miércoles, 4 de diciembre de 2024

El libro del mes de diciembre: "Un día en el museo"


Reseña:

Rodolfo Estrafalario expone en el museo. El gran artista abstracto es una persona muy peculiar, igual que sus obras, igual que las personas que visitan su exposición, desde ladrones a estudiantes, limpiadoras o albañiles. ¡Y un chorizo! Una obra de teatro para leer y representar. Un montón de personajes y muchas risas.

La autora:

Nací en Oviedo en 1969. Estudié ciencias físicas en Oviedo y Santander.

Me vine a Madrid en el año 1993 a hacer un máster de Energía Nuclear y desde 1994 hasta el año 2009 estuve trabajando en el Ciemat, un centro de investigaciones.

Estoy casada con Javi (maravilloso) y tengo tres hijas (maravillosas): Marta, Paula y Lucía.

También tengo dos hermanos maravillosos. Uno es poeta. La otra ingeniero. Y amigos. Ah, y un perro: Poe.

En 1998 murió mi madre, me operé de miopía y cayeron dos rayos en el avión en el que viajaba. En enero de 2005 murió mi padre.

En 2010 cogí un avión después del suceso de 1998 y todavía estoy temblando.

Nunca dejé de escribir. Mi primer libro se publicó en 2003, año en que también nació Marta.

Desde entonces tuve más hijas y más libros (afortunadamente más libros que hijas). Y espero no dejar de escribir … ni de publicar (mensaje a editores).

El 1 de octubre de 2009 cogí una excedencia para dedicarme por entero a mi gran pasión: escribir. Y todavía pienso que es una de las mejores decisiones de mi vida.

Las navidades siempre las paso con mis hermanos.

Soy, en líneas generales, feliz. Pero esto es más mérito de mis padres que mío. O de los genes.

El ilustrador:

“Nací en 1966 y siempre he vivido al lado del río y los huertos, cerca de Barcelona. No tengo estudios ni títulos, solo el de patrón de velero. Mi abuelo arreglaba bicicletas, pero para ganar dinero trabajaba en una fábrica. Mi padre cuida un huerto, pero también trabajaba en una fábrica por un sueldo. A mí no me gustan las fábricas, y soy pobre. Pero prefiero pasear por el río, los gatos, la cerveza del atardecer, la luz del sol o navegar a vela. A veces estoy desanimado y a veces estoy contento, y acepto ambas cosas porque son parte de la vida, y la vida me gusta mucho. Soy un explicador, y todo esto es lo que explico dibujando y escribiendo”.

UN DÍA EN EL MUSEO


ACTO 1

ESCENA 1

(El ALBAÑIL entra en escena con un cuadro en los brazos y un palillo en la boca. Es un hombre resuelto y práctico. No entiende de arte ni le importa. La COMISARIA va tras él. Es una mujer nerviosa, estresada, pedante. Considera que el arte es lo más sublime y se da aires de saber mucho.)

 

ALBAÑIL: ¿Y dónde pongo este?

COMISARIA: ¡Este, este, este! Bonita forma de llamar a una obra de arte, a una pieza artística. A un Estrafalario, ni más ni menos.

ALBAÑIL: ¿Un Estra qué?

COMISARIA: Un Estrafalario. Es-tra-fa-la-rio. Una obra de arte de Rodolfo Estrafalario. Bien, mire, ahí. Cuélguelo ahí.

(Va a colgarlo.)

COMISARIA: (Poniendo el grito en el cielo.) ¿pero qué hace, qué hace? ¡Dios mío! Así no. Súbalo un poco más. ¡Pero está loco! Bájelo. No, no. No tanto. Un poco más arriba. A la derecha, a la derecha. No, a la izquierda. Ahora bájelo un poco. Arriba. Abajo. Arriba, abajo…

(Al principio, el ALBAÑIL sube y baje el cuadro. Al final, solo se agacha y se levanta él sin mover el cuadro.)

COMISARIA: ¡Aaah! (Con el grito de la COMISARIA, el ALBAÑIL se asusta.) ¡Perfecto! ¡No se mueva! (Entrecierra los ojos.) Lo tiene, lo tiene. Ese es exactamente su lugar. La luz resalta el tema central iluminando el discurso que da sentido a la obra de arte. Su idea fluye, nos traspasa y podemos comprenderla plenamente.

(La obra es abstracta. El ALBAÑIL la mira y frunce el ceño, sin entender. Aún sujeta el cuadro con los brazos.)

ALBAÑIL: Plenamente, ¿eh? Pues yo… yo como que no lo acabo de comprender, oiga.

COMISARIA: ¿Quiere decirme que no lo aprecia? ¿No le llega de un modo directo, como un golpe en las entrañas, todo lo que está oculto en el cuadro?

ALBAÑIL: (Mirando detrás del cuadro.) Pues si está oculto, cómo quiere que me llegue…

COMISARIA: Le aseguro que ese cuadro expresa lo que quiere expresar de una manera absolutamente expresiva.

ALBAÑIL: (Nada convencido.) Expresarse se expresará, no digo yo que no, pero no lo acabo de pillar.

COMISARIA: ¿Y su YO? ¿Qué me dice de su YO? Destaca de una manera sorprendente.

ALBAÑIL: Claro, es que estoy delante y tapo el cuadro, ¿me entiende?

COMISARIA: No, hombre, no. Su YO, no. Estoy hablando del YO del artista, de Rafael Estrafalario. De su concepción del arte. De su ego, de su mirada penetrante y sutil.

ALBAÑIL: (Para sí.) Estrafalario es un buen trago, sí. Y esta señora también. (A la COMISARIA) ¿Puedo colgarlo ya, entonces, que me estoy acalambrando?

COMISARIA: ¡Sí, por favor!

(El ALBAÑIL cuelga el cuadro mucho más abajo cuando la comisaria no le ve y le hace un gesto de “chincha rabiña”. La COMISARIA está inspeccionando los otros cuadros ya colgados. A alguno le da un toquecito como para enderezarlo, apenas un roce, y asiente satisfecha. El ALBAÑIL menea la cabeza, cuelga el cuadro y se va.)

 

ESCENA 2

(Entra en escena el PINTOR. Viste de manera estrafalaria, como su nombre, y camina dándose grandes aires, con una carpeta en la mano. Detrás de él entra su AYUDANTE, que, por el contrario, es tímida, apocada. Viste de forma muy discreta y clásica. Parece que quisiera ser invisible.)

PINTOR: (Alzando los brazos y mostrándose a sí mismo ufano.) (A la COMISARIA.) Voilà! ¡Ya estamos aquí!

COMISARIA: (Con fingida alegría.) ¡Rodolfo Estrafalario, mi artista preferido!

PINTOR: (Girando sobre sí mismo.) ¡El mismo que viste y calza!

AYUDANTE: (Ácida.) Y que pinta. Sobre todo, que pinta.

COMISARIA: (Ignorando a la ayudante.) No te esperábamos tan pronto.

PINTOR: Me encanta sorprender.

AYUDANTE: ¡Y lo consigue!

(El PINTOR y la COMISARIA se besan en las mejillas con gran afectación. La COMISARIA parece advertir entonces que ha venido acompañada de la AYUDANTE. La mira entre sorprendida y curiosa, sin saber si debe tratarla con distinción o con desprecio.)

COMISARIA: (Al PINTOR, señalando a la AYUDANTE.) ¿Y esta?

PINTOR: (Despectiva.) ¿Esta? Nada, es mi ayudante.

AYUDANTE (Tendiéndole la mano.) Encantada, soy…

COMISARIA: (Ignorándola y cogiendo del brazo al PINTOR.) Qué clásica, ¿no?

PINTOR: De la escuela tradicional, la pobre. Pero está aprendiendo muchísimo conmigo. No sabía nada de nada del mundo de las exposiciones, las subastas, la crítica…

AYUDANTE: (Para sí.) Y mejor no saberlo.

(El PINTOR y la COMISARIA se han vuelto hacia los cuadros, ignorándola y hablando entre ellos.)

PINTOR: ¡Ha quedado todo divino! El espacio es perfecto para sacar la espiritualidad del posmodernismo en mi arte.

COMISARIA: Ya sabes que estamos pendientes siempre hasta del menor detalle, querido. Buscamos lo sublime, la subjetividad, el simbolismo…

PINTOR: (Cortándola.) Sí, sí, sí… Todo eso. Yo soy muy así. Muy de lo que te haga falta con tal de que me expongas.

AYUDANTE: (Para sí.) ¡Lo que le hace falta es pintar!

(La COMISARIA, impaciente, mira la hora.)

COMISARIA: Rodolfo, cariño, te dejo a solas con tus obras para que las disfrutes. Ya sabes el lío que tengo. Cuando llega el día de la inauguración, siempre surgen problemas. Ahora resulta que se nos ha puesto enfermo el guía. Y encima el alcalde no puede venir hasta la tarde. Así que retrasamos la inauguración. Pero tenemos que abrir al público unas horas, es un compromiso que habíamos adquirido, y mira cómo está todo. No sé dónde están las limpiadoras. No pasa nada: todo va a salir bien. (Respira hondo y habla para sí con los ojos cerrados.) Me siento feliz y saludable.

PINTOR: ¡Por supuesto, querida” Gracias, de verdad, está todo divino. Muy posconceptual, muy transvanguardista, muy neo… neopreno.

AYUDANTE: (Irónica.) Divino, divino.

(La COMISARIA se encamina a la salida y, mientras está ahí, el PINTOR es todo sonrisas. Ambos se miran varias veces y se saludan con la mano para despedirse. En cuanto el PINTOR y la AYUDANTE se quedan solos, el primero tira la carpeta al suelo y grita.)

 Extraído de: Un día en el Museo

Autora: Mónica Rodríguez Suárez

Ilustrador: Gabriel Salvadó

Editorial: SM (El barco de vapor)


Actividades

1. Tras la lectura de las dos escenas anteriores, ¿qué te ha parecido más disparatado, gracioso o inverosímil?, ¿qué te ha llamado más la atención?

2. ¿Has asistido a la representación de alguna obra de teatro? ¿cuál? ¿te gustaría participar en la puesta en escena de una obra? ¿qué papel desearías representar?

3. Escribe un cuento o poema con un dibujo y envíalo por email a: grupoleoalicante@gmail.com    

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sábado, 30 de noviembre de 2024

Finalistas de la cuarta categoría del XXVI concurso literario del Grupo Leo

Seguimos publicando los cuentos y poemas de los finalistas de nuestro XXVI Concurso Literario. Esta semana le toca a la Cuarta Categoría (5º y 6º de Educación Primaria). Si queréis leer vuestros cuentos o poemas aquí en La Tiza o en nuestro blog, ya sabéis que nos los tenéis que enviar a nuestro correo, que está al final de la página

DEL ODIO AL AMOR

 Ya han pasado 2000 años desde que los humanos abandonaron la Tierra. En esto momentos los que dirigen la Tierra son los gatos y los perros.

Un día Luna, la líder de los gatos, cogió “prestado” el hueso dorado de Mateo, el líder de los perros. AI no devolvérselo estalló la guerra entre ellos. Lo que nadie sabía era el verdadero motivo del robo...

Desde ese día, la guerra aún continúa. Los humanos dejaron la Tierra muy deteriorada. Además apesta, pues no cesaban los lanzamientos de bolsas nucleares de excrementos de perro. Los gatos no aguantaban más y Luna no sabía bien qué hacer.

-          Señora Luna, se ha infiltrado un perro en la base central y... ¡ha robado el ovillo ancestral! le dijo uno de sus centinelas.

Luna no se lo podía creer, los perros les habían hecho una emboscada.


-          Rápido, cerrad todas las puertas, lo pillaremos por sorpresa dijo Luna, segura de sus palabras.

Mateo estaba a punto de salirse con la suya, pero Luna y sus gatos lo rodearon. Una gota de sudor cayó sobre su frente. Los gatos de Luna sacaron sus garras, listas para la batalla.

-          Si me devolvéis mi hueso os doy el ovillo dijo Mateo desafiante.

-          Nunca devolveremos ese hueso, lo necesitamos. En cambio, no necesitas nuestro ovillo. dijo uno de los gatos.

-          ¡Basta! dijo Luna.

Todos los gatos se quedaron en silencio.

-          Te daremos el hueso continuó Luna.

Ahora hablamos el mismo idioma dijo Mateo con avaricia.

Y los dos intercambiaron sus posesiones más valiosas.

Cayó la noche y a Luna le entraron ganas de dar un paseo, ya que había luna Ilena. Se quedó mirando la luna, recordando que sus padres le pusieron su mismo nombre por su gran admiración.

En ese momento, se escuchó una voz de perro que decía:

-          No qué hacer, ocultarlo o decírselo a alguien... - dijo Mateo. Luna, intrigada, se acercó más para escucharlo mejor.

-          iAh! Luna, eres tan bella y atrevida... No sé cómo podré seguir ocultando que estoy enamorado de ti continuó Mateo.

Luna se quedó perpleja al escuchar sus palabras y, sin darse cuenta, se sonrojó muchísimo.

-          Pero que nuestro amor no podrá funcionar, aunque me quisieras dijo Mateo con tristeza.

En ese momento, Mateo se bajó del tejado y se topó con Luna.

-          ¿Eso que has dicho es verdad? le preguntó Luna con timidez.

-          Palabra por palabra le contestó Mateo con total sinceridad.

-          Bueno, quizás lo nuestro funcione, pues yo también siento algo por ti — dijo Luna.

-          ¡Podemos intentarlo! dijo Mateo.

Desde ese instante comenzaron una relación en secreto, aunque era difícil y los gatos y los perros empezaron a sospechar pues todas las noches iban a los tejados donde antiguamente vivían los humanos. Pasaban toda la noche juntos, hasta que salía el sol y los dos volvían a sus hogares.

-          ¿Crees que deberíamos contarles a los demás lo nuestro? — le preguntó una noche Mateo a Luna.

-          No sé... ¿no es un poco pronto? Solo llevamos un mes juntos y puede que se lo tomen mal dijo Luna preocupada.

Mateo intentó muchas veces convencer a Luna, pero sus esfuerzos fueron en vano y continuaron con su relación sin que se enteraran los demás. Así fue hasta que un día de primavera, una gata Ilamada Lola, que vigilaba el muro, vio a Mateo y a Luna agarrados de las patas. Alarmada, se fue corriendo a decírselo a los demás:

-          ¡No os lo vais a creer! dijo Lola sin aliento.

Les contó lo que había visto y todos se quedaron asombrados con los ojos abiertos como platos.

Mientras tanto, Luna y Mateo estaban discutiendo sobre lo mismo, si decirlo o no a los demás. Mateo le hizo una pregunta a Luna:

¿Para qué necesitabas el hueso?

A Luna le pilló por sorpresa la pregunta de Mateo, pero le contestó:

-          Lo necesitábamos para arreglar la Tierra. Estábamos inventando un dispositivo de limpieza automático. Nos dimos cuenta de que necesitábamos oro para que funcionase. No podíamos encontrarlo en las minas pues está muy profundo y no somos capaces de desenterrarlo. Tu hueso está hecho de oro, por eso lo necesitábamos.

Por qué no me lo habías dicho antes, si lo hubiese sabido os hubiera dejado quedároslo más tiempo le dijo Mateo.

Pasaron las horas, estaba a punto de amanecer y tenían que despedirse antes de que los pillaran.

Cuando Luna llegó al cuartel general, los gatos la esperaban con cara de pocos amigos. Luna extrañada les preguntó:

¿Qué os pasa? Estáis muy raros...

La rara eres tú, no me lo puedo creer le dijeron ellos.

-          No te hagas la tonta, estás saliendo con el enemigo espetó uno de los gatos. Luna, se dio cuenta que no podía ocultarlo por más tiempo y les dijo la verdad:

-          Es verdad, estoy saliendo con Mateo, pero qué puedo hacer, así es el amor y no voy a dejarlo porque vosotros lo digáis.

Han pasado dos años desde entonces y Luna y Mateo están a punto de ser padres. AI final, todos acabaron aceptando su relación y la Tierra mejoró mucho con la paz que instauraron. Sin olvidar que una nueva especie estaba por nacer...

 Mariama Gaye Cisse, Primaria

Colegio Fundación Antonio Bonny, El Campello

 

LA HISTORIA DE SANTIAGO

 Érase una vez, en un pueblo de Buenos Aires, Argentina, había un niño que se llamaba Santiago. Él era muy bueno jugando al fútbol y por ello, quería ser futbolista de mayor. Su familia era muy humilde, no tenía dinero más que para comer y vestir. Vivía en un barrio y una casa muy pobres. 

Santiago quería apuntarse a un equipo de fútbol y fue a hacer las pruebas del equipo del barrio. Estaba muy nervioso y por eso, no le salieron tantos regates como él sabía, ni hizo buenos pases. Su abuela, que fue quien llevó a Santiago a las pruebas, le dijo: 

-¡No te pongas nervioso! Demuestra lo que tú sabes. 

Entonces Santiago empezó a hacerlo mucho mejor y con la confianza de su abuela hizo al final unas pruebas espectaculares. 

Cuando terminó el entrenamiento, resultó que el entrenador no se había fijado apenas en Santiago, ya que lo había hecho sólo con los niños que iban bien uniformados, con botas buenas y nuevas. De hecho, cuando Santiago marcaba, el entrenador no se alegraba, en cambio, cuando lo hacían los otros, sí. Por ello, como no se había detenido a ver jugar a Santiago, no lo quiso fichar. 


No obstante, el segundo entrenador sí que se había fijado en él y le quiso fichar. Entonces, los dos entrenadores al no ponerse de acuerdo, discutieron. 

Finalmente, el segundo entrenador le dijo a Santiago que fuese a probar al equipo del barrio de al lado, el Fan Fest Argentino, que él le iba a recomendar. Allí sí que vieron lo bueno que era y el futuro que tenía y lo ficharon. 

Pasado el tiempo, una vez empezada la liga, más o menos a mitad del campeonato, se enfrentaban el equipo que no le quiso fichar y en el que jugaba Santiago. 

En el partido, Santiago metió un "hat-trizk", regateó muy bien a todos los jugadores contrarios y gracias a él, ganaron el partido en el último minuto. Quedaron 3-2. Cuando terminó, el entrenador que le rechazó al principio, habló con él y con su abuela para ficharle, pues dijo que se había equivocado y que sí que era muy bueno. A lo que Santiago le respondió: 

No confiaste en mí por mi apariencia, así que me quedo en el equipo que sí que lo hizo y con la gente que me apoyó desde el principio, sin importar cuánto dinero tenía. 

Años después, debutó con el River Plater, equipo muy importante en Argentina, y el entrenador que confió en él se convirtió en su representante. Mientras tanto, el que pasó de Santiago y que no le quiso fichar al principio, sintió una envidia tremenda y se arrepintió mucho de aquella decisión.

 Manuel Vázquez Moreno, 6º de Primaria

Colegio Nazaret, Alicante

ACTIVIDAD

Escribe un cuento o poema con dibujo y envíalo por email a:

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miércoles, 20 de noviembre de 2024

Bases del concurso

Os presentamos las Bases de nuestro XXVII Concurso Literario de poemas y cuentos. La recepción de trabajos será mediante correo electrónico y podrán enviarse hasta el 7 de marzo de 2025.

Esperamos vuestra participación.

Un cordial saludo.


Encarna Donate, coordinadora del Grupo Leo.




miércoles, 13 de noviembre de 2024

Concurso de microrrelatos en el IES Miguel Hernández de Alicante

 MICRORRELATOS GANADORES DEL CONCURSO DE HALLOWEEN 2024 EN EL IES MIGUEL HERNÁNDEZ DE ALICANTE


CATEGORÍA A: 1º Y 2º DE ESO

RELATO GANADOR

EL ESPEJO

El espejo de mi habitación nunca reflejaba bien. Una noche, mientras lo miraba, vi mi reflejo sonreír. Congelado, intenté moverme y cada gesto lo imitaba a la perfección, excepto esa sonrisa, cada vez más amplia. Apagué la luz y escuché un susurro: “No te preocupes, ya no eres tú". Encendí la luz. El espejo estaba vacío, pero al girar vi una figura en mi cama ocupando mi lugar. Me di cuenta, ya no podía moverme.

Marina Güemez Lara, 2º ESO B

 RELATO FINALISTA

LAS AMIGAS DE MI ABUELA

Mi abuela, cuando tenía mi edad, invocaba fantasmas con sus amigas. Me lo contaron mis padres. Yo también quería invocarlos con mis amigas, así que le pregunté a mi abuela cuidadosamente sobre ese tema.

-¿Tú invocabas fantasmas con tus amigas a mi edad, no?

-¡No! - Gritó enfadada y se fue corriendo.

Nunca la vi tan estresada. Quería saber qué pasó y como ella no me lo contaba les preguntaría a sus amigas.

-¿Y tus amigas dónde están?

-Aquí, respondió de forma rara.

-¿Aquí?, pregunté confundida.

-Sí. - Oí un susurro que salía de las paredes.

Emma Roza Revesz, 1º ESO D


CATEGORÍA B : 3º Y 4º DE ESO Y FPB

RELATO GANADOR

HIROSIMA

Clic, clac, clic, clac...

Entre la ruina puedo escuchar a un hombre corriendo perdido, sus zapatos de claqué siendo el único sonido que deja atrás.

Clic, clac, clic, clac...

Al poder verlo, noté que sus zapatos no tenían pies, ni eran zapatos, pero su hueso expuesto.

Clic, clac, clic, clac...

No gritó su dolor, ni murmuró un sonido. Sólo siguió corriendo hacia la nube que rodeaba mi viejo hogar. Tengo una insoportable sed.

Melody Castrillón Da Costa, 2º de PDC 

RELATO FINALISTA

ODETTE

Cada noche veo a una niña a mi lado. Siempre intentaba moverme o gritar, pero mi cuerpo no respondía, era como una pesadilla. Sólo podía esperar al amanecer para que ella se desvaneciera. La cara de aquel espíritu era demasiado familiar pero no lograba reconocerla. Cada noche era más aterradora para mí, su rostro podrido tenía la mirada puesta en mí. Una noche murmuró algo: " Mamá, no quiero morir, ¿por qué no me salvaste? Ah, esa niña era mi hija Odette y cada noche volvía en busca de la protección que jamás fui capaz de otorgarle.

Noa Xu, 3º de ESO A


CATEGORÍA C : BACHILLERATO Y CICLO SUPERIOR

RELATO GANADOR

LAS HERIDAS

Cuando toco el ojo de la caja y lo subo a las redes, todos me observan por primera vez. Se cierra la cortina y, cuando separo la mano, me llega el dolor de las acciones del espíritu.

Hoy me faltan unas muelas, me sangra la nariz. Las heridas empeoran y los seguidores suben. A unos les fascinan mis cicatrices, otros cuentan el peso que pierdo, otros intentan pararme y el resto aplaude.

Salgo del último trance. Visión borrosa, pecho abierto. Mi corazón, arrancado, sobre la mesa. El cuchillo clavado en él. Mi último aliento, expresado a la cámara: "¡Suscríbete!"

Gael Gamarra Segovia, 2º de bachillerato D


RELATO FINALISTA

FLORES NUEVAS

<<Has arrancado cada flor de mi ciudad, y eso es imperdonable>>

La Rambla, poblada por sombras ocultas en el cobre de las farolas, hacía de ella un lugar por el que nadie desearía deambular. Solo Cándida. Con su tenue silbido, suave tararear travieso, desafinado por minutos. Retornaba a su ciudad de quietud tras arreglar un asunto urgente.

Vivía en aquella colina de almas, en cuyo hogar plantó unas raíces huecas que de lacre regaban la tierra. Una losa coronaba el socavón donde tiró la daga y un corazón. Allí volvió a enterrarse. Nadie osaría importunar a sus vecinos.

María Dobón Domene, 1º de bachillerato C

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miércoles, 6 de noviembre de 2024

El libro del mes de noviembre: "Siete dientes de león"

 

Reseña:

Iris era una vieja gris, como todo lo que le rodeaba, a la que le gustaba pescar en el río deseando que llegase la noche para soñar cosas maravillosas. Cuando soñaba desaparecía su tristeza. La historia de Iris es la de un personaje que sólo puede habitar en un bosque fantástico en el que los sueños son mágicos y tienen posibilidades reales de cambiar el mundo.

La historia al principio nos muestra un mundo triste, sombrío, aburrido, monocromático que, poco a poco, y gracias a los sueños de la protagonista, va cambiando y llenándose de color.

Iris va soñando colores que se transforman en dientes de león, así noche tras noche.

Pero el mundo seguía siendo gris. ¿Cómo conseguirá la protagonista encontrar la forma de hacer que esos dientes de león den color al mundo?

Cada página magistralmente ilustrada por David Sierra, reproduce el mundo de los sueños de Ledicia Costas y se aprecia que forman un perfecto equipo capaz de crear una bonita historia y de transmitirla al lector. Al ser un álbum ilustrado y de gran formato es ideal para mostrarlo mientras se va leyendo el texto, dejando las páginas un momento abiertas para contemplar los detalles de las ilustraciones.

 Edad recomendada: A partir de 5-6 años.

Podéis visitar la página de la editorial, relacionada con la  obra, donde encontraréis material promocional:  https://nordicalibros.com/product/siete-dientes-de-leon/

La autora:

Ledicia Costas Álvarez (Vigo, 1979) es una de las escritoras más traducidas y reconocidas de la literatura gallega. Autora versátil, que transita por diversos géneros. Ha recibido importantes reconocimientos como el Premio Nacional de literatura infantil por “Escarlatina, la cocinera cadáver”. Es la única autora en España que ha conseguido ganar en tres ocasiones el Premio Lazarillo de creación literaria. Sus obras han sido traducidas a numerosos idiomas (búlgaro, italiano, portugués, coreano...) Se le concedió la Medalla Castelao por su trayectoria. Su última novela para público adulto es “Piel de cordero”.

“Siete dientes de león” es su primer álbum ilustrado.

El ilustrador:

David Sierra Listón (Madrid, 1987) cursó estudios superiores de ilustración en la madrileña Escuela Arte 10, cuyo proyecto de fin de grado obtuvo el premio Aurelio Blanco para alumnos de Escuelas de Arte convocado por la Comunidad de Madrid. Su labor profesional se ha centrado en el ámbito de la ilustración infantil y juvenil, trabajando para prestigiosas editoriales como Grupo Planeta, SM, La Galera, Penguin Random House o Edelvives y en series tan populares como Anna Kadabra que compagina con proyectos más personales, como el álbum Siete dientes de león, su primer libro con Nórdica Infantil.

SIETE DIENTES DE LEÓN

Esta historia sucedió antes de que existieran los colores. En la espesura de un bosque gris había una casa gris donde vivía una vieja gris llamada Iris. Las nubes eran grises, grises eran los corazones y todas las criaturas.


Durante el día, Iris pescaba en el río y soñaba con que cayese la noche.


Una noche, Iris soñó con un color que nunca había visto. Los árboles grises del bosque gris donde estaba su casa gris ya no eran así, ahora brillaban como el musgo, como los dragones y los saltamontes. Cuando se despertó, sobre la almohada encontró un diente de león que no era gris. A ese color le puso de nombre “verde” y lo plantó en la tierra.


La tercera noche Iris soñó con otro color que nunca había visto. Las nubes grises suspendidas sobre su casa gris que estaba en el bosque gris, se habían disipado. En su lugar había un cielo limpio como el mar, como las aves exóticas, como una pócima. Cuando se despertó, sobre su almohada encontró un diente de león que no era gris. A ese color le puso el nombre de “azul” y lo plantó en la tierra.


La pescadora soñó siete colores durante siete noches, pero la tierra no cambiaba su color gris.


¿Cómo conseguirá Iris dar color a su vida y al mundo? Tendréis que leer el libro para averiguarlo.

Extraído de: Siete dientes de león

Autora: Ledicia Costas

Ilustrador: David Sierra

Editorial: Nórdica Infantil

ACTIVIDADES:

1.- Iris soñaba cosas maravillosas. ¿Alguna vez has soñado como Iris y se ha hecho realidad ese sueño al día siguiente? ¿Qué sueño tuyo quisieras que se hiciera realidad? ¿Qué podrías hacer para que se cumpliera tu sueño? ¿Cómo ayudaría a los demás tu sueño?

2.- Haz un dibujo de tu sueño que quisieras que se cumpliera y acompáñalo de una pequeña descripción. Envíalo, con ayuda de tu profe, a:

grupoleoalicante@gmail.com

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Grupo Leo