miércoles, 4 de febrero de 2026

El libro del mes de febrero: "Escape Book 2 La casa de los monstruos"

 

Reseña:

Dos amigas, Andrea y Sandra, se embarcan en la inauguración del parque temático más escalofriante jamás creado: Port Locura. La cosa se tuerce cuando lo que parecía solo una atracción más resulta ser en una prueba de supervivencia.

Enfrentándose a criaturas sacadas de las páginas de los libros más terroríficos, las dos protagonistas deberán resolver enigmas, superar sus miedos y poner a prueba su ingenio para escapar. ¿Lo lograrán, o quedarán atrapadas para siempre en las garras de los monstruos literarios?

Recomendado a lectores a partir de 12 años.

El autor:

Jordi Sierra i Fabra nació en Barcelona en 1947. Es un apasionado de la vida, la literatura y la música. Ha cultivado todos los géneros como escritor, desde la novela policíaca y de ciencia ficción a la narrativa infantil y juvenil, la poesía, el humor, la historia, la biografía o el ensayo. Es una autoridad en música rock, fundador y director en España de diversas revistas musicales. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y galardonada con numerosos premios, entre ellos el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2007, el Premio Cervantes Chico 2012 al conjunto de su obra, el Premio Anaya y el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, ambos en 2013.

Tiene una extensa obra juvenil que abarca desde novelas de misterio y aventuras, como la serie del Club de los Raros, hasta relatos realistas y emotivos como Campos de Fresas y Noche de viernes, además de títulos populares como Kafka y la muñeca viajera, El asesinato de la profesora de lengua, Las chicas de alambre y La hermana equivocada, explorando temas sociales, históricos y fantásticos para jóvenes lectores. 

Las novelas Escape Book y Escape Book 2: La Casa de los Monstruos, de reciente publicación, en 2023 y 2025 respectivamente, se caracterizan por convertir la lectura en un juego de escape. 

El ilustrador:

Alberto Díaz asegura que no recuerda cuándo empezó a dibujar. Seguramente era muy pequeño. Se acuerda, eso sí, de la primera vez que empezó a trabajar como ilustrador, que fue precisamente para la editorial Anaya. Por entonces ya había estudiado delineación y después dibujos animados, pero se acabó instalando en el mundo de la ilustración editorial. Hasta ahora ha hecho un montón de cosas: humor gráfico, cómic, animaciones para internet y para cine, talleres de dibujo para chavales, ilustraciones para camisetas o para papel de regalo, folletos... El caso es dibujar, porque es de esos que van por la vida con un cuaderno y un lápiz encima como el que lleva un botiquín de primeros auxilios.

¡PLANAZO!

Andrea estaba leyendo.

El libro era apasionante. Un novelón de seiscientas noventa y siete páginas, nada menos. Pero estaba dispuesta a ventilárselo en un abrir y cerrar de ojos. La historia era tremenda, los personajes un amor, el ritmo brutal, los sucesivos misterios iban en aumento. Una espiral infinita de situaciones que se precipitaban hacia un final imaginaba que antológico. A veces se preguntaba cómo podían los escritores conseguir algo así, porque, desde luego, escribir una novela no se hacía en dos días.

Los envidiaba.

Y todos eran distintos.

Acabó el capítulo. Miró la hora. Tenía tiempo para dos o tres más, porque eran muy cortos. Se dispuso a seguir cuando sonó el timbre.

Levantó la cabeza, molesta.

¿La pesada de la vecina pidiendo algo, que siempre se le olvidaba todo? ¿El cartero con alguna notificación urgente?

Resopló. Luego se incorporó y, casi arrastrando los pies, salió de su zona de confort: la habitación en la que pasaba las horas durmiendo, estudiando o leyendo.

—¡Va! —gritó ante la insistencia del que llamaba, que de pronto parecía tener el dedo pegado al timbre.

Abrió la puerta y ante ella apareció Sandra.

Con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Hola, tú! —la saludó su amiga.

Andrea se quedó extrañada.

Hola.

Sandra no se limitó al saludo. Entró en el piso, le plantó el beso de rigor en la mejilla (solo uno, como si tuviera prisa) y se coló dentro.

—¿Estás sola?

—¿A esta hora? Claro. —Andrea cerró la puerta y la siguió, intrigada—. ¿Qué haces aquí?

—¿Qué hacías tú?

Leía.

—¡Tú y tus libros! —Sandra caminó resuelta hacia la habitación de su amiga—. ¡Estás blanca!

—¿Pero a ti qué te pasa? —se mosqueó Andrea—. ¿Has venido a darme la brasa?

Que no, tía. —Una vez en la habitación, se le plantó delante con aquella expresión tan suya de «voy-a-contarte-un-secreto» o «prepárate-para-algo-gordo».

Algo que no podía decirle por teléfono, por supuesto.

A ver, suéltalo. —Se cruzó de brazos Andrea.

Eran muy distintas. Una, cerebral; la otra, impulsiva. Una, tranquila; la otra, un nervio. Por eso eran amigas. Y amigas íntimas. De toda la vida. Bueno, de todos sus dieciséis años.

Casi diecisiete, mes arriba, mes abajo.

Sandra se sacó del bolsillo dos pedazos de papel, rectangulares, de vivos colores. Andrea no pudo leer lo que ponía en ellos, porque su amiga se los agitó por delante de la cara.

—¡Tachán!

—¿Qué son?

—¡Entradas!

Ya veo que son entradas, ¿pero de qué?

—¿Cuál es el acontecimiento del que todo el mundo habla estos días en el pueblo?

Pues… —Andrea hizo memoria.

—¡Venga, tía! —Sandra volvió a agitar las entradas frente a sus ojos.

Los colores, algo que parecía ser un conjunto de edificios fantasiosos, algunos futuristas, un logotipo que ya empezaba a estar por todas partes…

—¿No serán para Port Locura? —se atrevió a decir Andrea.

El grito de Sandra la hizo saltar.

—¡¡¡Síííí!!!

Andrea le cogió las dos entradas. Sí, lo ponía bien claro:

PORT LOCURA
Inauguración, 16 de mayo

INVITACIÓN

—¿Has conseguido dos entradas para el día de la inauguración?

Sandra se puso a bailar. Unos pasos ridículos, en plan payaso, entre la cama y la mesa en la que Andrea estudiaba. Estaba orgullosa de sí misma. Más aún: encantada de conocerse.

Ella era así.

—¿Qué te parece?

El 16 de mayo, el próximo sábado.

—¿A que es fuerte, tía? —Sandra dejó de bailar y la cogió por los brazos para sacudirla—. ¡Vamos a ser de las primeras en ver esa pasada! ¡Y gratis!

—¿Cómo que gratis?

—¡Es la inauguración, pero en plan privado! ¡Abren las puertas para probar si todo funciona correctamente, y necesitan público, claro! Así corregirán errores si los hay o verán qué atracciones son las más visitadas, si hay colas, quejas… Por lo visto lo hacen siempre que se inaugura un parque temático. Es demasiado importante como para que se arriesguen a que algo salga mal con la gente que luego pagará una pasta para entrar.

—¿Cómo las has conseguido?

Me he ligado a uno de los mandamases.

—¿En serio?

Sandra soltó una carcajada.

—¡Qué voy a ligarme a uno, tonta! ¡Es broma!

Bueno, tú eres capaz de eso y mucho más.

—¿Ah, sí? ¡Pues qué bien!

Va, dímelo.

Mi padre —dijo más tranquila—. Su empresa ha estado trabajando en algunas de las partes informáticas, aunque de eso hace semanas. ¿No recuerdas que te lo dije? La dirección del parque ha repartido entradas a todo el personal que ha tenido que ver con la construcción, la puesta a punto, autoridades, amigos… Quieren que esté lleno, como un día normal cuando ya se abra al público.

Andrea se quedó callada.

Sí, todo el mundo hablaba de Port Locura, el nuevo parque temático que se había construido a las afueras, a menos de cinco kilómetros. Medio pueblo iba a trabajar en él. Un chollazo. Durante meses habían visto cómo se levantaban las atracciones, pero desde fuera, y en medio de un secretismo absoluto. Las noticias decían que sería de ultimísima tecnología: hologramas, proyecciones generadas por inteligencia artificial, experiencias inmersivas…

Inmersivas.

Andrea se preguntaba si sería como meterse de lleno en un libro, porque esa era la experiencia inmersiva más alucinante que jamás había vivido.

Extraido deEscape Book 2 La casa de los monstruos

AutorJordi Sierra i Fabra

IlustradorAlberto Díaz

EditorialAnaya

ACTIVIDADES

1. Tras la lectura del fragmento de la novela de Jordi Sierra i Fabra, ¿con qué personaje te identificas, con Andrea o con Sandra? ¿te gusta leer o prefieres bailar?

2. ¿Has participado en algún “escape room”? ¿qué pruebas recuerdas? ¿qué habilidades crees que son importantes para superar los retos?

 

3. Escribe un cuento o poema con un dibujo y envíalo por email a:

grupoleoalicante@gmail.com

No olvides poner tu nombre y apellidos, curso, colegio. Sera publicado en nuestro BLOG y en el suplemento La Tiza del periódico INFORMACIÓN. 

 

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