jueves, 7 de marzo de 2024

El libro del mes de marzo: "Nudos"


Reseña:

Nudos es la ópera prima de Elda Moreno que narra una historia de autodescubrimiento y crecimiento personal, el nuevo título de Edelvives que se adentra en un viaje mágico hacia el empoderamiento femenino. Transmite cómo a través de valores como el compromiso, la responsabilidad, la igualdad y el feminismo se pueden superar muchas dificultades vitales.

Esta novela, ilustrada por Ricard López Iglesias, plantea una historia de descubrimiento personal, de crecimiento y de aprendizaje. Un viaje iniciático, fantástico y mágico, en el que las elecciones y decisiones de los protagonistas tienen consecuencias insospechadas.

A través del aprendizaje, los protagonistas deberán descubrirse a sí mismos, lo que los llevará a un gran crecimiento personal.

Este relato ayudará tanto al empoderamiento de los adolescentes como a transmitir la importancia de las elecciones y de tomar el control de sus propias vidas.

El texto se inscribe en el marco del proyecto “No te calles, cuéntalo” de Fundación Edelvives, que busca ofrecer herramientas para el conocimiento y denuncia de situaciones de abuso contra la infancia, priorizar el compromiso con la educación y con la infancia, así como ofrecer pautas claras y sencillas que indiquen a niños, padres y educadores cómo actuar.

Edad recomendada: A partir de 12 años.


La autora:

Como jurista y experta internacional en derechos de la infancia e igualdad, Elda Moreno, ganadora de varios premios literarios, ha diseñado innovadores programas para la protección de los derechos de niños y adolescentes. Tras haber trabajado en campañas de sensibilización y artículos científicos, Moreno decide volver a volcar su creatividad en la ficción. “Nudos”  es el primer cuento infantil que escribe y publica.

El ilustrador:

Ricard López es licenciado en Bellas Artes. Sus obras se basan en la representación de las emociones a través de la figura humana, mezclando elementos de la cotidianidad del día a día con los universos oníricos en los que vive sumergido. Realiza encargos de todo tipo, desde álbumes ilustrados y cuentos infantiles hasta campañas de publicidad y portadas de libros. Gracias a esta gran variedad de encargos, dice que: <<lo que más me gusta de mi profesión es poder cambiar de registro en cada proyecto, siempre manteniendo una marca personal, que a veces se diluye más, y a veces menos>>.

NUDOS

Hace muchos, muchos años, Nawa era una isla famosa en el mundo entero por la felicidad de sus gentes.

No es que mereciera muchos superlativos, la verdad. No era ni la más hermosa, ni la más rica ni en la que mejor tiempo hacía. Lo que diferenciaba a Nawa del resto era que tenía un magnífico gobernante.

El viejo capitán Pikura vivía en una modesta cabaña del muelle. Pasaba allí la mayor parte de su tiempo, recibiendo a los habitantes de la isla que iban a pedir consejo, a hacer propuestas, a fumar una pipa o a jugar una partida. A menudo hacían todo eso a la vez.

Había construido en el muelle un tobogán y varios trampolines para que los niños se tiraran al mar. También había añadido una rampa con una soga gruesa para facilitar el acceso a las personas mayores.

Todas las mañanas, el capitán pasaba una hora recogiendo los erizos que aparecían por aquella playa y se los llevaba a otra parte de la isla. “La armonía no surge de los grandes sacrificios de unos cuantos, sino de los pequeños gestos de todos” solía decir.

Los habitantes de Nawa seguían su ejemplo y disfrutaban mejorando la vida de los demás, sin grandes aspavientos.

Cada día al atardecer, el anciano sacaba una gran cesta con docenas de cabos de varios grosores y longitudes, trenzados con fibras muy diversas. Se sentaba en un taburete, elegía un cabo, lo examinaba y comenzaba a realizar el nudo que este le pedía. Una vez listo, lo ponía en su mesita y elegía el siguiente cabo. Pikura confeccionaba nudos muy complicados y sorprendentes. Todos tenían en común la belleza de un trabajo bien hecho y reflejaban la inteligencia, la fortaleza y la templanza del hombre que los había formado.

A mitad de la noche, ya no le quedaba más material, así que dedicaba la otra mitad a deshacer todos los nudos. Al amanecer, alisaba los cabos con mimo, los guardaba de nuevo en la cesta y se preparaba para comenzar una nueva jornada.

Muchos quisieron regalarle más cabos para que no tuviera que deshacer sus maravillosos nudos. “Mejor traedme nudos que no sepáis deshacer. El verdadero desafío no consiste en hacer el nudo, sino en liberar el cabo”, les decía.

Tampoco se dejó tentar por los mercaderes que le ofrecieron auténticas fortunas por sus creaciones. “Si os vendo mis nudos, me convertiré en vuestro esclavo”, contestaba.

Pikura era muy generoso, especialmente con su tiempo. Aceptó enseñar a las personas que quisieron aprender su técnica, pero todas acababan abandonando. Todas, menos Aremi. “Muy bien, Aremi. La dificultad no está en la tarea, sino en elegir bien cómo enfrentarnos a ella”, le animaba.

Pikura se encontró a Aremi en el fondo de una canoa abandonada una mañana de otoño, tras un terrible temporal. No consiguieron localizar a la familia de aquella bebé de piel oscura, así que el capitán le hizo un sitio en su cabaña y en su vida.

Como era normal en aquella isla, la niña creció muy feliz, haciendo y deshaciendo sus propios nudos.


Tres deseos

 

Un día el capitán dijo a los habitantes de Nawa: “Estoy ya muy mayor y hay que buscar a otra persona para gobernar la isla. El próximo día de luna llena, recibiré en mi cabaña a quienes deseéis presentaros voluntarios”.

Durante varios días, los habitantes de la isla estuvieron como abatidos y preocupados, algo que era completamente inaudito. La gente se reunía en bares, mercados, escuelas y plazas para consolarse por la inminente pérdida de tan gran gobernante y para animar a algunas personas a que se presentaran voluntarias.

El primer día de la siguiente luna llena, el capitán Pikura recibió a tres personas y las saludó por sus nombres, pues las conocía a todas.

El primero en llegar fue Ilimani, un anciano muy querido que siempre andaba rodeado de niños y niñas, porque contaba unas historias fantásticas. Algo más tarde llegó Kayla, una mujer alta y de mirada enigmática, a quien todos acudían cuando se sentían enfermos o preocupados. Poco después llegó el último voluntario, un fuerte y astuto mercader llamado Ikaika.

- Mirad – dijo Pikura sacando su cesta con los cabos y las cuerdas -, os voy a regalar una pulsera mágica a cada uno. Mientras la hago, debéis concentraros y pensar en un único deseo.


“Yo quiero la vida eterna – se dijo el anciano Ilimani -. Así podré cuidar siempre de mi pueblo”.


Pikura eligió para el anciano un cabo muy fino y le hizo una pulsera con nudos en forma de ochos que se ajustaron perfectamente a su frágil muñeca.

“A mí me gustaría ser la persona más sabia del mundo, para así poder resolver todos los problemas y elegir lo mejor para mi pueblo”, pensó Kayla.

La pulsera que el capitán confeccionó para la mujer consistía en un cabo fino y dos nudos con forma de bolitas. El cabo daba dos vueltas a la muñeca y las dos bolitas se deslizaban sobre él como planetas sobre sus órbitas.

“Yo quisiera ser la persona más poderosa del mundo, para así defender nuestra isla de todos los peligros e invasiones”, pensó el joven Ikaika.

Pikura escogió un cabo de algodón que colocó entre dos de fibra de coco y se inventó una pulsera con un magnífico nudo ancho y plano que cubrió su fuerte muñeca.

-  No es fácil elegir un deseo. Volved dentro de tres noches y veremos.


Aremi, que ya tendría unos doce años, había observado la escena apoyada en la puerta de la cabaña. (…)


Los deseos son como los nudos – le dijo Pikura a Aremi (…). Útiles cuando los dominas, peligrosos cuando te atan. (…)


<< ¿Quién crees que será el nuevo gobernante de la isla de Nawa? Anímate a leer este apasionante libro para averiguarlo y dejarte llevar por las fantásticas aventuras que les suceden a sus protagonistas. >>


Extraido del libro: Nudos

Autora: Elda Moreno

Ilustrador: Ricard López

Colección: No te calles

Editorial: Edelvives

ACTIVIDAD

Escribe un cuento o poema con dibujo y envíalo por email a:

grupoleoalicante@gmail.com

No olvides poner tu nombre y apellidos, curso, colegio. Podría ser publicado en nuestro BLOG y en el suplemento La Tiza del Periódico Información.



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