martes, 13 de enero de 2015

Los libros del mes de enero de 2015 del Grupo Leo



Reseña:

Delicioso libro de cuentos para mayores de 12 años, aunque no pasa nada, si se lee antes de esta edad orientativa. Es una mera referencia; las edades en los libros es algo relativo.
Este muy hermoso libro reúne información  y ficción.
La esfinge de Guiza, un moáí de la isla de Pascua, una gárgola de la catedral de Santa María del Mar, las cariatídes de Atenas, un dragón de la Ciudad prohibida de Pekín…Así hasta siete historias maravillosas llenas de encanto y emoción, y en la que traemos esta semana a La Tiza, de amor.
Todo en este libro nos llena de encantamiento.
Cada uno de los cuentos que configuran el libro se alza de una manera sublime sobre una de las culturas más representativas de nuestro mundo. Y en cada cuento  se combinan los distintos géneros narrativos: novela negra, leyenda, tragedia, novela amorosa…. Al final de cada historia hay una detallada información sobre la estatua que inspira el cuento y la cultura a la que pertenece.
Este es un libro maravilloso, que te sobrecoge, que te sumerge entre sus líneas y que te cuesta salir a la superficie cuando finaliza el relato, para  arrojarte con emoción dentro de la próxima historia.
Todo un acierto de libro por su originalidad en mezclar el arte con la fantasía, la imaginación con el conocimiento, las sugerentes formas de las ilustraciones de Impala con la magia de las palabras de Montse Ganges.
Hay mucha chispa  en  el trabajo conjunto de estas dos grandes mujeres y nadie como ellas amasan con  la maestría de un artesano la ciencia, el arte, la historia y la literatura.

Una vez más Ekaré acierta en su propuesta valiente e innovadora  y nos ofrece un libro muy recomendable por su encanto y hermosura, uno de esos libros, que sin duda alguna, hace lectores.

La autora y la ilustradora:

Montse Ganges, Malgrat de Mar 1964, escritora.
Imapla, Barcelona 1964, ilustradora y diseñadora.
 Cuando trabajamos juntas somos La Plaga. Escogemos del arte, la historia, la ciencia, la literatura..., contenidos que nos conmueven, que creemos que son imprescindibles, que nos hacen mejores y buscamos el mejor formato para comunicarlos.
Trabajamos en el barrio más antiguo de Barcelona. Tenemos una ventana con vistas a las azoteas más sorprendentes de la ciudad. Un día, nos dimos cuenta de que están habitadas por unos seres extraordinarios.

OBRA CONJUNTA:

Un dedo al año; Editorial Thule
Viajeros Intrépidos; Editorial Bambú
Historias Increíbles 1 y 2; Editorial Combel
Mi elefante de los mocos;  Editorial Combel
Mi oveja de los sueños;  Editorial Combel
Tú. ¿Qué quieres ser?; Editorial Libros del Zorro Rojo
Pablo y Lobito; Editorial Colegio de México
Los pájaros aprenden idiomas; Ediciones SM
Mamá; Serres Editorial
El rey del mar; Editorial Fondo de Cultura Económica
Buenas noches, mamá; Editorial Océano Travesía
Buenas noches, papá; Editorial Océano Travesía

            EL SABOR DE SUS CABELLOS

 Aquí estamos mis hermanas y yo, custodiando Santa María del Mar. Me pregunto si, desde abajo, parecemos todas iguales: tan tiesas y con la boca abierta, como queriendo devorar el vacío o, más imposible aún, echar a volar. Si es así, quisiera aclarar que no somos para
nada iguales: Yo soy la única que se dio la vuelta para intentar ver el mar.
Todo ocurrió en el año de Nuestro Señor de 1400, en este barrio de la Ribera, el más marinero de la muy mediterránea ciudad de Barcelona. Empezaba el otoño y un nuevo día cuando Félix salió apresurado de la casa del escribano Bonfante. Una vez más, las horas se habían volado y las velas consumido sin que él se diese cuenta, y ahora le tocaba correr: había dos enormes galeras ancladas frente a la ciudad y su padre, como todos los barqueros, ya estaría en la playa.
Los barqueros de la Ribera, con sus botes ligeros y rápidos, iban y volvían de la playa a las galeras, las veces que hiciese falta para cargarlas y descargarlas. A pesar de tener solo quince años, el aspecto de Félix, piel bronceada y brazos fuertes, delataba que hacía tiempo que remaba con su padre. Y era feliz haciéndolo: si no hubiese conocido al viejo Bonfante, éste habría sido el oficio de su vida.
Pero el escribano llegó de algún lugar de Italia y se instaló en el barrio para ofrecer sus servicios a la gente de mar: copiaba cartas, testamentos, los relatos de sus aventuras, dibujaba mapas…
El resultado era tan extraordinario que pronto hasta la nobleza demandó sus servicios. Pero quizás fue Félix quien cayó más rotundamente fascinado ante las letras, los pigmentos y los pliegos de papel; deseó con toda su alma aprender a leer, a escribir, a ilustrar…, y no paró hasta conseguir ser el aprendiz del escribano. Su padre le dio permiso siempre y cuando no descuidase la barca, pero, aunque Félix se esforzaba en cumplir la condición, cuanto más aprendía de Bonfante más rápido pasaba el tiempo en el taller. Por eso, cuando aquella madrugada de otoño lo vi salir de la casa del escribano, pensé: “corre Félix”, porque sabía que su padre ya había echado los remos al agua.
A ella, en cambio, no la vi venir: ¡quién iba a pensar que la heredera de los Pinós huiría de aquella manera! Pero el hecho es que Marina de Pinós salió de su palacio tan rápido como el sigilo lo permite. Si quería evitar esa boda obligada, tenía que llegar hasta la puerta trasera de Santa María del Mar, donde la esperaba un enviado de su tía Ágata, la abadesa del monasterio de las clarisas. Pero, al pasar bajo mi sombra, vio aparecer a su prometido a los lejos y creyó morir; ¿dónde podía esconderse? Solo había un lugar.
Félix caminaba arrimado al muro de Santa María con la cabeza aún llena de letras. De repente, alguien se lanzó a sus brazos y escondió la cara en su cuello. Él solo dudó un segundo; sin saber cómo, supo lo que ella quería: cerró sus brazos y hundió su rostro en el pelo de la muchacha. El abrazo les convirtió en una sola cosa: imposible distinguir a los que eran un instante antes:
Víctor Terrados pasó sin percatarse de que su prometida formaba parte de aquel hermoso bulto. Jamás habría creído que aquella jovencita modosa, de solo quince años, fuese capaz de lanzarse a los brazos de un desconocido. Así pues, pasó de largo y entró en el palacio de los Pinós como si ya fuese suyo.
Félix y Marina siguieron abrazados. Cuando por fin se separaron, se miraron sorprendidos. Hasta que Marina sonrió y acercó una mano a la cara de Félix. El muchacho tembló esperando la caricia, pero lo que ella hizo fue tirar de un mechón de su melena que había quedado retenido en la boca de su salvador. Marina tiró con suavidad y el mechón se deslizó poco a poco entre los labios de Félix, hasta quedar liberado. En aquel momento se oyó un silbido y ella salió corriendo, dejándolo a él tan petrificado como yo.
Tras la iglesia, Marina agarró las riendas que le tendía el enviado de su tía, montó de un salto y salió al galope: la melena al viento con un mechón ardiendo. Cuando por fin consiguió moverse, Félix estaba solo. No sabía si aquello había pasado de verdad o había sido un sueño. Pero sus dudas se desvanecieron en seguida: en su boca conservaba el sabor de sus cabellos.

Autora: Montse Ganges
Ilustraciones: Imapla
Editado por: Ediciones Ekaré

Yo soy una gárgola de Santa María del Mar

Las gárgolas son  un elemento característico de la arquitectura medieval, de los esbeltos templos construidos en estilo gótico. Podríamos decir que son sus protectoras y guardianas.
En su función práctica, las gárgolas protegen  los muros del templo de los ataques del agua: actúan como canales de desagüe, recogen el agua de la lluvia que se desliza por los tejados y la hacen caer directamente desde las alturas a la calle, sin que resbale por los muros y los dañe.
En su función mágica, las gárgolas protegen el templo de los espíritus malignos.
Todas las gárgolas, pues, son alargadas para separarse del muro, y tienen las bocas abiertas para expulsar el agua cuando llueve, lo cual les da un aspecto de grito feroz, desesperado o estupefacto.
Nuestra gárgola está en la basílica mayor de Santa María del Mar, en Barcelona, Cataluña, España. Este templo gótico fue construido entre los años  1324 y 1383 del siglo XIV. Es una iglesia nacida de la voluntad y el esfuerzo de la gente del barrio que la rodea.
  
Tomado de: Lo que cuentan las estatuas del mundo
“El sabor de sus cabellos”
                                 

ACTIVIDADES:
  1. ¿Quién crees tú que cuenta la historia? Puedes consultar el blog del grupo LEO (grupoleoalicante.blogspot.com)
  2. ¿Qué es lo que cambió la vida de Félix y que le interesó mucho más que su oficio de barquero?
  3. Busca información en internet y elabora un pequeño informe sobre Santa María del Mar. Adjunta alguna ilustración.
  4. Escribe una historia de amor sobre alguien que obligan a casarse a la fuerza y envíala acompañada de un dibujo y vuestro nombre, apellidos, curso, colegio y número de teléfono particular a:

Concurso literario Grupo Leo
Apartado de correos 3008
(03080 ALICANTE)

2 comentarios:

imapla dijo...

Muchísimas gracias, ¡qué bien que os haya gustado nuestro libro! A disfrutarlo.
Montse y Imma.

Grupo Leo dijo...

Es todo un honor que las autoras del libro nos dejen un comentario en nuestro blog. Muchas gracias por el comentario y por crear estas fantásticas historias.
Un saludo.