lunes, 1 de junio de 2015

Los libros del mes de mayo "La leyenda del segundo féretro"



Reseña:

Alfredo, el narrador de La leyenda del segundo féretro, es invitado por Isabella, una amiga italiana que solicita su ayuda, a Lungavita, una  hermosa villa renacentista situada en el precioso paisaje de la Toscana (Italia). En este ambiente culto y elegante, en el que cabe destacar la presencia del arte italiano y de las pinturas grotescas de Goya, es donde transcurre la mayor parte de la acción de esta fascinante novela de terror. En ella la figura maldita del necrófor o ghoul, una especie de vampiro occidental, adquiere un gran protagonismo.

Transcurridos varios días desde su llegada a la casa de Isabella, esta le informa de la existencia de unos manuscritos en los que se cuenta la historia de Leonardo Benelli (un ascendiente de su familia) y de su hermano Cesare (el necrófor o ghoul). De esta forma Alfredo se ve inmerso en un mundo de pesadilla: la leyenda referida a una monstruosa criatura que vive en las entrañas de la cripta familiar ha resurgido de la noche de los tiempos y los dos amigos deberán evitar el asesinato de la hermana de Isabella el día de su boda y acabar para siempre con la existencia del terrible ser. 

El autor:

José María Latorre Fortuño (Zaragoza, 1945) actualmente reside en Barcelona. Coordina la revista “Dirigido” y dirige la colección de libros “Programa Doble”. Colabora en revistas y periódicos de España e Italia sobre temas de literatura, cine y música y ha escrito dieciséis guiones para televisión a partir de clásicos de la literatura fantástica.
Además de ser uno de los ensayistas cinematográficos más destacados de España, ha desarrollado una prolífica y personal carrera literaria –con más de treinta títulos publicados- que combina un complejo universo creativo y su gusto por lo fantástico. Sus obras han sido traducidas al catalán, al italiano y al polaco.
Ha cultivado, asimismo, la novela juvenil, con títulos como Una sombra blanca (1995), La leyenda del segundo féretro (1997), El arrecife del miedo (2000) y Pueblo fantasma (2000).
Es considerado por la crítica como un novelista gótico, cuyo mundo narrativo está dominado por una visión feroz, dura, de tonos negros y tintes morbosos.

LA LEYENDA

Para avanzar, tuve que ahuyentar con el fuego a unas ratas tan grandes como uno de mis brazos, que no se habían dejado ver durante el entierro, asustadas tal vez por la presencia de tantas personas. Las desconchadas paredes rezumaban una humedad capaz de llenar de frío el alma. Recorrí la cripta cautelosamente, ajeno a las formas cambiantes que adquirían a la luz los féretros de madera, los sarcófagos de piedra y los nichos sellados con espesas telarañas negras, y llegué ante la puerta de la tumba en la que yacía mi esposa. No sin temor, por unos instantes mi mirada se perdió entre la oscuridad de la cueva a mi espalda. La llave giró en la cerradura, la puerta se abrió con un chirrido, y la luz de la antorcha fue a caer sobre el féretro de Francesca. No estaba solo: junto a él había un segundo féretro de forma diferente. Incapaz de comprender el fenómeno, retrocedí unos pasos hasta alcanzar la puerta, de espaldas a la doble negrura de la cripta y de la cueva. Si la puerta había estado cerrada durante todo el día y la única llave estaba en mi poder, ¿cómo había llegado allí el segundo féretro y, sobre todo, por qué? Dejé la antorcha fija en la tierra, de manera que la luz fuese a dar sobre la parte baja del recinto; el techo abovedado, en sombra, reverberaba con el reflejo de la llama.
Saqué la pistola y me aproximé a los féretros. No cabía la menor duda de que Francesca yacía en uno. ¿Y el otro? Al abrirlo, comprobé que estaba vacío. En ese momento intuí que había alguien más conmigo. Cesare, o algo que se parecía a Cesare, me contemplaba desde la puerta y dio unos pasos hacia mí. Mi mano levantó la pistola, apuntado hacia él, mas no llegué a disparar. Cesare la hizo caer al suelo dándome un violento golpe en la muñeca.
-Infeliz… -dijo con tono despectivo-. Sería fácil matarte y que todo acabara para ti…, pero prefiero que seas testigo de un prodigio.
Yo estaba mudo de horror. Haciendo gala de inusitada fuerza, Cesare me empujó hacia la pared, como si yo fuera una simple pluma de paloma, y acto seguido levantó la tapa del féretro de Francesca. Se volvió a mirarme con tanta intensidad que me paralizó de brazos y piernas: me sentía capaz de ver, pero no de moverme.
-Me ha sido preciso estar todo el día dentro de este otro féretro. Así he cumplido con el ritual. Desde ahora, el cuerpo y el alma de Francesca me pertenecen. Estoy destinado a ser una criatura nocturna, a vivir entre muertos y alimentarme de carne y de sangre. Esta mujer esta muerta para ti, pero no para mí, así que despídete de ella para siempre. Será mi compañera hasta el día en que se convierta en mi alimento.
Con gestos rápidos y seguros, extrajo del féretro el cuerpo de Francesca y lo cargó sobre sus hombros. Yo asistía a la escena como sumido en una ensoñación que tenía algo de mágica y nada me resultaba extraño. Por eso no me pareció raro percibir un leve parpadeo en los ojos de la muerta.
-Si no contraes nuevo matrimonio quizá no vuelvas a verme, pero ten en cuenta que si lo haces volveré a tu lado. Piensa, Benelli, que todo lo que ames será mío: ya que no puedo disponer de apellido y fortuna, me adueñaré de los sentimientos de la familia.
Antes de que hubiera podido darme cuenta de lo que sucedía, Cesare había desaparecido llevándose consigo a Francesca. Mi reacción fue tardía: me hallaba solo en el recinto, junto a los dos féretros abiertos y vacíos, y al salir no vi otra cosa más que oscuridad ni oí nada que no fuera silencio. Durante largo rato estuve buscando a Cesare, sin dejar un solo rincón de la cripta por rastrear, hasta que adquirí la certeza de que no se encontraba allí y de que el único camino que podía haber tomado para alejarse de mí era el de la cueva. Me sentía incapaz de entender lo que había visto y llegué a creer que estaba viviendo una pesadilla de la que no tardaría en despertar. Sin embargo, todo era demasiado real; para cerciorarme de ello, con la punta de la daga me infringí una herida superficial en un dedo de la que brotaron unas gotas de sangre. La sangre no era ficticia, y por tanto no se trataba de un sueño. ¿Quién era realmente Cesare? ¿Qué maligno rito practicaba? ¿Por qué se había encerrado en un féretro y cómo había conseguido entrar en la tumba de Francesca? ¿Y el parpadeo de esta? ¿Acaso estaba viva? La cabeza me daba vueltas.

Colección: Paralelo Cero
Editorial: Bruño



ACTIVIDADES:

1. El fragmento que acabas de leer ha sido extraído de una novela de terror cuyo protagonista es un necrófor o ghoul. Busca en internet información acerca de este tipo de seres fantásticos.
2. Lee detenidamente las palabras que Cesare dirige a Leonardo Benelli y explica en qué consiste la leyenda del segundo féretro.
3. Escribe un relato fantástico cuya acción principal transcurra en una casa señorial habitada por un necrófor o ghoul y envíalo por mail a:
grupoleoalicante@gmail.com

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