viernes, 8 de abril de 2011

Leo Leo que me animo a leer: Bajo mi cama, una estrella

Artículo visto en:
Suplemento de Educación Infantil "La Tiza" 06-04-2011

Una noche, la habitación de Miguel se encontraba iluminada únicamente por la luz de la Luna que entraba por la ventana y Miguel dormía a pierna suelta cuando un ruido le hizo despertar sobresaltado.

- “¡Ay madre! ¿Qué ha sido eso?“ -pensó temblando.

El sonido volvió a repetirse cerca de su ventana y pudo escucharlo mejor:

- Miau.

- ¡Ah, es un gato! -se tranquilizó.

Pero cuando los ojos empezaban a cerrársele, una luz se coló en su habitación y corrió por el techo hasta que desapareció.

“¡Ay, madre! ¿Qué ha sido eso?”, pensó Miguel sobresaltado. En cuanto puso más atención, distinguió el ruido de un coche entre los sonidos de la noche.

- ¿Ah, eran los faros de un coche! -Se tranquilizó Miguel.

Ya estaba volviendo a conciliar el sueño cuando empezó a escuchar una voz que le llamaba suavemente:

- Migueeel.

- ¿Qué ha sido eso? -se asustó Miguel mientras todo su cuerpo empezaba a tiritar de nuevo-. ¡Ah ya!, parece una voz que me llama…

- Migueeel.

- ¡Espera, será un fantasma! Ah sí, será un fantasma -Miguel se sintió aliviado al pensar que había descubierto el origen del sonido.

- Migueeel, no soy un fantasma.

- Vaya, hombre. Ay, ¿quién será? - Así estuvo Miguel un rato hasta que en vez de preguntárselo a sí mismo se lo preguntó a la voz:

- ¿Quién me llama?

- Soy yooo.

- ¡Ah, es yooo! ¿Pero quién es yooo?

Ah, claro, yo soy yo. ¡Eh, un momento! ¡Yo no me estoy llamando! A ver voy a probar:

¡Migueeel! No, confirmado, no soy yo quien me llama.

- Migueeel.

- Pero bueno, ¿puede saberse quién eres?

- Soy yo.

- ¿Y dale! ¡Ay , qué misterio!

- Migueeel, soy la Luna.

- ¿La Luna? ¿Qué luna ?

- Chico, pues la Luna, la Luna.

- ¿La Luna del cielo por la noche ?

- Pues claro, ¿qué otra luna conoces ?

- Pues, chica, no sé, la luna del coche, la luna de Valencia, las lunas de Saturno, la luna de miel, la luna lunera cascabelera…

- ¡Migueeel! -esta vez la voz de la Luna sonó seria y tajante.

- Esa ha sido mi madre.

- No, Migueeel, he sido yo, la Luna -dijo la Luna volviendo a usar su tono suave y alunado-. Te necesito.

- ¿Sí…? ¡Toma ya! La Luna me necesita! ¡La Luna ! ¡Ja, la Luna llamándome! ¡Qué me aspen! A mí. Ja, ¡qué pasada!

- ¿Pesada?

- No, no -Miguel saltó de la cama y se asomó a la ventana-. ¿En qué puedo ayudarte, Luna?

- Se me ha caído una estrella.

- ¡Hala! Bueno, eso es normal ¿no? Se caen muchas, ¿no? Estrellas fugaces se llaman, ¿no?

- No, no es de esas. Es una de las fijas. Se me ha perdido una de las fijas, no de las que vuelan. Yo me encargo de cuidarlas y se me ha perdido una.

- ¿Cómo ?

- Bueno… No te lo vas a creer… Me quedé dormida.

La voz de la Luna sonó un poco avergonzada.

- ¡Ja! ¡Toma ya¡ ¡La Luna dormida! Ja, ja, ja. No pasa nada mujer, le habría podido pasar a cualquiera…¡Pero va y le pasa a la Luna¡ Ja, ja, ja.

- ¡Miguel! -le riñó la Luna.

- Ay, perdona.

- ¿Me ayudarás ?

- Claro, Luna, claro. ¿Cómo no? Pero, ¿cómo es que me pides ayuda a mí? ¿Es por mi valentía, por mi fuerza, o por mi belleza? ¿O tal vez por una combinación de las tres cualidades?

- No, no es por nada de eso. Es que cayó en tu casa.

- Ah, vaya. Bueno, no te preocupes, Luna, mañana la busco. ¡Qué pasada, ayudar a la Luna! Encantado, Luna. Si yo soy fan tuyo. Me encantas, Luna, eres maravillosa. Mañana te ayudo. Luna, lunera cascabelera -cantaba Miguel contento de poder ayudar a la luna al día siguiente.

Con lo que no contaba era con lo que la Luna iba a decirle a continuación:

- No, tiene que ser ahora.

En ese momento Miguel paró en seco su canción y se puso serio. Eso ya no le hacía tanta gracia.

- No puede ser mañana -continuó la Luna-. Si el Sol no la encuentra cuando las recuente al amanecer, me reñirá. Por favor, mira debajo de tu cama ahora.


Autor: Pablo Albo
Ilustraciones: Anuska Allepuz
Editorial: Oxford (El árbol de la Lectura)
Actividades:

1. ¿Cuántas clases de lunas aparecen en la lectura?
2. ¿Por qué tenía tanta prisa la luna en recibir la ayuda de Pablo y no podía esperar al día siguiente?
3. Trata de imaginarte la continuación de esta historia y escribe un nuevo capítulo y titúlalo “Debajo de la cama”. Envía tu escrito a grupoleoalicante@gmail.com

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