miércoles, 26 de septiembre de 2012

Los libros del mes de septiembre 2012 del Grupo Leo en La Tiza: "Los mimpins"

Los libros del mes de septiembre 2012 del Grupo Leo
en La Tiza

Artículo visto en:
Suplemento de Educación Infantil "La Tiza" 26-09-2012
Diario Información de Alicante con el Patrocinio de la Fundación CajaMurcia

Los mimpins

El Autor: Roald Dahl (Gales, 13 de septiembre de 1916 - Oxford, 23 de noviembre de 1990):
(Visto en Lecturalia) Hijo de padres noruegos, se educó en diversas escuelas terminando sus estudios en la Repton de Derbyshire. Trabajó en una fábrica de chocolate (origen de su cuento Charlie y la fábrica de chocolate), y en 1934 comenzó a trabajar en la petrolera Shell, estando destinado en Tanzania. En 1939 se incorporó a la RAF, formándose como piloto e interviniendo en numerosas acciones durante la Segunda Guerra Mundial. Comenzó a escribir en 1942, publicando relatos cortos en revistas y periódicos. Fue afamado guionista de cine y televisión y varias de sus obras han sido llevadas al cine.
Es autor de géneros muy diversos y de temáticas muy variadas. Escribió cuentos y poesías para niños, relatos macabros para adultos, novelas de ciencia ficción y novelas de tipo autobiográfico.

El libro que recomendamos esta semana, Los mimpins, es una obra póstuma del autor, editado por primera vez en 1991.

La Ilustradora:  Claudia Ranucci (Roma, 18 de diciembre de 1973 - ):
(Visto en www.sol-e.com) Desde hace varios años reside en España. Estudió Diseño e Ilustración en el Instituto Superior para las Industrias Artísticas de Urbino (Italia). Es ilustradora de libros infantiles y juveniles.
Ha trabajado como diseñadora para el departamento de diseño de Santillana Educación.
En 1998 crea el estudio de diseño Sparafucile/Mashica, donde hace publicidad, diseño gráfico, ilustraciones de cuentos y de libros de texto, además de dedicarse a la edición de libros propios.
Ha trabajado como ilustradora free-lance para diferentes editoriales y agencias de publicidad: Addison España, Anaya infantil-juvenil, Alhambra Longman, Alfaguara infantil-juvenil, Bruño, Ediciones del Laberinto, Ediciones Pirámide, Fundación ARCO, Grupo Editorial Luis Vives, Hachette Filipacchi, Santillana, SM ediciones, SPRMSH, Vicens Vives, New York Times...
Actualmente colabora regularmente con varias agencias y editoriales españolas, y desde el año 2004 es editora de la editorial SPRMSH.

Reseña:
A Billy, su mamá no le permite entrar en el bosque cercano a la casa donde viven. Le advierte que hay monstruos y seres horribles que pueden hacerle daño... Pero Billy no hace caso y un día entra en el bosque... ¿qué le sucederá al pequeño Billy?, ¿encontrará bestias terribles o descubrirá un mundo maravilloso? La respuesta está en este delicioso cuento.
La Tiza de la Lectura. Leo, leo, que me animo a leer.
Un cuento:
Los mimpins

La madre de Billy se pasaba la vida repitiéndole que no podía salir solo por las puertas del jardín y explorar el mundo que había más allá. A través de la ventana podía ver el inmenso bosque misterioso llamado el Bosque del Pecado. Siempre le había apetecido explorarlo. Su madre le tenía dicho que los mayores temían entrar en él y que nadie salió nunca vivo de los que entraron.
- ¿Por qué no salieron? ¿Qué les pasó allí dentro?
- Ese bosque está lleno de bestias salvajes y sanguinarias. Entre ellas el terrible escupijante que suelta chorros de humo ardiente por el morro cuando persigue a alguien.
Billy no creía nada. Sospechaba que su madre le metía miedo.
Estando contemplando a través de la ventana el famoso Bosque del Pecado, Billy empezó a oír que alguien le susurraba cosas al oído. Era el Malo. Siempre le susurraba cosas cuando estaba aburrido.
- Sería fácil saltar por la ventana. Nadie te vería. En unos segundos estarías en el jardín, pronto cruzarías la puerta y entrarías en el maravilloso lugar.
- ¿Qué hay allí? -murmuró Billy
- Fresas silvestres-le respondió el Malo en su susurro. Todo el suelo del bosque está alfombrado de fresas rojas y brillantes.
Un minuto después, Billy estaba encaramándose a la ventana. Al minuto siguiente aterrizaba y un minuto más tarde se deslizaba por la puerta del jardín.
¡Y ya estaba en el lindero del inmenso oscuro Bosque del Pecado!
¡Lo había hecho! ¡Podía empezar a explorar! Se convencía a si mismo de no estar nervioso.
Muy despacio avanzó y se vio rodeado por árboles gigantes que ocultaban la luz del sol. No se oía nada. De pronto, al tiempo que escrutaba el tenebroso bosque comenzó  a escuchar un murmullo que iba aumentando a  un jadeo aterrador que sonaba como si un animal gigantesco respirase afanosamente mientras galopaba hacia Billy.
El chico dio media vuelta y echó a correr como nunca; pero el espantoso jadeo corría tras él. Aquella cosa se acercaba. ¡Le estaba alcanzando!
¡Corre, Billy, corre…..!
Rodeó troncos, saltó sobre raíces y zarzas. Corría tan deprisa que parecía tener alas, pero el aterrador jadeo sonaba cada vez más fuerte y se acercaba.
Billy lanzó una rápida ojeada y a lo lejos vio algo que le heló la sangre: dos enormes bocanadas de humo rojo-anaranjado. Por detrás se oían terribles jadeos. Estaba convencido de que aquello salía de los dos agujeros del hocico de alguna bestia que le perseguía. Se acordó de las palabras de su madre: ¡Cuidado! del Bosque del Pecado nadie salió nunca vivo.
- ¡Es el escupijante, seguro! Me atrapará y me chupara la sangre -gimió Billy.
Estaba ya tan cerca que podía sentir el soplo ardiente en su cogote. Era como el estruendo de una locomotora de vapor.
Y, de repente, empezó a oír un ruido escalofriante: el golpeteo de unos cascos gigantes que galopaban sobre el suelo del bosque.
Miró de nuevo y la bestia o el monstruo que fuese estaba fuera del alcance de su vista oculto tras el humo que lanzaba. Sentía su calor y lanzaba un olor asqueroso.
- ¡Mamá! -gritó- ¡Sálvame!
En ese momento, frente a él, vio el tronco de un enorme árbol diferente de los demás. Tenía ramas muy bajas. Trepó por ellas, cada vez más arriba.
Estaba en un mundo de hojas verdes y de ramas espesas y lisas. No se veía ni el cielo ni el suelo. La terrible bestia rugidora maloliente y humeante había quedado a cientos de metros por allá abajo. No la oía ya.
Billy se instaló con toda comodidad entre dos ramas. De momento estaba a salvo. De pronto en el tronco vio que se movía un pequeño rectángulo de la corteza. Una sensación inquietante empezó a invadirle. Consideró que aquello era un mundo distinto al suyo. Aquella corteza llegó a abrirse y apareció  la carita de un hombre muy viejo de pelo blanco. Era del tamaño de un guisante. Su cara estaba llena de arrugas.
A su alrededor en el tronco y ramas se empezaron a abrir otra muchas ventanitas con distintas caras. Algunas de hombre, otras de mujer y en alféizar de alguna ventana aparecían caritas de niños. Todos le observaban.
De pronto, el hombrecillo viejo que estaba más cerca le habló:
- Estás en un buen aprieto, ¿eh? No puedes descender porque si lo haces serás engullido.
- Lo sé, lo sé -murmulló Billy-.
- No grites, habla más bajo para que tu voz no me lance por los aires
- Pe….pero…. ¿quiénes sois? -preguntó Billy muy bajito.
- Somos los mimpis -dijo el hombrecillo-, y este bosque es nuestro.
El anciano salió de su ventana y caminó por la rama inclinada colocándose al lado de Billy. Llevaba en sus pies unas diminutas botas verdes que se agarraban al tronco. Su vestimenta era muy anticuada.
En un momento, todos los otros mimáis, hombres, mujeres y niños  saltaron de sus ventanas y ayudados de sus botas subían y bajaban por las ramas. Se reunieron en grupos, rodearon a Billy sentados en las ramas  le miraban con fijeza como a un ser extraño.
- ¿De verdad vivís todos dentro de este árbol? -preguntó Billy
El anciano explicó:
- Todos los árboles de este bosque están huecos. Dentro viven miles de mimáis. En sus troncos y ramas hay habitaciones y escaleras. Este es el bosque Mingin y no es el único que hay.
- ¿Puedo mirar el interior?
- Claro que puedes, acerca tu ojo a la ventana -dijo el anciano.
Lo que vio era maravilloso: una habitación iluminada, amueblada con sillas y mesas diminutas muy trabajadas. Al lado una cama con dosel. Parecía una casa de muñecas,
- Es una habitación preciosa -dijo Billy- ¿Son todas tan bonitas?
- La mayor parte son más pequeñas- dijo el anciano-. Esta es la mía, la más grande porque soy el regidor de este árbol. Me llamo Don Mini; ¿cómo te llamas tú?
- Me llamo Billy.
Todas las familias mimáis querían que viese sus habitaciones. Billy lo estaba pasando muy bien, pero pensaba: ¿Cómo podré volver a mi casa? Mi madre estará preocupada.
- Nunca podrás bajarte de este árbol -dijo don Mini-. Ya te lo he dicho, serías engullido en menos de cinco segundos por el gaznatehediondo-zampavivientes. ¿Por qué crees que nosotros vivimos aquí?
- Quédate con nosotros, le dijeron todos los mimáis de aquel árbol, nosotros te cuidaremos y entre todos te ayudaremos a que puedas volver con tu madre.
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Fragmento del libro: Los mimpins
Autor: Roald Dahl
Dibujos: Claudia Ranucci
Editorial: Alfaguara Infantil
Colección: Serie Morada + 8 años
ISBN: 9788420451121
Actividades:
  1. ¿Cómo era el escupijante? Descríbelo. Haz un dibujo
  2. ¿Por qué tenía deseo de conocer Billy el Bosque del Pecado?
  3. Escribe una historia de cómo consiguió Billy volver a su casa. Envíala, acompañada de un dibujo original, al Concurso Literario Grupo Leo 2013:
Grupo Leo
Apartado 3008
03080 Alicante
O por Email a:
  • grupoleoalicante@gmail.com
Importante: No olvides escribir tu nombre, curso, centro educativo y teléfono o e-mail de contacto.
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grupoleo@terra.es

1 comentario:

Grupo Leo dijo...

Un buen trabajo de un bonito libro. Felicitación a la artífice del trabajo y por supuesto a la presentación completa del libro, autor,ilustradora que ha realizado el Coordinador del Blog. Mi enhorabuena.Hemos empezado el curso en nuestra ilusión, y sin crisis.Gracias.Diego.