jueves, 15 de octubre de 2015

Los libros del mes de octubre "El fabuloso mundo de las letras"



Reseña:

Virgilio es un adolescente que odia leer, pero, para su sorpresa, lee un libro que le causa una estupenda impresión y decide seguir el consejo que el autor le da durante una charla en su colegio: leer El Libro. Y en cuanto lo abre, se ve transportado a un mundo lleno de letras que adoptan miles de formas y crean un paisaje de color, música y armonía que le subyuga desde el primer instante. Además, guiado por un peculiar personaje, el alcalde de El Mundo de las letras, descubre el placer de jugar con las letras: crucigramas, palíndromos, acertijos, etc. Ya de vuelta a su mundo, la lectura se convierte en su gran pasión.
Recomendado para lectores de 8 a 12 años.

El autor:
Jordi Sierra i Fabra nació en Barcelona en 1947. Tras una brillante carrera en el mundo del periodismo musical, decidió dedicarse de lleno a la literatura.
En 1977 fundó la conocida revista Super Pop; al año siguiente quedó finalista del Premio Planeta de Novela. A partir de ahí se sucederían los premios: el Premio Ateneo de Sevilla, el Gran Angular de Literatura Juvenil y el Premio Edebé.
Actualmente, se dedica a dar charlas en colegios e institutos por toda España y a escribir literatura infantil y juvenil, aunque sin dejar de lado la narrativa para adultos. Además, varias de sus obras han sido adaptadas a la televisión, al cine y al teatro.
El ilustrador:
Iván Castro, ilustrador, diseñador y calígrafo. Todo un referente dentro del lettering y la caligrafía. Sus letras dibujadas hacen todavía más hermoso este libro ingenioso y sus ilustraciones hacen que el lector se meta con ilusión y profundidad en este fabuloso mundo de las letras.



VIRGILIO EN EL BOSQUE DE LAS LETRAS

 Virgilio levantó la cabeza. Por encima de los matorrales y las flores, justo detrás del siguiente recodo de la senda, asomaban las ramas de los árboles. Primero no había entendido por qué se anunciaba con tanto detalle la existencia de un bosque. Pero después de ver el letrero que tenía a un lado y vislumbrar esas ramas, fruncía el ceño.

            La sorpresa reapareció en su ánimo.

            Avanzó unos metros, despacio, sin fijarse apenas por dónde caminaba, con los ojos puestos en su objetivo. La sorpresa aumentó, hasta hacerse asombro, cuando dejó el último matorral atrás.

            Era un bosque, sí, pero un bosque formado por…

-¡Ay va!- manifestó boquiabierto.

¿Qué otra cosa podía ser sino? Y por un hueco en la tupida valla arbolada que le rodeaba, entró en él.

            Si aquello era el bosque, ¿cómo sería el zoológico?

            ¿Y cómo sería el resto de aquel mundo?

            Paseó entre los árboles. Los pájaros que jugaban por sus ramas cantaban felices, libres. Unos representaban claramente una letra, casi era un juego intuir a cuál se parecían otros. Toda su fuerz
a se manifestaba en la personalidad de cada uno, si es que podía decirse que un árbol tenía “personalidad”. Flotaba una mágica vida entre ellos, como si en aquel lugar se uniesen las dos formas más importantes de la esencia humana, la naturaleza y el saber. El tacto de los árboles era agradable, rugoso, como el de cualquier árbol, pero también cálido, muy cálido. Tocándolos, Virgilio tenía la impresión de sentir lo que había en su interior. Al abrazar al que parecía una R, notaba un suave “rrrrrrrrrrrrrr” en su corazón, y al acariciar al que semejaba una M, se expandía por su espíritu un delicado “mmmmm” lleno de evanescentes sonoridades. Hubiera jurado que las letras, es decir, los árboles, estaban vivos.
           
Por eso les habló.

            -¡Hola!

            Los árboles en forma de H, de O, de L y de A agitaron sus ramas de manera apenas imperceptible.

            ¿El viento?

            - ¿Qué tal?-dijo Virgilio.

            Y ahora los que movían las ramas fueron el B, el I, el E y el N.

            Era demasiado. ¡Le estaban contestando!

            - ¿Dónde estoy?

            Le costó “leer” la frase entera porque se movieron muchos, aunque sincronizadamente, uno tras otro.

            E.N. E.L.B.O.S.Q.U.E.D.E.L.A.S.L.E.T.R.A.S
           
            - ¡Ya sé que esto es el Bosque de las Letras!- manifestó Virgilio. ¡Yo lo que quería saber es dónde estamos, el bosque y yo!

            No hubo respuesta. No supo ni siquiera si los árboles le observaban a él o se observaban entre sí, caso de que lo hicieran. Aun en su inmovilidad, la vida que había en ellos se intuía, era una percepción de lo más real.

            Virgilio se acercó a un árbol en forma de V, aunque se parecía poco a la inicial de su nombre. No se diferenciaba mucho de la U, por ejemplo. La V era la letra que más le gustaba, tanto por ser la suya como por representar el símbolo de la victoria cuando se levanta la mano con los dedos índice y corazón extendidos. Victoria y Paz.

            - Hola, V-le dijo.

            Al posar la mano sobre él, sintió que el árbol se estremecía.

            En alguna parte había leído que cuando abrazas a un árbol, te llenas de su energía. No es que se la robes, eso no. Solo te inundas de ella, porque el árbol está en contacto con la tierra y además es un ser vivo, el rey de la naturaleza.

            Virgilio nunca se había abrazado a un árbol. Así que lo hizo. Abrazó al árbol V con todas sus fuerzas. Y supo que era verdad, porque fue como si recibiera la más energética de las corrientes. La notó saltando por los músculos de su cuerpo igual que si fuera una carrera de vallas, navegando por su sangre, estallando en su mente y en su corazón, haciéndole cosquillas en el estómago, erizándole el vello. Jamás se había sentido de aquella forma.

            Al separarse del árbol, de su rama más alta cayó una gota de resina, suavemente, despacio, casi como si flotara.

            Virgilio puso la palma de su mano abierta y la recogió sin dejarla llegar al suelo. No era una lágrima. Era un regalo.

            - Gracias- le susurró el árbol V.

            Una delicada brisa apareció de repente para agitar las ramas de todos los árboles del bosque. Virgilio cerró la mano, dejando que la gota de resina se la impregnara, no era pegajosa, sino más bien suave, como una crema que penetró en su piel.

Ilustraciones de: Iván CastroValenzuela
Colección: El Barco de Vapor
Editorial: SM

ACTIVIDADES:

1. El fragmento que acabas de leer ha sido extraído de una novela cuyo protagonista, Virgilio, detesta leer pero, tras la lectura de un libro, cambia el odio por el ansia de leer. ¿Te ha ocurrido a ti alguna vez algo similar con la lectura o con otra actividad?
  
2. Un palíndromo es una palabra o frase que puede leerse por los dos lados y en ambos casos dice lo mismo, le enseña el alcalde de El Mundo de las letras a Virgilio. Por ejemplo: “Ese bello sol le bese” o “Sé verle del revés”. ¿Te atreves a inventarte un palíndromo?
  
3. Escribe un cuento cuyos protagonistas sean las letras del abecedario que cobran vida en un bosque encantado, escribe tu nombre, apellidos, curso, colegio y nº de teléfono particular y e-mail de tus padres y envíalo por correo postal acompañado de un dibujo a:

Concurso literario Grupo Leo
Apartado 3008
(03080 Alicante)

miércoles, 7 de octubre de 2015

Los libros del mes de septiembre "Filiberto el dragón"



Reseña:
Carmen Gil, autora dedicada en cuerpo y alma a la literatura infantil nos trae una nueva aventura con el dragón Filiberto.
Filiberto es un dragón diferente. Para empezar es rosa y cocinero de pizzas. Nada que ver con los temibles dragones verdes y escamosos que comen pócimas extrañas y asquerosas y que se dedican a luchar contra caballeros, secuestrar princesas y servir de cabalgadura para brujas. Filiberto se siente diferente y todos a su alrededor le señalan y hablan mal de él. Por ello decide intentar convertirse en el dragón más dragón de todos.
A medida que la historia avanza Filiberto intenta todas y cada una de las hazañas que realizaría cualquier dragón sin ningún éxito. Sintiéndose fracasado vuelve a su reino ante la inminente llegada del rey de los dragones con su nieta.
Un final feliz es lo que le espera a Filiberto, gracias precisamente a lo que le hace diferente.
La autora ha sabido fusionar el cuento con versos, intercalando adivinanzas y acertijos en cada aventura y propiciando una motivación extra para el lector.
El toque que propone de atención a la diversidad como trasfondo de toda la historia con un final que busca empatizar con el prójimo y mejorar las relaciones sociales no hace sino añadir valor a una aventura que es de por sí animada y divertida.
Como maestra que es ha sabido orientar la lectura en varias direcciones, ya sea la animación a la misma, la ampliación de vocabulario, el aprender a pensar con cada acertijo y adivinanza y la tolerancia a lo diferente como valor predominante.

Un acierto tanto para el aula como para casa recomendado a partir de 8 años.

La autora:
Carmen Gil escritora española (Cádiz, 1962) especializada en literatura infantil, labor que comparte con la enseñanza y la animación cultural para niños, ha realizado proyectos de teatro, títeres, cuentacuentos, talleres de danza... Imparte cursos de poesía en colegios de Educación Primaria y da charlas de animación a la lectura para padres y maestros.
Comenzó a publicar en 2003, fecha desde la cual se han editado más de 80 obras suyas, muchas de ellas traducidas a diversos idiomas, aparte de todos los del territorio español.
En 2011 la Junta de Andalucía le concedió la Medalla de Oro al Mérito en Educación por su labor de animación a la lectura.

El ilustrador:
Marc Bou es Licenciado en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València.
Ha trabajado en ámbitos diversos, desde muralista y diseñador a ilustrador de carátulas de discos i storyboards. En el ámbito editorial ha ilustrado el libro de cuentos de próxima publicación del escritor José Miguel Vilar Bou.
Recientemente ha ganado el I premio en el concurso de relatos e ilustración de Literatura Z, así como ha ilustrado el libro-CD de Bertomeu “7 d’Estellés”. También ha participado como ilustrador en el último número de la revista literaria “Bolsa de pipas”.


UN DRAGÓN ROSA CHILLÓN

Todos los dragones del mundo nacen de huevos monocolor: Huevos amarillos, huevos naranja, huevos verdes… Filiberto nació de un huevo de lunares que dejó a sus padres boquiabiertos.
A todos los dragones del mundo les encanta ensayar potentes rugidos. Suben a la cima de la montaña, respiran hondo y dejan salir el aire por sus fauces abiertas lanzando bramidos enormes. Filiberto se pasaba la vida cocinando pizzas cuatro quesos con el fuego de su nariz, adivinando acertijos divertidos y colgándose todos los adornos brillantes que lograba encontrar.
Y, por si esto fuera poco, todos los dragones del mundo son verdes, igual que un pimiento, un helado de pistacho o la melena del hada del bosque. Filiberto, sin embargo, era un dragón rosa chillón.
Por eso, en Dragolandia miraban a Filiberto con desconfianza:
- Es más raro que una rana con flequillo –decían unos.
- O que un huevo con cejas –añadían otros.
Filiberto procuraba no hacer caso y seguía buscando orégano para sus pizzas, admirando su collar de cristales de colores o intentando adivinar el último acertijo que había encontrado:

Con un estrellado velo,
se pasea por el cielo
esta señora elegante,
llena, creciente o menguante.

Mas lo cierto es que los comentarios de sus compañeros se le clavaban en el corazón y le hacían mucho, pero que mucho daño.
Además de lanzar rugidos huracanados, los dragones tenían varias misiones importantes en la vida: secuestrar princesas, enfrentarse con valientes caballeros, servir de cabalgadura a brujas terribles, custodiar un tesoro y no dejar, por nada del mundo, que un hada los convirtiera en príncipes.
A Filiberto ninguna de estas tareas le entusiasmaba, para qué nos vamos a engañar. Pero, como quería ser un dragón popular al que todos apreciaran, tomó una decisión:
- Me voy a convertir en el mejor dragón del mundo –afirmó.
Y para eso no tenía más que imitar a los demás.
Secuestrar a una princesa.
Una mañana de sol, Filiberto dejó horneada una pizza tan grande como la rueda de un carro, se colgó su mejor collar hecho de estrellas de mar y se puso a darle vueltas a una de sus adivinanzas:

Las dibujan coloradas
y con manchas amarillas.
Todos los duendes y hadas
las usan como sombrillas.

- Voy a secuestrar a una princesa –se dijo.
Y, después de atarse sus zapatos rojos, salió volando.
Filiberto la buscó entre las nubes algodonosas del amanecer, encima del monte nevado, en el fondo del lago sereno, detrás del roble centenario… Pero nada.
- No encuentro princesas por ningún lado –se lamentó-. ¿Qué voy a hacer ahora?
- Pues buscarla en la torre de un castillo, que es donde viven las princesas –refunfuñó un cuervo que revoloteaba sobre su cabeza. –Eso lo saben todos los dragones.
Filiberto lo miró con cara de asombro y el ave siguió hablando.
- Allí la encontrarás, peinándose su larga melena con un peine de oro o entonando una bella canción.
- ¡¡¡Gracias!!! –exclamó Filiberto. Y sin perder un segundo, voló hasta el castillo más cercano.



Autora: Carmen Gil
Ilustrador: Marc Bou
Editorial: Algar
Colección: Calcetín Amarillo


ACTIVIDADES:

1.- ¿Te gustan las adivinanzas? Cada uno de vosotros puede traer de casa algunas para leerlas en clase y jugar a adivinarlas. También es muy divertido inventar otras nuevas sobre animales, plantas, alimentos…

2.- A Filiberto no le entusiasmaba lo que hacían los otros dragones, pero quería imitarlos para ser más popular. ¿Qué opinas de esto? ¿Conoces a niños que actúen así?

3.-Escribe un cuento o un poema pensando en un amigo tuyo y envíalo acompañado de tus datos personales y un dibujo a:
grupoleoalicante@gmail.com

jueves, 1 de octubre de 2015

Los libros del mes de septiembre "La nueva vida del señor Rutin"



Reseña:
Los protagonistas de las novelas infantiles no tienen por qué ser niños y las novelas juveniles también pueden ser disfrutadas por adultos. Así lo afirma David Nel·lo (Barcelona, 1959)), ganador del 22º Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil, uno de los mejor dotados económicamente en su género. La nueva vida del señor Rutin, de Nel·lo, resalta por no seguir ninguna fórmula preestablecida en el género infantil. Del ganador de Literatura Infantil  destaca que el protagonista no es un niño sino, en palabras de Nel·lo, “un señor haciendo bobadas”. Este señor es Rutin, un sueco que decide rebelarse contra su monótona existencia suprimiendo tres palabras de su vocabulario: no, si y yo.
El señor Rutin llevaba una vida tranquila y ordenada en su ciudad natal de Visby, en la isla sueca de de Gotland, trabajaba de recepcionista en un hotel, su hermosa mujer lo quería y sus hijos gemelos eran su alegría, pero, de pronto, un día se dio cuenta de que algo no funcionaba. Me aburro, se dijo y a continuación decidió que necesitaba un cambio que le proporcionaría una nueva vida.
El autor  afirma que la literatura infantil no es un género menor y manifiesta  la lectura como un placer insustituible y herramienta de formación para los más pequeños.

LIBROS MÁS VENDIDOS DE DAVID NEL·LO

-La Gran Encallada; Editorial Cruilla
-Perque no m’ho deies; Editorial Cruilla
-Quim, el nen que no volia ser res; Editorial SL Arcadia/ Atmarcadia
-La línea del final del mar; Editorial Estrella Polar
-Arguengol; Editorial Estrella Polar

El autor:
David Nel·lo i Colom (Barcelona, 1959) es un escritor y músico flautista catalán. Premio Andròmina de narrativa en 2006. Especializado en literatura infantil y juvenil, también ha obtenido los premios Barco de Vapor (1994), Enric Valor de narrativa juvenil (1998), Caballo Fuerte de cuentos (1999), Fiter i Rossell de novela (2001), Columna Joven (2002), Ciudad de Olot (2007) y EDEBÉ de narrativa infantil y juvenil (2014).





La ilustradora:
Laura Pérez ha trabajado como ilustradora para revistas internacionales desde que se graduó en Bellas Artes en Barcelona.
Estudió Comunicación y Artes en L' École Régionale des Beaux Arts de Rennes, France e Ilustración en The Alberta College of Art and Design, Canada.

Encuentra la inspiración en historias de todos los días, cafés y en el mundo animal.


EL SEÑOR RUTIN PIERDE EL “SÍ”

Al señor Rutin siempre le había gustado jugar con las palabras, hacer juegos con ellas, contar chistes a los gemelos; incluso de joven había escrito una pieza teatral que se titulaba: El hombre que se comía las palabras .
Quizás fue el recuerdo de aquella obra de teatro lo que inspiró el nuevo cambio en su vida.
En su papel de instrucciones apuntó:

A partir de ahora nunca diré la palabra “sí”. Además tampoco podré utilizar sustitutos, como por ejemplo “afirmativo”, “o hay”, ni nada de eso. No podré decir sí con un movimiento de cabeza.

Eso podría aportar situaciones nuevas e interesantes a su existencia cotidiana, se dijo.
Dicho y hecho. Al día siguiente se levantó muy temprano. Se duchó. Desayunó solo en la cocina y, cuando ya tenía casi preparado el desayuno para Saskia y los gemelos, los llamó con un toque de acordeón.
“Ahora podré hacer la prueba”, pensó.
Sirvió el café a su mujer. Puso la bandeja de tostadas en el centro de la mesa y dio un vaso de leche con chocolate a cada gemelo. Después se sentó a la cabecera de la mesa.

–                    Estás muy callado, Petrus- le dijo Saskia— ¿No has dormido bien?
–                    He dormido bien.-dijo él-
 Saskia miró extrañada
–                    ¿Es que te has convertido en un loro?-
–                    No, no, en absoluto.
–                    Papá, ¿has puesto el equipo de gimnasia dentro de mi mochila?-Le preguntó Thor.
–                    Lo he puesto dentro de la mochila- respondió el señor Rutin.
 Thor lo miró y después le dio un codazo a su hermano.
–                    Magnar, pregúntale algo a papá, lo que sea. A ver de qué manera responde- le dijo.
–                    Papá, nosotros vivimos en Visby, ¿verdad?
–                    Vivimos en Visby.
–                    ¿Lo ves?, es muy extraño.
 Y los dos gemelos se partían de risa. La que no se reía era Saskia, que miraba a su marido con cara preocupada.
–                    ¿Estás seguro de que te encuentras bien, Petrus?
–                    No Sufras, estoy bien.

Y por dentro, el señor Rutin pensaba que aquel cambio le estaba proporcionando nuevas experiencias. Aquello sí que funcionaba, se dijo.

A media mañana, ya en la recepción del hotel, entró un matrimonio mayor que venía de Götegog.
–                    Buenos día, tenemos una habitación reservada a nombre de Larson. Nos la podría confimar ¿por favor?
Consultó en el ordenador y encontró la reserva.
–                    Aquí tiene su reserva. Habitación 34. El botones le ayudará con sus maletas.
Había sido fácil. No había tenido que utilizar el “SI”.
A la hora de comer cuando el camarero le preguntó si quería albóndigas con salsa, el señor Rutin se mordió la lengua. Por poco se le escapa un “sí”. Hubiera sido un desastre. Pudo parar a tiempo y dijo:
–                    No, no, prefiero el salmón ahumado y un vaso de vino blanco.
En realidad le hubiera apetecido otro menú.
¿Por qué hubiera sido un desastre que hubiera pronunciado “sí”?
En la nota de instrucciones de su cambio de vida el seño Rutin había dejado escrita una condición: Si se me escapa un “sí” tendré que pagar una prenda. Meteré tres billetes de mil coronas en un botellín. Lo taparé con un corcho y lo arrojaré el mar Báltico.
No era ninguna gracia equivocarse- A la noche en vez de hablar con Saskia prefirió hacer crucigramas.
–                    ¿Quieres una taza de chocolate caliente?- le preguntó su mujer.
–                    No, gracias- dijo a pesar de lo que le gustaba. Tengo el estómago mal
A los diez minutos, Saskia le volvió a preguntar:
–                    ¿Estás bien, Petrus ?
–                    S.......Estoy bien “Uf, un poco y pierdo tres mil coronas”-pensó
Ya en la cama bostezaba y Saskia le dice:
–                    Estás muerto de sueño,¿verdad?
–                    No, no... Bostezo de hambre
–                    ¿No has cenado bien?
–                    He cenado bien.
–                   ¡Ya vale! ¡Petrus, no respondas como un loro!
–               Soy tu lorito. Pero no vengo de las Antillas. Soy un lorito sueco, qué curioso, ¿verdad?
Saskia se extrañaba del comportamiento de su marido. Le dio un beso y lo miró de reojo
Ya en la cama, el señor Rutin repasó cómo había ido el día. Había estado a punto de perder. No podía despistarse. A pesar de todo su vida no había cambiado tanto.
Tenía que introducir una nueva medida y más atrevida. Entonces se levantó, se sentó en su escritorio y escribió:

A partir de mañana suprimiré de mi vocabulario la palabra “no”.Tampoco podré decir “negativo” o negar con la cabeza. La prenda es la de siempre: Tres mil coronas a una botella que tendré que arrojar al mar Báltico.
Después de anotar aquella iniciativa se durmió y soñó aquella noche que decía “Sí” tres veces y perdía nueve mil coronas. Más que un sueño, fue una pesadilla.


Autor: David Nel·lo
Ilustraciones: Laura Pérez
Editorial: EDEBÉ
ACTIVIDADES:

1- En qué obra de teatro se inspiró rutin para realizar un cambio en su vida?

2- ¿Cúal fue la primera experiencia a la que se sometió? ¿qué impresión daba a los demás?

3- Escribe un cuento de una persona que para cambiar de vida hace algo distinto.
Envíalo por correo postal con un dibujo, acompañado de tus datos personales (Nombre, Apellidos, Colegio, Curso, teléfono y una dirección de correo electrónico) a:

Concurso literario Grupo Leo
Apartado de correos 3008
(03080 ALICANTE)
Grupo Leo