Hoy publicamos los cuentos finalistas que quedan de la Cuarta Categoría (5º y 6º de Educación Primaria) de nuestro XXVII Concurso Literario. Si queréis leer vuestros cuentos o poemas aquí en La Tiza o en nuestro blog, ya sabéis que nos los tenéis que enviar a nuestro correo, que está al final de la página.
Una noche de verano, con el cielo lleno de estrellas y la
luna alumbrando como un faro, Carla y Javier fueron a explorar una vieja casa
abandonada cerca del acantilado. La casa tenía fama de estar embrujada; pero
ellos querían parecer valientes, aunque tenían un poco de miedo.
Al entrar en la casa, el aire estaba frío y el suelo
crujía. Avanzaron un poco y encontraron una vieja caja de madera cubierta de
polvo. Muy sorprendidos con su descubrimiento abrieron la caja para ver que
dentro había una baraja de cartas antiguas y una llave dorada. Las cartas daban
pistas sobre un tesoro escondido en el pueblo.
Gracias a las pistas de las cartas, Carla y Javier
recorrieron cada rincón del pueblo. Pasaron por la vieja biblioteca, el faro
desierto y el mercado abandonado. A medida que avanzaban, descubrieron que cada
lugar que habían visitado guardaba recuerdos de su amistad: la biblioteca donde
se conocieron, el faro donde pasaron noches observando las estrellas y el
mercado donde compartieron su primer helado.
Finalmente, las pistas llevaron a los dos amigos a la
playa, donde una pequeña cueva se ocultaba entre las rocas. Dentro de la cueva
encontraron un cofre antiguo y, al usar la llave dorada, lo abrieron. Para su
sorpresa, el cofre no contenía oro ni joyas, sino un espejo mágico. Al mirarse
en el espejo, Carla y Javier vieron reflejados todos los momentos de su
amistad, desde su primer encuentro hasta sus aventuras más recientes.
En ese momento, comprendieron que el verdadero tesoro no
era algo material, sino el vínculo especial que compartían. El espejo les
enseñó que su amistad era más valiosa que cualquier tesoro y que, mientras
estuvieran juntos, podrían superar cualquier desafío.
Desde aquel día, Carla y Javier siguieron viviendo
aventuras y confiando siempre el uno en el otro, sabiendo que su amistad era su
mayor tesoro y duraría para siempre.
Alfonso Luis López
Alarcón, 6º Cº Inmaculada Jesuitas, Alicante
ESE LÍQUIDO VERDE
Hola, os voy a contar algo muy extraño que me sucedió un
miércoles.
Mi perro Oliver, empezó a ladrar muy
fuerte, me acerqué a ver qué ocurría, y allí estaba ladrando muy
enfadado a la estantería que tengo en mi cuarto, era muy raro porque Oliver no
solía ladrar.
Esto me pareció muy extraño, pero continué
realizando mis deberes como si nada hubiese pasado, no podía concentrarme
porque Oliver seguía ladrando y cada vez más y más fuerte.
Entonces comencé a preocuparme,
pensé: “esto no es normal, algo raro está ocurriendo”. Así que volví a mirar qué pasaba y mi perro no paraba de observar el brillo
que salía de la estantería. De manera que empecé a preocuparme y me
asusté, porque, ¿cómo era posible que de mi estantería pudiese salir
una luz tan brillante?
Por un momento, pensé en decírselo a
mi madre, sin embargo, me dije: “todo esto puede ser parte de mi imaginación”, pero a los pocos segundos Oliver no
paraba de chillar y de arañar la estantería, por lo que decidí moverla a otro
lugar.
Cuando la moví, noté que donde estaba el mueble la pintura blanca de la pared tenía líquido verde y ladrillos fuera de su sitio, como si se hubiese
roto la pared. Enseguida, mi perro con sus patas
empujó la pared y, de repente, ésta se cayó y se escuchó fuertemente ¡ploooof! Ahí sí que me asusté mucho porque pensé que mi madre me iba a matar, de
modo que decidí no contarle nada.
Mientras ocurría todo esto, vi como
salía más líquido verde por el agujero que se hizo en la pared, entonces mi perro asomó su cabeza por el hueco y ocurrió algo
sorprendente: ¡mi perro desapareció!
Aterrada de miedo, salí corriendo a contarle a mis
padres, los busqué en la cocina y no estaban, los
busqué en el salón y tampoco, hasta que fui a su habitación y vi otra vez ese líquido verde pero esta vez se estaba apoderando de las paredes ¡qué susto! Era demasiado fuerte lo que estaba pasando, así que se me ocurrió un plan.
¡Manos a la obra! Preparé mi mochila
con una botella de agua, comida, metí un cuchillo de la cocina (por si acaso) y una pelota de fútbol, porque nunca se sabe cuándo la vamos a necesitar.
Así que me llené de valor y entré por
el agujero y enseguida me transportó a un lugar muy raro, que no era de este mundo. Comencé a caminar sigilosamente, como un
ninja sin experiencia. Enseguida escuche un ruido, era como voces
susurrando, y me volví a asustar demasiado, pero me dije a mi misma:
“venga Ari, tú puedes, solo busca a tu familia y volveremos a casa.”
Seguí mi camino, pero no los
encontraba, entré como en una especie de laberinto, hasta que me tropecé con una piedra rarísima de color rojo de la cual salía una
sustancia gelatinosa y escuché una voz más aguda, pero pude esconderme en un
arbusto naranja que estaba en el laberinto.
Minutos después vi a un ser con los
brazos muy gordos y piernas delgadas. A mi lado volví a ver ese líquido verde, que cuando lo miré fijamente me
transportó a otro sitio. ¡Ahora aparecí en un estadio de fútbol! ¡Qué increíble! Lo que siempre había querido, solo que empecé a flotar. Era como si estuviese en el espacio, todo flotaba.
Intenté caminar pero no podía, solo flotaba de un lado a otro, la verdad es
que era bastante divertido.
Pensé: “¿Y si esto es el espacio y estoy en otra dimensión? ¿Cómo es posible que pueda respirar?” Entonces volví a mirar a
mi alrededor y pude ver seres extraños con la cabeza gorda y su cuerpo pequeño. Los saludé con
naturalidad, pero me miraron un poco raro, quizás me veían diferente a como yo
los veía a ellos.
De repente, hacia mí se acercó un
perro extraño que traía en su hocico una carta, así que la leí y decía que para recuperar a mi familia y a mi perro tenía que
aventurarme en una especie de juego.
Me volvieron a transportar y aparecí
en otro lugar, donde había un cartel que decía: “supera estos imposibles juegos”. Entonces entré por una puerta y empecé el primer
juego, tenía que ganarle una partida de ajedrez a unos de esos seres
raros, y lo conseguí, aunque fue bastante difícil y ese personaje
extraño me regaló una sonrisa cuando lo vencí.
Cuando entré al segundo juego, era muy
sencillo, tuve que resolver una sopa de letras en un lenguaje distinto, en dos minutos, estas eran las palabras: yuhuiyux,
rrrrew, cvbazxc y trftrrrec.
Ahora sí, llegué al tercer juego, entré a una sala
totalmente negra, con una pequeña luz de fondo, había
varios obstáculos con lava y los tenía que esquivar con una pelota de fútbol,
lo hice tan bien que volví a ganar. Estaba muy emocionada y
corrí a buscar la salida, pero me caí y me desmayé.
Lo siguiente que escuché fue mi mamá
gritando mi nombre: “Arianna, Arianna, Arianna, despierta que
vas tarde para ir al colegio” y yo no te podré llevar porque estoy limpiando
todo el este asqueroso líquido verde que no sé de dónde ha salido.
Ariadna Fuentes
Zamora, 6º CEIP San Fernando, Alicante
ACTIVIDAD
Escribe un cuento o poema
con dibujo y envíalo por email a:
No olvides poner tu nombre y
apellidos, curso y colegio. Será
publicado en nuestro BLOG y en el suplemento La Tiza del Periódico Información.

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