jueves, 2 de octubre de 2014

Los libros del mes de octubre de 2014 del
Grupo Leo


EL AUTOR

Leandro Sagristà (Barcelona, 1975) es licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y trabaja como profesor de lengua y literatura en Secundaria. Ha publicado los poemarios Cenit del calendario y Pasaje hacia la luz. El caso del manuscrito robado, su primera novela, refleja su pasión por la literatura y el mundo de la educación en una trama que combina ficción, realidad histórica y juego metaliterario. Sin duda la lectura de esta novela despertará en el lector juvenil el deseo de profundizar en el conocimiento de la obra de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor y poeta cuya obra se enmarca en el Romanticismo español.
EL LIBRO
Alguien ha robado el manuscrito de las Rimas, el poemario que Gustavo Adolfo Bécquer está a punto de publicar. Don Federico Salinas, reputado investigador privado, y su pupilo Gonzalo reciben el misterioso encargo de descubrir al ladrón. Pero este caso es diferente a cualquier otro. Para desenmascarar al culpable, deberán enfrentarse a un juego de enigmas que les llevará por algunos escenarios determinantes en la obra de Bécquer –como el monasterio de Fitero y el Monte de las Ánimas, entre otros– y les hará vivir una aventura sembrada de claves ocultas.

EL CASO DEL MANUSCRITO ROBADO

El manuscrito
Después de una opípara comida con la que don Federico me obsequió –migas canas de primero, lomo escabechado de segundo y harinados de postre, buscamos alojamiento y nos retiramos a nuestros cuartos para descansar. Solo los abandonamos para realizar una frugal cena e intercambiar algunas ideas sobre la expedición que realizaríamos al cabo de unas horas. A las diez de la noche ya estábamos en la cama, pero yo apenas pude pegar ojo en toda la noche.
Salimos de nuestro hotel en dirección a El Burgo poco después de las seis de la mañana. El frío era realmente espantoso y una bruma densa se alzaba desde las márgenes del Duero confiriendo a las calles, todavía desiertas, un aspecto fantasmal. En las zonas más altas del Moncayo se divisaba el manto blanco de la nieve y un denso aroma a naturaleza viva impregnaba el ambiente.
Al igual que Pedro, que ya nos aguardaba en el parador frente a una aromática taza de café, llegamos puntuales a nuestra cita y, sin demasiada demora, ensillamos los caballos e iniciamos el ascenso rumbo al Monte de las Ánimas.
El camino trepaba montaña arriba en un serpenteo sinuoso custodiado por frondosos árboles cuyas ramas, que se abatían como brazos, debíamos apartar para evitar arañazos en el rostro. El rumor del río, que discurría en paralelo, nos acompañaba como una melodía incesante y se escuchaban también gorjeos de pájaros y ladridos de perros en la lejanía.
Los márgenes del sendero se hallaban cubiertos por finas placas de hielo sobre las que, a poco que uno se despistase, resbalaban los cascos de los caballos, de modo que el ascenso, pese a no ser demasiado largo, resultó dificultoso.
Nos detuvimos cuando llegamos al convento de San Juan de Duero, del que no quedaban en pie más que su iglesia –una pequeña construcción de estilo románico de una sola nave con presbiterio y ábside- y el claustro cuadrangular, magnífico pesa a haber perdido la techumbre. Atamos los caballos en una arboleda cercana y nos demoramos un par de horas recorriendo el convento y sus alrededores.
- Este es aproximadamente el lugar donde se sitúan los hechos de la leyenda – me susurró don Federico, aprovechando que Pedro se había acercado hasta los caballos para coger algo de comer de las alforjas-. Aunque las referencias geográficas no sean exactas, es aquí donde espero que el ladrón deje una nueva pista. Debemos tomar buena nota del recorrido, porque deberemos volver a realizarlo cuando sea noche cerrada, lo que nos dificultará enormemente la orientación.
- ¿Quiere decir que vamos a regresar y volver después cuando haya anochecido? – pregunté incrédulo.
Como vi que el detective cabeceaba afirmativamente, añadí:
- ¿Y no sería más lógico aguardar aquí y sorprenderlo in fraganti? Si, como usted supone, debe venir a dejar una nueva pista, sería el momento ideal para apresarlo y recuperar el manuscrito.
- Estás equivocado, Gonzalo –respondió para mi sorpresa-. Nuestra misión es, en efecto, recuperar el manuscrito pero no nos enfrentamos a un vulgar ladrón. Nuestro hombre no quiere nada a cambio de él, nada salvo que nos prestemos a obedecer sus reglas del juego, y estas están bien claras: desafía nuestra inteligencia, nuestra capacidad para dar solución a los enigmas que va planteando. De esta manera demuestra su astucia para relacionar las pistas con las leyendas de Gustavo Adolfo. Si pretendemos detenerlo antes de que complete su obra, corremos el riesgo de hacerle enfadar y eso no nos conviene. Tal vez haya dado órdenes de que, si lo detenemos, el manuscrito sea destruido.
- Entiendo –afirmé.
- Recuerda que dejó claro que no quería que la policía se inmiscuyera en el asunto. A estas alturas ya debe saber que no es Bécquer quien está resolviendo los enigmas que plantea y, sin embargo, eso no parece importarle o nos lo habría comunicado. Nos sigue la corriente porque no se siente amenazado. Somos los peones que va moviendo a su interés por el tablero y, de momento, el desarrollo de la partida le satisface. Debemos ser cautos y continuar como hasta ahora. No quiero correr riesgos, al menos por el momento.
Iba a añadir algo, pero se detuvo al ver que Pedro regresaba con las alforjas a la espalda.
- Prepararé el almuerzo –nos dijo sonriendo-. Vamos a reponer fuerzas antes de seguir con la excursión.
Fragmento del libro: El caso del manuscrito robado
Autor: Leandro Sagristà
Editorial: Algar
Colección: Algar joven



Actividades:
  1. El fragmento que acabas de leer pertenece a una novela de misterio. Señala dos características de este subgénero narrativo que se hallen presentes en el texto.
  2. “- La magia no existe – aseveró don Federico tajante-. Son los hombres quienes dan explicaciones supersticiosas a las cosas que no son capaces de explicar. La ciencia, pequeño amigo, tiene todas las respuestas a nuestras preguntas.” (Pág. 8). ¿Estás de acuerdo con estas palabras de don Federico? Justifica tu respuesta con argumentos a favor o en contra (extensión máxima: 6 líneas).
  3. Escribe un cuento  sobre un manuscrito encontrado que revela un hecho misterioso y envíalo acompañado de un dibujo y de tu nombre, apellidos, curso, colegio y nº de teléfono particular a:


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jueves, 25 de septiembre de 2014

Los libros del mes de septiembre de 2014 del
Grupo Leo



EL AUTOR
Pep Castellano (Albocàsser, 1960) es pedagogo, escritor y cuentacuentos. Estudió magisterio y luego pedagogía. Ha hecho teatro de calle, y ha bailado y cantado (danzas y canciones populares). En cuanto a su labor como pedagogo ha sido reconocido con el Premio Soler i Godes a la Innovación Educativa, galardón otorgado por la Fundación que lleva el nombre del reconocido pedagogo valenciano Enric Soler i Godes. 
Es autor de una treintena de libros, la mayoría de literatura infantil y juvenil, por los cuales ha recibido galardones como el Premio de Narrativa Infantil Vicent Silvestre, el Samaruc, el Enric Valor o el Carmesina.
Actualmente trabaja como técnico de formación de animadores juveniles en el IVAJ de la Generalitat Valenciana, además de hacer de cuentacuentos formando dúo con Canto Nieto.
EL LIBRO
Marta, una niña fascinada por el fútbol, ha conseguido introducirse en el laboratorio de Conrado, un científico loco por el amor y la ciencia. Juntos, deberán ingeniárselas para salir airosos de los líos que provocan los experimentos de este curioso laboratorio.
Conrado es un científico aparentemente chiflado que experimenta con distintos elixires. Uno de ellos, a base de kiwi, es el que toma Marta, quien comienza a actuar como si estuviera en un anuncio publicitario.
El libro habla de la amistad, entre Marta y Amado, de los contratiempos que se viven en la niñez, pero también del amor entre adultos; un amor aparentemente inalcanzable porque Conrado se siente atraído hacia María, la madre de Marta, aunque ésta inicialmente no le corresponde e, incluso, logra denunciarlo a la policía por el tema del elixir.
La novela muestra que la ciencia puede ser divertida y que no está reñida con la vida cotidiana.
EDAD RECOMENDADA de 10 a 12 años.

CONRADO, UN CIENTÍFICO ENAMORADO

Efectos de la PPT (Poción de la Publicidad Total)
                   Era yo quien se había bebido la PPT de Conrado. Le eché la culpa a Chispa, pero me la había bebido yo...... Me la había bebido a escondidas, ¿comprendéis?
                   Es que yo había creído que aquél vaso con la bebida verde era el filtro de amor y… En aquel momento, lo que más me interesaba era quitarme de encima a Amado el Pesado. Por eso me lo bebí. Y, bueno, va, os lo diré. También me interesaba Marcos, ¿vale? También me bebí el filtro por él, si. Porque ya podía yo meter goles de bandera, ya podía hacerle pases estupendos para que él rematara de cabeza,, ya podía intentar hacer todo lo que a él le gustaba, que él solo tenía ojos para la babosa de Carla, y, a mí, eso...
                   Sin embargo me había bebido la poción equivocada y en lugar de la PAZ, me había tomado una PPT con sabor a kiwi. El caso es que sabía bien y eso que a mi el kiwi, normalmente, no me gusta, ¿sabéis? Pero ¿qué me había tomado? ¿Y si mi madre tenía razón y Coso Brown era un científico loco y peligroso?
                                                                            …..
                   Estaba a punto de soltarle algo gordo a mi compañera de clase cuando, de repente, vi al mosntruo de las galletas en la bolsa de Light Cookies Chocolate. Se comía las galletas a bocados, en plan bestia. Entonces noté los efectos de la PPT, música de clarinetes en mi interior: “ nanaina, nanainaaa...” y ya no me pude controlar. Me dio por hacer lo mismo que el monstruo. Así que le quité la bolsita a Carademuñeca y me puse a engullir galletas, la mayoría cayeron al suelo pero me puse más de siete en la boca, todas juntas, y las masticaba a la vez. Las galletas se me pegaban a los bráquets y hablaba con la boca llena y parecía el monstruo de las galletas de verdad, porque escupía trozos de galleta como un animal,
…..
                   Cuando ya no quedaban galletas en la bolsa, la tiré al aire. La bolsa se la llevó el viento y yo la seguí con la mirada...Entonces vi una valla publicitaria en la calle. Había una señora que enseñaba una botella de detergente y una camiseta llena de manchas...
                   ¡Sí! En cuanto la vi volví a escuchar la música otra vez: “nanaina, nanainaaa...”. Me miré las manos y vi que las tenía manchadas de chocolate. Y pensé en la publicidad. Yo sabía que aquella señora manchaba y manchaba prendas de ropa porque estaba segura de que su detergente lo dejaría todo perfectamente limpio, de manera que me puse a hacer lo mismo. Limpié mis manos sucias de chocolate en el vestido rosa de Carla Carademuñeca , mientras le decía:
                   - No se preocupe, señora. No hay mancha que se le resista a Kalielpot. ¡Ni las más difíciles!
                                                                            …..
                   Fué entonces cuando vi la Nani Patinadora dibujada en la mochila de Carla y la poción de Conrado me volvió a afectar. Ya lo sabéis, la música de los clarinetes, un cosquilleo especial en la barriga... Y noté cómo me transformaba en aquella muñeca publicitaria. Noté que a mi alrededor todo adquiría una tonalidad rosa. Tuve la impresión de que llevaba unos patines en los pies. Otra vez era incapaz de controlar mis acciones. Ya no pude parar: “nanaina, nanainaaa”.  Ni siquiera les dije adiós, por suerte, porque Carla no venía con ganas de charlar, precisamente. Huí empujada por una fuerza muy superior a mi.
…..
            El problema lo tuve cuando, al terminar, me dio permiso para ver un poco la tele.

            Mientras ponían dibujos, todo iba como una seda. Estaba viendo una serie con unas niñas que aún llevaban pañales pero que ya eran heroínas y que hacían de todo... ¡Sin problemas! Pero, al llegar el descanso publicitario: “nanaina, nanaina”, la musiquilla empezó a sonar dentro de mi cabeza, noté las cosquillas en la barriga y supe que la primera publicidad me afectaría. Se trataba de un juego de artes marciales para la consola.
            Los personajes se convertían en monstruos y se atacaban los unos a los otros, y yo empecé a hacer las mismas acrobacias que aquellos monstruos ninja y a dar saltos por la salita y a romper cosas que mi madre tenía en las estanterías: un búcaro de porcelana, una copa mía, del campeonato de fútbol escolar, un marinero de madera, un payaso de escayola pintada y un par de trofeos de concurso de baile.
            Cuando mi madre oyó el jaleo, vino corriendo. Vio lo que estaban haciendo los monstruos de la tele e imaginó que yo los estaba imitando, de manera que lo primero que hizo fue apagar el televisor. Luego recordó el remedio de la vecina, preparó un vaso de agua con azúcar y me obligó a tomármelo. Se me pasó enseguida....
            Otros experimentos:
PAZ: Pócima de Amor Zalamero
TRÁFICO: Transporte Rápido para el Agua de la Fuente Individual, Cómodo y Original
CAMAL: Canal Abierto para Mirar con Absoluta Libertad
REFRESCO: Recipiente Especialmente Fantástico de Refrescar Económicamente Sin Consumo Oneroso
SOFÁ: Silla Optimizada para ser Feliz Amorosamente

Fragmento del libro: Conrado, un científico enamorado
Ilustraciones: Jorge del Corral
Editorial: Algar
Colección: Colección Calcetín


Actividades:
  1. Conrado hace sus experimentos en una alquería. Sabrías describir esta palabra  e imaginar qué múltiples cosas podemos encontrarnos en ella?
  2. ¿Puedes inventar otras pócimas llamándolas con nombres espectaculares?
  3. Escribe un cuento o poema y envíalo acompañado de un dibujo con vuestro nombre, apellidos, curso, colegio y número de teléfono particular a:


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lunes, 22 de septiembre de 2014

Los libros del mes de septiembre de 2014 del
Grupo Leo


La autora: Mercedes Carlón Sánchez

Nacida en Oviedo el 12 de julio de 1931 tuvo que anteponer a su propio apellido el de su marido al casarse en 1958 con Hans-Jörg Neuschäfer, como entonces mandaba la ley en Alemania y hoy es conocida por todos como Mercedes Neuschäfer.
Estudió filosofía y letras en su ciudad natal y se licenció en la Universidad de Madrid en1957.
En Alemania fue profesora de español en la Universidad de Giessen y después comenzó a dar clase a los niños españoles, hijos de emigrantes en Saarland y en Tréveris. De esta experiencia docente deriva su creación narrativa, que tiene como destinatarios a niños y jóvenes.
En 1975 recibió el premio AMADE, ha sido finalista en el Lazarillo y ha figurado en las Listas de Honor de la CCEI, por mencionar algunos de sus premios.
La mayoría de sus libros han sido escogidos como 'White Ravens' (Mirlos blancos) por la Biblioteca Internacional de la Juventud de Múnich.
El libro que hoy presentamos trata de un elefantito que se lo pasa fenomenal en el zoo donde vive. Como es el más pequeño de la manada, todos se fijan en él. Pero un día Plumbito empieza a ir a la guardería, y allí las cosas son distintas.
Mercedes Neuschäfer-Carlón ha escrito también estos libros:
La cabaña abandonada (Editorial Alfaguara)
Una fotografía mal hecha (Editorial Rialp)
En la guarida secreta (Editorial Susaeta)
Tarde de cuentos (Editorial Everest)
Berland, la ciudad escondida ( Editorial Miñón)
Antonio en el país del silencio ( Editorial Everest)
Violín y guitarra (Editorial Rialp)
El yate blanco (Editorial Rialp)
Tras los muros (Editorial Grijalbo-Mondadori)
Dani y Dino (Editorial Everest)
La acera rota (Ediciones Cardeñoso)
Omar y la ciudad escondida (Ediciones Palabra)
La primavera no reía  (Ediciones Madú)
Veraneo en Santíbal (Ediciones Palabra)
Mefi, Sata y Monio (Editorial Kalandraka) 

PLUMBITO NO QUIERE CRECER


Plumbito vivía en un zoo precioso.
Los animales tenían mucho sitio para moverse y jugar.
Los monos se divertían buscándose las pulgas, mondando plátanos o colgándose de cuerdas y ramas.
Los niños se reían y sentían admiración y envidia.
¡Qué estupendo debía de ser poder balancearse como ellos, agarrados solo con una mano, y saltar luego de una rama a otra, muy lejos por el aire como si no tuvieran peso. volando casi!
Las focas también se lo pasaban de miedo, bañándose y buceando en el gran estanque.
¡Qué elegantes parecían en el agua y qué patosas, en cambio, cuando caminaban con sus torpe pasos por la tierra!
Y, además, se podían ver en el zoo fieros tigres; perezosos leones, a los que daba gusto ver bostezar; orgullosas jirafas, con sus cabezas allá en lo alto, que no parecían interesarse por nada de su alrededor.
Y rayadas cebras, que paseaban o corrían, según les viniera en gana.
Y también había elefantes. Uno de ellos era Plumbito, que, a pesar de vivir bien cuidado en un zoo tan bonito, estaba triste:
No quería crecer.
Era el más pequeño de los elefantes.
Los visitantes formaban corros para contemplarlo:
-¡Mirad, qué monísimo ese elefante tan chiquitín!
Pero ¡qué precioso es! –decían.
Y él hacía sus gracias: saltaba, brincaba, jugueteaba con la trompa de su madre, tendida en el suelo; se subía después a su lomo, y, de allí, como desde un tobogán, se deslizaba a tierra, ¡plum!
A veces aparecía también el padre con un balón, y Plumbito corría e intentaba dar patadas a la pelota.
Los niños reían y aplaudían.
Plumbito se sentía feliz.
Pero un día nació un nuevo elefante en el zoo y todos iban a verlo.
Claro está que también se pasaban un buen rato mirando a Plumbito.
El elefante bebé no sabía aún hacer las mismas gracias que él; pero Plumbito se daba cuenca de que si crecía y se hacía grande, se iba a convertir en un elefante como otros muchos que se paseaban por allí y por los que nadie se interesaba.
Plumbito no quería crecer.
Apenas comía y por las noches lloraba.
-¡No quiero crecer, no quiero hacerme mayor!
¡Brumm, brum, brum…!
Y sus padres estaban preocupados.
-Todos tenemos que crecer, Plumbito –le decía su padre-.
Yo también fui un elefante chiquitín como tú.
-¿De veras?
A Plumbito le costaba creer que su padre, aquel elefantón, el más grande y fuerte de todos los que andaban por el zoo, hubiese sido pequeño como él.
-Pues sí, Plumbito.
Tu madre y yo fuimos pequeños, más pequeños todavía de lo que tú eres ahora.
¡Qué raro! –pensaba el elefantito.
Y quería seguir siendo lo que entonces era:

Un elefante gracioso y chiquitín. 
Fragmento del libro: Plumbito no quiere crecer
Ilustraciones: Pablo Echevarría
Editorial: SM.

Actividades:
  1. ¿Alguna vez te has sentido triste porque has creído que los mayores te prestaban menos atención que a otro niño más pequeño que tú? Si es así, ¿cómo has reaccionado?
  2. ¿Qué recuerdas de tus primeros días de guardería o de colegio?
  3. Escribe un cuento o poema sobre este tema y enviálo acompañado de una ilustración, sin olvidar poner vuestro nombre, apellidos, curso, colegio y nº de teléfono o e-mail a 

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Los libros del mes de septiembre de 2014 del
Grupo Leo


El autor: Chris Van Allsburg
Chris Van Allsburg nació el 18 de junio de 1949 en Grand Rapids, Michigan (Estados Unidos).
Desde niño sintió atracción por el dibujo.
Cuando ingresó a la Universidad de Michigan para realizar un curso de arte redescubrió su amor por el arte. Luego de graduarse en Bellas Artes realizó estudios de escultura en la Escuela de Diseño de Rhode Island. Si bien comenzó su carrera artística como escultor, sus obras ya reflejaban una habilidad especial para narrar historias a través de ellas. Muchas de sus esculturas poseen un sentido fuerte de la narrativa y de la acción, a la vez que muestran los rasgos ligeramente oscuros y los toques de humor sutil que tienen sus álbumes ilustrados.
De ser un escultor a tiempo completo, Chris Van Allsburg se fue volcando poco a poco al dibujo. Su esposa Lisa, productora de un programa de televisión,  le puso en contacto con el autor e ilustrador David Macaulay, quien al observar las creaciones de Chris Van Allsburg, valoró su potencial artístico y lo entusiasmó para que las presentara a su editor en Houghton Mifflin Company.
Walter Lorraine, el editor, coincidió con Macaulay en que Van Allsburg poseía un talento excepcional y una comprensión de cómo contar una historia a través de las imágenes. Discutiendo con el editor acerca de un libro que Van Allsburg quería realizar a partir de unas ideas sobre el arte de tallar los arbustos de jardín, surgió su primer álbum ilustrado: The Garden of Abdul Gasazi (1979), obra con la que obtuvo el premio Caldecott Honor Book en 1980.
En Jumanji, su segundo álbum ilustrado, Chris Van Allsburg explora la siempre inquietante y difusa línea entre la realidad y la fantasía, con una historia en la que los pequeños protagonistas descubren un juego de mesa que los llevará a vivir una increíble aventura. El libro fue llevado al cine por Columbia TriStar Pictures.
Otra de sus obras, El Expreso Polar, se convirtió en un clásico de Navidad con más de dos millones de lectores. El libro cuenta el viaje de un niño que, la noche de Navidad, es recogido en la puerta de su casa por el Expreso Polar, un tren fantástico que lo llevará (junto con otros muchos niños) al Polo Norte. Allí los espera Santa Claus para la ceremonia de entrega del primer regalo de Navidad.
El especialista norteamericano Peter F. Newmeyer, en un interesante ensayo sobre los libros de Chris Van Allsburg, comenta que sus trabajos son "obras de arte en forma de libro; son objetos artísticos acompañados de historias misteriosas e interesantes. Si se examinan detenidamente es posible comprender cómo funcionan los libros-álbum".
Varios premios y distinciones destacaron su trayectoria profesional, entre ellos el Caldecott Medal, uno de los más importantes de la literatura infantil en los Estados Unidos; obtenido en dos oportunidades: por Jumanji en 1982 y por El Expreso Polar en 1986. La sección norteamericana de IBBY lo propuso para el Premio Hans Christian Andersen en 1985.
Participó como asesor en el arte de la película de dibujos animados La Sirenita (The Little Mermaid), basada en el cuento de Hans Christian Andersen, que realizaron los estudios Disney en 1989.
Actualmente vive en Providence, Rhode Island.

LA ESCOBA DE LA VIUDA es un maravilloso álbum ilustrado en el que su autor nos narra una  historia de brujas. El lector tiene la impresión de que está leyendo un relato de actualidad. Las brujas y sus escobas nos traen a un primer plano uno de los temas más tratados de la literatura tradicional. Con un estilo directo, sencillo, con frases cortas y expresivas y unas ilustraciones espectaculares, detalladas y muy realistas este álbum ilustrado es todo un deleite para los sentidos,
La viuda Mina Shaw encuentra en su huerto a una bruja  caída  y la acoge en su casa junto a su  escoba que ya no la sostiene en el aire. Una vez recuperada la bruja abandona el hogar de la viuda dejando su vieja escoba. Unos hechos prodigiosos  tendrán como protagonista a la escoba ante la intransigencia de los vecinos de la viuda.
Todo es sorprendente en este álbum por la excelencia del texto y de las ilustraciones  en un armonioso equilibrio.


LA ESCOBA DE LA VIUDA


LAS ESCOBAS DE LAS BRUJAS

Las escobas de las brujas no son eternas. Se van haciendo viejas y llega el día en que, aun las mejores, pierden la capacidad de volar.
Afortunadamente, esto no sucede en un instante. Una bruja puede sentir cómo, poco a poco, su escoba va perdiendo potencia. Los derroches repentinos de energía que alguna vez la elevaron rápidamente hacia el cielo se van debilitando. Cada  vez es más necesario un mayor impulso para despegar. Las veloces escobas que de nuevas competían con los halcones, se ven rebasadas por los lentos gansos voladores. Cuando suceden estas cosas, una bruja sabe que es hora de desechar su vieja escoba y mandar a hacer una nueva.
En muy raras ocasiones, sin embargo, una escoba puede perder su poder sin previo aviso, y desplomarse, con su pasajera, tierra abajo...
Eso es lo que justamente sucedió una fría noche de otoño, hace muchos años.
Del cielo iluminado por la luna, cayó en picado una oscura figura cubierta con una capa. La bruja, junto con su cansada escoba, fue a parar a un lado de la pequeña casa blanca de  una granja, el hogar de una solitaria viuda llamada Mina Shaw.
Al amanecer, la viuda Shaw descubrió a la bruja que yacía en un huerto de legumbres. Estaba magullada y ensangrentada y no se podía sostener en pie. A pesar de su temor, y gracias que era una bondadosa mujer, Mina Shaw ayudó a la bruja a entrar en su casa y la acostó en la cama.
La bruja le pidió a Mina Shaw que corriera las cortinas; después, se envolvió toda en su negra capa y se durmió profundamente. Así se quedó, sin moverse, todo el día. Cuando finalmente despertó a media noche, sus heridas habían sanado por completo.
Se levantó de la cama y anduvo silenciosamente por la casa de la viuda. Mina Shaw dormía en una silla junto a la chimenea, donde ardían las brasas de un fuego moribundo. La bruja se arrodilló y tomó con la mano uno de los carbones candentes.
Afuera, encendió una fogata con hojas y ramas a la que echó uno de sus cabellos. El fuego silbó y crepitó, ardiendo con una brillante luz azul.
Poco después, la bruja pudo distinguir una forma oscura volando por encima de su cabeza. Era otra bruja  que, girando lentamente, aterrizó junto al fuego. Las dos mujeres hablaron brevemente; la primera hacía ademanes señalando el jardín donde estaba su vieja escoba. Después, se sentaron una junto a la otra en la escoba de la segunda  bruja y emprendieron el vuelo, sobrevolando las copas de los árboles.
Cuando Mina Shaw despertó, no se sorprendió de que su huésped se hubiera ido. Sabía que las brujas tenían poderes poco comunes.
Tampoco se sorprendió cuando vio que había dejado la vieja escoba. La viuda supuso que había perdido su magia. Ahora era una escoba ordinaria, igual a la que tenía en su cocina. Comenzó a usarla en la casa y se dio cuenta de que no era ni mejor ni peor que las escobas que había usado antes.
Una mañana, Mina Shaw todavía estaba en la cama cuando oyó un ruido que provenía de la cocina. Se asomó y vio algo que hizo saltar su corazón. Allí estaba la escoba, barriendo el suelo ella sola. Se detuvo un momento y volteó hacia la viuda, para luego retornar a su trabajo.
Primero, Mina se asustó, pero la escoba  parecía inofensiva y, más que eso, estaba haciendo el trabajo muy bien. Desafortunadamente, se la pasó barriendo todo el día.
Al anochecer, para tener algo de paz, encerró a la escoba en un armario, pero como ésta estuvo tocando la puerta durante más de una hora., Mina se sintió culpable y la dejó salir. Cuando se metió en la cama , la escoba seguía barriendo los cuartos una y otra vez, y la viuda se quedó pensando si tal vez podría aprender a hacer otras cosas.

Fragmento del libroLa escoba de la viuda
EditorialFondo de Cultura Económica




Actividades:
  1. Si hubieras tenido la oportunidad de pedirle a la escoba un  favor, ¿qué tipo de trabajo le hubieras pedido que te hiciera?
  2. Este relato está tomado de un maravilloso álbum ilustrado lleno de hermosas ilustraciones. Ilustra el último párrafo de este texto y haz un  bonito dibujo.
  3. ¿Qué otras cosas crees que aprendió a hacer la escoba?
  4. Escribe una historia cuya protagonista sea una bruja  y envíala por  correo postal con un dibujo y acompañada de tus datos personales (Nombre,Apellidos, Colegio, Curso, Teléfono y una dirección de correo electrónico) a:

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