miércoles, 21 de octubre de 2009

"Se vende mamá" de Care Santos. Premio El Barco de Vapor 2009

Pedro Fernández, maestro del Colegio Inmaculada Jesuitas de Alicante y miembro del Grupo Leo, ha realizado la siguiente exposición sobre la obra "Se vende mamá" de Care Santos, ganadora del premio El Barco de Vapor 2009, galardón que es destinado anualmente por el Grupo SM a obras de literatura infantil y juvenil.
Este artículo ha sido publicado este miércoles, 21 de octubre de 2009, en el suplemento infantil La Tiza del Diario Información de Alicante.
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"Se vende mamá" es un libro muy atractivo para los chicos y chicas de 4º y 5º de Primaria. Contiene todos los ingredientes que gustan a los niños de hoy y que están muy próximos a sus vivencias diarias: la familia, los celos, los amigos, el cole, las nuevas tecnologías, la comida... Es un libro de lectura amena, e incluso sorprendente, que hace las delicias de los jóvenes lectores desde la primera página hasta la última. Su protagonista, Óscar, no lleva bien el nacimiento de su nuevo hermanito, que él interpreta como que su madre ha dejado de quererle y no se le ocurre otra cosa que poner un anuncio en internet vendiendo a su madre.
El libro está ilustrado por el dibujante Andrés Guerrero en una línea muy próxima a los dibujos que realizan los niños.
La editorial SM ha cuidado mucho su publicación y la edición del libro es muy atractiva y muy del gusto de los chicos y chicas que se acercan a este producto tan bien elaborado.
A continuación, veamos una muestra de esta ingeniosa historia y disfrutemos con su lectura.
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Se vende mamá

Mi madre suele decir que todo el mundo tiene su carácter y que nadie debe avergonzarse por ser como es. Si fuéramos un fenómeno atmosférico yo sería un día de primavera, en que no hace ni mucho frío ni mucho calor, no hay muchas nubes pero tampoco luce un sol espléndido. Nora, en cambio, sería uno de esos días de agosto en que te mueres del sofoco. O tal vez una tormenta de otoño, con granizo, rayos, truenos y mucho viento. Ella es de las que llama la atención; habla con voz fuerte, siempre se mete en líos, es la capitana del equipo de balonmano, la delegada de la clase y la directora del grupo de teatro. Yo, en cambio, prefiero no tener que levantarme de mi silla ni para ir al baño, y lo que más me gusta es estar en la última fila de clase para no llamar la atención.
- ¡ Mira que eres pasmado…! -me reprochó.
Bueno, mientras lo piensas, iré rellenando tus datos. A ver… Nombre, Óscar Cabal Paloma. Edad, 8.
- Casi nueve -corregí.
- Vale, pongo ocho y medio. Ya está. ¿Sigues pensando? Veo que voy a tener que hacerlo yo…
Nora se comportaba como de costumbre: no dudaba nada, ni las cosas más difíciles. Sus dedos se movían de un lado a otro del teclado a toda prisa, mientras el texto del anuncio comenzaba a cobrar forma. Yo iba leyendo al mismo ritmo que escribía y me maravillaba que supiera tan bien lo que había de decir:

Se vende mamá de 38 años, pelo de color castaño claro, no muy alta (pero tampoco bajita), ojos marrones, bastante guapa. Le salen muy bien la lasaña, la pizza de cuatro quesos y los crepes de sobrasada. Le gusta ir a los parques de atracciones. Es muy cariñosa y tiene la voz agradable. Conoce un montón de cuentos. Casi nunca regaña.

- Eso no es verdad -señalé la última frase.
Ella sonrió como justificándose y dijo:
- Son estrategias de marketing. Ningún vendedor dice nunca toda la verdad.
- ¿Y lo de la sobrasada crees que hay que decirlo?
- ¡Claro! ¡Están riquísimos! Hay un montón de gente que se animará a contestar solo para probar los crepes de sobrasada, estoy segura.
Me dejó descolocado, sin saber qué decirle. Ese es uno de los efectos secundarios más molestos de todos los que me provoca la compañía de Nora.
Agarró el ratón y verificó que no se nos olvidara nada.
- Aquí dice si aceptas permutas -dijo.
La miré extrañado, porque nunca había oído esa palabra tan rara.
- Significa que no solo aceptas dinero, también otras cosas a cambio.
- ¿Qué cosas?
- No lo sé. Cosas. Lo que te ofrezcan. Ya lo verás más adelante, ¿no? Yo pondría que sí.
- Muy bien, pues pon que sí.
Nora marcó una casilla.
- ¿Quieres añadir algo más?
Me encogí de hombros.
- Como dices que las cosas malas no pueden decirse… -susurré.
- Por supuesto que no. Para conseguir clientes, solo debes decir las cosas buenas. Las malas, ya las sabrán en su momento, cuando ya no haya vuelta atrás.
Todo aquello del marketing era un poco raro. Para mí hubiera sido mucho más fácil redactar un anuncio con toda la verdad. Algo así como

Vendo mamá seminueva de 38 años (pero que aparenta 36 o menos), guapa, buena cocinera (aunque cocina poco y cuando lo hace se empeña en hervir verduras todo el tiempo) adicta a la fruta y obsesionada por los libros (y porque todo el mundo lea). Últimamente se ha vuelto más cascarrabias y más ordenada que nunca. Ya no va al cine ni a ninguna otra parte.
Y me está dejando de querer.
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Tomado del libro Se vende mamá
Autora: Care Santos;
Ilustraciones de Andrés Guerrero

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