miércoles, 17 de junio de 2026

Pensaba mientras clavaba su mirada en el horizonte…

Los textos que se publican a continuación han sido elaborados por alumnos y alumnas de 2.º de la ESO del Colegio Sagrada Familia de Alicante como parte de una actividad de expresión escrita. A partir de una misma frase inicial, “Pensaba mientras clavaba su mirada en el horizonte…”, el alumnado ha desarrollado escenas centradas no en la acción, sino en la observación, la atmósfera y las emociones sugeridas por ese instante. Esta actividad refleja su interés por expresar pensamientos y emociones a través de la escritura.

 Lágrimas de sal

Pensaba mientras clavaba su mirada en el horizonte… Esos años habían sido duros para ella y no paraba de darle vueltas al asunto, tratando de buscar una solución para una vida mejor. No encontraba salida a aquella situación de tristeza y temor.

Era verano. Había salido a despejar su mente, hacía un día caluroso, el sol brillaba y las calles estaban llenas de gente que se dirigía de un lugar a otro. Ella estaba en la playa, con los pies sumergidos en la arena, ráfagas de viento suaves rozaban su cara.

Silencio. La playa estaba vacía, la gente solía ir a otra lejos de allí, por eso estaba en aquel lugar, por la paz y la tranquilidad que transmitía. Las olas se escuchaban y, de vez en cuando, le salpicaban los pies. A ella no le importaba eso, tenía su mirada clavada en el horizonte mientras intentaba ordenar sus pensamientos.

Una lágrima se deslizó por su cara, estaba sola, se sentía sola.

Noa Fraile Jurado, 2.º ESO C

Humo y horizonte

Pensaba mientras clavaba su mirada en el horizonte, mirando las olas del mar mientras el humo de mi cigarrillo inundaba mis fosas nasales.

Me arrepentía de que hubiese dejado que mi pasajero oscuro se adueñase de mi mente y de mis acciones. Todo empezó con una pelea con mi hermano. Primero alzamos más la voz, chillándonos. Luego empezó a recordarme todos mis errores como hermana, él no sabía todo lo que hacía por él, todo lo que hago desde que mamá y papá se fueron. Por último, solo escuché el portazo de la puerta principal: se había vuelto a ir.

Todo era mi culpa, me odiaba y él creía que yo lo alejé de ellos, pero solo lo salvé, o eso dice mi psicóloga. Ya van dos semanas sin verlo, estaba viviendo con mis tíos en el campo.

Hundí mis pies en la arena mientras daba otra calada y el ruido de las olas callaba mis pensamientos.

Oh, amado pasajero oscuro, ¿por qué dejé que me controlase? ¿por qué dejé que le dijeses todo eso a mi hermano?

Ahora estoy sola.

Estefanía Gabriela Coronel Giner, 2.º ESO C

Pensamientos de medianoche

Pensaba mientras clavaba su mirada en el horizonte —¿Qué está pasando conmigo?, ¿qué me ocurre? Esa sensación de hacer todo lo posible por volver a ser el de siempre y que nada funcione… La frustración de intentarlo todo y no conseguir nada… Se sentía roto y para él todo estaba mal. —¿Cuándo sería que volvería a ser ese de siempre? —se preguntaba a sí mismo. Los pensamientos lo invadieron, la brisa recorría su cuerpo… Pensaba en qué había pasado para que, de un día para otro, el mundo se le diese la vuelta.

Siempre fue una persona extrovertida, aunque, a la vez, tranquila dentro de su intensidad, como otros, pero su mezcla de carisma, ese humor tan lleno de sentimiento y carácter, eran la mezcla perfecta y hacían de su forma de ser algo tan bonito. Pero claro, hasta aquel momento.

No fue nada en concreto lo que hizo que todo se desmoronase, pero a la vez sí lo fue: la acumulación de sentimientos y pensamientos, los problemas y ese amigo, ESE AMIGO. ¿Cómo podía hacerle algo así alguien a quien tanto quería y tanto le quería?

Había llegado a la conclusión de que él no podía hacer nada para evitar que ese “amigo” (si se le podía llamar así) hiciese eso. —Es su problema —pensó—. —Si ha querido copiar mi personalidad para sentirse importante, no es mi culpa. Debería hacérselo mirar. Está fingiendo ser quien no es: validación externa cuando ni siquiera él se valida. Lo peor es que la gente lo confunde con seguridad, y las personas siempre tienden a ir detrás. Ahora se cree el centro del mundo y, después de haberme quitado mi personalidad, ha pretendido que yo también le siga. Al inicio no lo vi así, pero ahora ya estoy claro de su estrategia. A partir de ahora me enfocaré en mí y en ser el de antes.

De repente, una voz familiar llamó: —Ya está la cena, ven a comer. —Vale.

Se levantó y fue junto a su hermana hacia la casa, que estaba justo detrás.

Daniela Martínez de León, 2.º ESO C

 Introspección

Pensaba mientras clavaba la mirada en el horizonte…

Una bonita frase para un significado tan profundo.

Esas palabras rebotan en el silencio del cuarto, que carga —en su defecto— con el mismo silencio de su cabeza.

Pensamientos que no vuelan, que no cesan y, carentes de motivo, siguen un bucle sin final.

La noche tampoco es una gran aliada; la madrugada, menos aún, que más bien actúa como una cámara.

Sensaciones fuertes, raras, agresivas e impredecibles.

Se retuercen aún más cuando las acompañan los pensamientos ya mencionados.

Pero hoy despertó.

Hoy se durmió.

Lloró.

Sufrió.

Y hoy se quedará…

Tumbado,

en su cama.

Con el techo…

como horizonte.

Oliver Jadiel Almonte Jaén, 2.º ESO B

 Un nuevo comienzo

Pensaba mientras clavaba su mirada en el horizonte, sentada en una gran roca en lo alto de la montaña, al filo del acantilado, con vistas al mar, donde por la hora el sol se iba escondiendo, quedando a la vista sus últimos rayos de luz.

Le llegaba el olor de verano con ese recuerdo de sus últimas vacaciones en la playa, con su familia, las risas, los paseos nocturnos y los baños en la piscina hasta la madrugada. Del mismo modo, en su memoria revivía esas tardes calurosas, a veces de aburrimiento, con bebidas frías y helados. Esos momentos tan maravillosos que no iba a poder olvidar, pero que ahora, con la llegada del otoño, se estaban acabando.

Estaba pensando cómo sería de ahora en adelante su vida, en un lugar para ella desconocido, con nuevos amigos, en un instituto distinto y su nueva casa. ¿Qué haría con su habitación para que pudiera ser más ella, un lugar seguro donde descansar y poder llamarlo hogar?

Volvió a su casa caminando entre los árboles, con la brisa de la tarde dándole en la cara y moviendo su pelo. También, con la esperanza de que mañana fuera un gran día y de que este nuevo comienzo y cambio fuera para mejorar en todos los sentidos, además de que fuera una gran oportunidad para descubrir nuevas oportunidades.

María Sáez Ros, 2.º ESO A


ACTIVIDAD

Escribe un cuento o poema con dibujo y envíalo por email a:

grupoleoalicante@gmail.com

No olvides poner tu nombre y apellidos, curso y colegio. Será publicado en nuestro BLOG y en el suplemento La Tiza del Periódico Información.

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