jueves, 19 de septiembre de 2013

Los libros del mes de septiembre 2013 del Grupo Leo en La Tiza: "Muna"

Los libros del mes del Grupo Leo
en La Tiza

Artículo visto en:
Suplemento de Educación Infantil "La Tiza" 19-09-2013
Diario Información de Alicante con el Patrocinio de la Fundación CajaMurcia y COES
Muna
La autora: Beatriz Berrocal (Benavente (Zamora), 1962 -):
Beatriz Berrocal nació en Benavente (Zamora) y reside en León, donde ejerce su profesión de enfermera. 
Aparte del trabajo, su otra pasión es la escritura, afición que desarrolla desde niña. Ha ganado diversos concursos y ha quedado finalista en otros muchos con relatos y novelas para adultos, aunque se siente muy cómoda escribiendo para el público infantil y juvenil.

La ilustradora: Claudia Legnazzi (Argentina, 1956 - ):
Claudia Legnazzi nació en 1956. Estudió pintura y desde 1985 se dedica a la ilustración de literatura infantil, tanto de otros autores como de sus propios libros. Ha recibido numerosos premios, otorgados por diferentes instituciones. Sus trabajos fueron adquiridos por el Chichiro Art Museum de Japón y forman parte de su colección permanente.

Reseña:
Esta historia, narrada por Robert, un niño de diez años, nos acerca a una realidad diferente pero muy próxima: 
su vivencia y la de toda su familia durante un verano un tanto diferente, pero maravilloso. La presencia de Muna, una niña procedente del Sahara, sensibiliza a toda la familia sobre la realidad de niños y niñas de otras partes del mundo y en su misma situación y nos acerca a las vivencias que muchas familias sienten cuando acogen temporalmente a un niño o niña de un país cuyas condiciones de vida son muy duras.
Nos muestra cómo la perspectiva de no salir de casa durante todo el verano puede no ser tan desastrosa. Podemos conocer otros mundos y otras formas de vivir sin movernos de casa, sólo prestando atención y escuchando a las personas con las que aparentemente no tenemos nada en común, porque nos parecen muy diferentes.
Ésta es una sencilla historia, un atractivo relato lleno de sensaciones y complicidades, del cual no podemos deshacernos hasta llegar al final. A lo largo de toda la historia vamos viendo cómo, tanto Robert como toda la familia, van cambiando de actitud y se hacen más sensibles hacia la nueva situación y hacia la presencia, en principio perturbadora, de un nuevo miembro, aunque sea transitorio, de la unidad familiar. Muna ya nunca más será una extraña y pasará a ser un nuevo miembro de la familia por méritos propios. 

La Tiza de la Lectura. Leo, leo, que me animo a leer.
Un cuento:
La niña que vino del Sahara
_Robert, Susa, os presento a Muna, la niña que viene del Sahara para pasar el verano con nosotros. Vamos, ¿no vais a darle un beso?

No podía creer lo que estaba viendo, solo a mi madre se le podía ocurrir traer a casa un niño de fuera y, para ponerme más contento todavía, no tuvo mejor idea que traer una niña, ¡otra niña!
Susa se acercó a ella un poco asustada, y cuando mi madre le dijo que tenía que besar a la niña, ella la miró a la cara y después dijo:
_Susa es de un “coló” la nena de “oto” “coló”.
_Sí, cariño, Muna es de otro color, pero no importa, es igual que tú y que Rober, y vamos a quererla mucho, ¿verdad?
Mi hermana besó a la niña y después yo tuve que hacer lo mismo para evitar que mi madre me diese un tirón de orejas de esos que da sin que nadie se entere cuando no puede reñir porque hay gente delante.
La verdad era que la niña estaba más cortada que nosotros; al fin y al cabo nosotros estábamos en nuestra casa, y ella no nos conocía, ni conocía el barrio, ni la gente, ni nada.
En qué idioma habla?_le pregunté a mi madre.
_Con su familia habla árabe, pero sabe español porque en el Sahara mucha gente lo habla.
_Hola, Rober, hola, Susa dijo con una vocecita muy fina, como con miedo de hablar.
Yo me quedé helado porque hablaba estupendamente y además conocía nuestros nombres, cuando yo ni siquiera me había enterado de cómo había dicho mi madre que se llamaba.
Como si me hubiera leído el pensamiento, dijo:
_Yo, Muna. Significa querer.
_Bienvenida a casa, Muna le dijo mi padre que estaba llegando en ese momento. Se acercó a ella y le dio un beso ¿ya conoces a tus amigos? Espero que os llevéis bien los tres, porque tenéis mucho tiempo por delante para estar juntos.
Yo no decía nada, porque la verdad es que no sabía qué decir, pero Susa, que ya he dicho que es una pelota y ni les lleva la contraria a mis padres, ni ellos se la llevan a ella, fue al lado de Muna e hizo algo que nos dejó admirados porque era la primera vez en la vida entera que mi hermana hacía una cosa así.
_Muna, esto es “dasca”.
Y ofreciéndole su almohada  medio rota, le indicó cómo tenía que hacer para “rascar” como ella, porque claro, Susa cree que es la única persona en el mundo capaz de rascar la funda de una almohada hasta hacerle un agujero, y la verdad es que, ahora que lo pienso, a lo mejor tiene razón, tal vez lo sea.
De esta manera tan sencilla, así, como si no nos diéramos cuenta, nos colaron a la niña en casa y, hala, a pasar el verano sin que nadie se preocupe de lo que van a decir tus amigos y todos los chicos que te conocen cuando te vean por la calle paseando a “la nueva”.
La verdad era que la niña daba un poco de pena, no se separaba de mi madre ni a sol ni a sombra, y tenía todo el rato los ojos llenos de lágrimas, como si estuviese a punto de ponerse a llorar pero no se atreviese a empezar.
_¿Sabes llorar en español?_le dije por si acaso era eso lo que le pasaba.
_¡Pero que cosas tienes, hijo! Se te ocurre cada idea...
Susa nos miró muy atenta y, como siempre que quiere ayudar, que lo estropea todo, se puso a darle clases de llanto, para que no hubiera duda de cómo se lloraba en nuestra casa.
_”Mía”, ya “veas”, se “lloa” así: ¡Mamaaaaaaaá, ha sido “Dober”! Y ya está.
La verdad es que mi hermana tiene un morro que se lo pisa, porque lo hace tal y como lo cuenta, y encima cuela, todo el mundo la cree porque como “la niña”  es pequeña...
_Bueno Rober, estarás contento de tener una nueva amiga. Ya puedes cuidar de las dos como un hombrecito, ¿vale hijo?
Mi padre es así, se cree que esto es como en las películas, pero vamos, las chicas que yo conozco no necesitan que nadie las cuide, saben defenderse ellas solitas de maravilla, y mi hermana no es menos, desde luego.
Lo primero que hicimos una vez terminadas las presentaciones fue enseñarle a Muna cómo era nuestra casa; era curioso porque íbamos todos en fila atendiendo a las explicaciones que le daba mi madre, como si nosotros tampoco conociésemos el sitio. Después, fuimos a cenar, menos mal, porque yo tenía un hambre que no veía.
_ Si no te gusta lo que he puesto de cena, me lo dices y te haré otra cosa.
Era increíble, con la cantidad de veces que le he dicho yo a mi madre que no me gusta lo que me ha puesto y siempre me contesta que hay que comer de todo y que cuántos niños habrá en el mundo a los que les encantaría comerse un plato de acelgas de esas tan verdes y que a mí no me gustan nada.
Me parecía que empezar con tantos privilegios no estaba bien, porque ella no era hija nuestra, bueno, quiero decir que no era de la familia y nosotros sí, y encima nos obligaban a comer de todo.
Para mi sorpresa, el plato de Muna se quedó en un instante tan limpio como si lo hubiesen fregado.
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Fragmento del libro: Muna
Ilustraciones: Claudia Legnazzi
Editorial: Everest
Colección: Leer es vivir + 10 años
ISBN: 978-84-241-9586-1

Actividades:
  1. ¿Qué es lo que sorprende tanto a Rober y Susa a principios de verano?
  2. Busca en Internet información sobre los campamentos saharauis y conoce la historia de los niños del Sahara que pasan el verano en una familia de acogida.
  3. ¿Te gustaría que algún niño o niña del Sahara pasara el verano en tu casa? Escribe una historia sobre un niño o niña que viene a tu casa desde un campamento de refugiados a pasar el verano contigo. Envíala acompañada de un dibujo original y con tus datos personales, incluido teléfono o e-mail, para poder conectar contigo a:
 Grupo Leo
Apartado 3008
03080 Alicante
o por e-mail a: grupoleoalicante@gmail.com
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grupoleo@terra.com

1 comentario:

Beatriz Berrocal dijo...

Hola, hola! Soy Beatriz Berrocal, la autora de "Muna". Quiero daros las gracias por haber elegido esta historia, no sabéis la ilusión que hace ver que los personajes que un día fueron solo parte de la imaginación, llegan a tener casi, casi vida propia y van por libre, haciendo amistades y acercando historias.
Un fuerte abrazo desde León.