otros. Su trabajo con el primero de ellos dio comienzo en 1975, después de que su editor los presentara, llegando ambos a un entendimiento tal que el autor no ha querido trabajar con otro ilustrador desde entonces. Entre sus trabajos conjuntos destacan Matilda, James y el melocotón gigante, Las brujas o El gran gigante bonachón. Su característico estilo sobresale por la naturalidad de su trazo, con líneas a tinta hechas con rapidez y sencillez estudiadas. El color suele aplicarlo con acuarela. Según ha apuntado él mismo, dicha espontaneidad en sus dibujos deriva de un primer dibujo realizado a mano alzada, que luego pule. Su dilatada trayectoria ha sido distinguida con numerosos premios como la Medalla Kate Greenaway y el Premio Nacional de Literatura Infantil en 1981, por la obra Mister Magnolia. Premio Nacional de Literatura Infantil de 1983, por El gran gigante bonachón, y en 1988, por Matilda. En 1990 fue elegido Ilustrador de Ilustradores por la revista The Observer, en tanto que en 1996 consiguió el Premio de la Feria Internacional del Libro Infantil de Bolonia por Clown. En 1999 obtuvo el Children’s Laureate y en 2002 el prestigioso Premio Hans Christian Andersen, en la categoría de Ilustración.

UNA NOTA SOBRE LAS BRUJAS
En los cuentos de hadas, las brujas llevan siempre unos sombreros negros ridículos y capas negras y van montadas en el palo de una escoba.

Pero éste no es un cuento de hadas. Este trata de BRUJAS DE VERDAD. Lo más importante que debes aprender sobre las brujas de verdad es lo siguiente. Escucha con mucho cuidado. No olvides nunca lo que viene a continuación.
Las brujas de verdad visten ropa normal y tienen un aspecto muy parecido al de las mujeres normales. Viven en casas normales y hacen trabajos normales. Por eso son tan difíciles de atrapar.
Una bruja de verdad odia a los niños con un odio candente e hirviente, más hirviente y candente que ningún odio que te puedas imaginar.
Una bruja de verdad se pasa todo el tiempo tramando planes para deshacerse de los niños de su territorio. Su pasión es eliminarlos, uno por uno. Esa es la única cosa en la que piensa durante todo el día. Aunque esté trabajando de cajera en un supermercado, o escribiendo cartas a máquina para un hombre de negocios, o conduciendo un coche de lujo (y puede hacer cualquiera de estas cosas), su mente estará siempre tramando y maquinando, bullendo y rebullendo, silbando y zumbando, llena de sanguinarias ideas criminales. «¿A qué niño», se dice a sí misma durante todo el día, «a qué niño escogeré para mi próximo golpe?».
Una bruja de verdad disfruta tanto eliminando a un niño como tú disfrutas comiéndote un plato de fresas con nata. Cuenta con eliminar a un niño por semana. Si no lo consigue, se pone de mal humor. Un niño por semana, hacen cincuenta y dos al año.
Espachúrralos, machácalos y hazlos desaparecer.
Ese es el lema de todas las brujas.
Elige cuidadosamente a su víctima. Entonces la bruja acecha al desgraciado niño como un cazador acecha a un pajarito en el bosque. Pisa suavemente. Se mueve despacio. Se acerca más y más. Luego, finalmente, cuando todo está listo... zass... ¡se lanza sobre su presa! Saltan chispas. Se alzan llamas. Hierve el aceite. Las ratas chillan. La piel se encoge. Y el niño desaparece. Debes saber que una bruja no golpea a los niños en la cabeza, ni les clava un cuchillo, ni les pega un tiro con una pistola. La policía coge a la gente que hace esas cosas. A las brujas nunca las cogen. No olvides que las brujas tienen magia en los dedos y un poder diabólico en la sangre. Pueden hacer que las piedras salten como ranas y que lenguas de fuego pasen sobre la superficie del agua. Estos poderes mágicos son terroríficos. Afortunadamente, hoy en día no hay un gran número de brujas en el mundo. Pero todavía hay suficientes como para asustarte. En Inglaterra, es probable que haya unas cien en total. En algunos países tienen más, en otros tienen menos. Pero ningún país está enteramente libre de brujas. Las brujas son siempre mujeres.
No quiero hablar mal de las mujeres. La mayoría de ellas son encantadoras. Pero es un hecho que todas las brujas son mujeres. No existen brujos. Por otra parte, los vampiros siempre son hombres. Y lo mismo ocurre con los duendes. Y los dos son peligrosos. Pero ninguno de los dos es ni la mitad de peligroso que una bruja de verdad. En lo que se refiere a los niños, una bruja de verdad es sin duda la más peligrosa de todas las criaturas que viven en la tierra. Lo que la hace doblemente peligrosa es el hecho de que no parece peligrosa. Incluso cuando sepas todos los secretos (te los contaremos dentro de un minuto), nunca podrás estar completamente seguro de si lo que estás viendo es una bruja o una simpática señora. Si un tigre pudiera hacerse pasar por un perrazo con una alegre cola, probablemente te acercarías a él y le darías palmaditas en la cabeza. Y ése sería tu fin. Lo mismo sucede con las brujas. Todas parecen señoras simpáticas.
Haz el favor de examinar el dibujo que hay bajo estas líneas. ¿Cuál es la bruja?

Es una pregunta difícil, pero todos los niños deben intentar contestarla. Aunque tú no lo sepas, puede que en la casa de al lado viva una bruja ahora mismo. O quizá fuera una bruja la mujer de los ojos brillantes que se sentó enfrente de ti en el autobús esta mañana. Pudiera ser una bruja la señora de la sonrisa luminosa. No quiero decir, naturalmente, ni por un segundo, que tu profesora sea realmente una bruja. Lo único que digo es que podría serlo. Es muy improbable. Pero —y aquí viene el gran «pero»— no es imposible. Oh, si al menos hubiese una manera de saber con seguridad si una mujer es una bruja o no lo es, entonces podríamos juntarlas a todas y hacerlas picadillo. Por desgracia, no hay ninguna manera de saberlo. Pero sí hay ciertos indicios en los que puedes fijarte, pequeñas manías que todas las brujas tienen en común, y si las conoces, si las recuerdas siempre, puede que a lo mejor consigas librarte de que te eliminen antes de que crezcas mucho más.
Yo mismo tuve dos encuentros distintos con brujas antes de cumplir los ocho años. Del primero escapé sin daño, pero en la segunda ocasión no tuve tanta suerte. Me sucedieron cosas que seguramente te harán gritar cuando las leas. No puedo remediarlo. Hay que contar la verdad. El hecho de que aún esté aquí y pueda contártelo (por muy raro que sea mi aspecto) se debe enteramente a mi maravillosa abuela. Mi abuela era noruega. Los noruegos lo saben todo sobre las brujas, porque Noruega, con sus oscuros bosques y sus heladas montañas, es el país de donde vinieron las primeras brujas.
—Cariño mío —dijo—, no durarás mucho en este mundo si no sabes reconocer a una bruja cuando la veas. —Pero tú me has dicho que las brujas parecen mujeres corrientes, abuela. Así que, ¿cómo puedo reconocerlas? —Debes escucharme —dijo mi abuela—. Debes recordar todo lo que te diga. Luego, solamente puedes hacer la señal de la cruz sobre tu corazón, rezar y confiar en la suerte.

Tomado del libro: Las brujas
Autor: Roald Dahl
Ilustrador: QuentinBlake
Editorial: Santillana

ACTIVIDADES
1. ¿Por qué crees que las brujas odian tanto a los niños?
2. ¿Tienes alguna sospecha de que alguien de tu entorno sea una bruja? ¿Podrías argumentarlo?
3. ¿Cómo te imaginas que es una bruja? ¿en qué historia la harías protagonista?
4. Escribe un cuento o poema y envíalo por mail (en fichero Word) y acompañado de un dibujo (en fichero JPG) junto con tu nombre, apellidos, teléfono, curso y colegio a:
Podrá ser publicado en nuestro blog.

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