Retomamos la publicación de los cuentos finalistas de nuestro XXVII Concurso Literario. Esta semana podéis leer los de la Sexta Categoría (3º y 4º de ESO).
LA ESTRELLA FUGAZ
Hace millones de años, en
los antiguos territorios de Egipto habitaba un reino que era llamado ‘el reino
de las sombras’. Se le conocía por este nombre debido a una maldición con la
que los dioses habían castigado al pueblo. Esta maldición era de las más
crueles jamás vistas, sólo aplicada para casos muy extremos. Consistía en la
espiración lenta de toda la felicidad en el reino y de cada persona que
habitaba en él, en forma de males continuos diarios y monstruos que acechaban
las ciudades día y noche. Cuando un ciudadano perdía por completo la felicidad,
se transformaba en piedra y así sería hasta que todos se convirtieran en piedra
y fueran tragados por las arenas de Egipto.
Pero no todo era negativo,
había un rayo de luz, una posible solución a la cual los habitantes se
aferraban para seguir adelante, una profecía. Una profecía que contaba el
conocido deseo de Nut. Este mito relataba cómo el deseo de esta diosa podía
conceder desde el más mínimo capricho hasta planetas llenos de riquezas. Y pues
pequeña no era la esperanza que los habitantes tenían de dar con él y así poder
salvarse.
Sotis, la hija mayor del
rey decidió, después de años de dolor, ir en busca de esta salvación, para así
poder salvar a su pueblo. Adentrándose en las profundidades del desierto con fe
como su único sentimiento en su corazón, comenzó su viaje en busca de su
ansiado deseo.
Durante su larga
expedición, tuvo que enfrentarse a enormes dificultades en las pésimas y duras
condiciones del desierto y, a punto de rendirse, después de tres semanas en la
soledad de las dunas de Egipto, mientras tumbada en la arena las lágrimas caían
por sus mejillas, Sotis se preguntaba si de verdad podría salvar a aquellos que
quería. De repente, una pequeña luz se apareció ante ella y dos brazos azules
como la noche la rodearon, fundiéndola en un cálido abrazo. Ella lo sabía, era
la diosa. Y en ese momento de vulnerabilidad solo pudo decir ‘sálvanos por
favor’. Acto seguido un destello de luz cruzó la oscuridad del desierto y donde
antes se encontraba la joven princesa, ahora mirando un poco más arriba, en el
cielo se podía divisar una gran estrella, enorme, que destacaba sobre las
demás, con un brillante rastro de luz que desprendía al pasar.
Momentos después, en el
reino de Sotis, durante la silenciosa y fría noche, un destello de luz iluminó
el reino. Todos los habitantes extrañados por el suceso, salieron de las casas
para observar, maravillados en el manto oscuro del cielo, una estrella, no como
las demás, mágica, especial con su luz propia que destacaba.
A la mañana siguiente,
para sorpresa de todos, el pueblo descubrió maravillado que la maldición que
años llevaba acechándolos había desaparecido. Fascinados, todos comenzaron a
pensar en el bello suceso de la noche anterior, aquella luz, aquella estrella,
que ahora para ellos significaba la salvación, la cual no entendían cómo había
podido suceder. Pasaron los días, semanas y meses, pero Sotis no regresaba a su
reino y ahí es cuando los habitantes lo entendieron, ella era la que los había
salvado.
Cada año, desde ese día,
Sotis pasa el mismo día por los cielos de su antiguo reino en forma de estrella
fugaz, y es entonces cuando se honra la salvación de la maldición de los dioses.
Daniela
González Gonzálvez
4ºA ESO C.
Don Bosco Salesianos, Alicante
LA DETERMINACIÓN DE SER LIBRES
En un pequeño pueblo
costero, donde el viento susurraba historias antiguas y el mar guardaba
secretos insondables, vivían tres mujeres que desafiaban las normas de su
tiempo. Eran madre, hija y abuela, unidas por un lazo más fuerte que la sangre:
la determinación de ser libres.
La abuela Isabel, era la
partera del pueblo, con sus manos arrugadas pero firmes, había traído al mundo
a más niños de los que podía contar. Decían que tenía el don de hablar con la
naturaleza, que el viento le traía mensajes y el mar respondía con su oleaje.
Su hija Marina, era
pesadora, la única mujer que salía al mar cada madrugada mientras los hombres
miraban con recelo. “El mar no es lugar para mujeres” decían. Pero ella no
escuchó las corrientes, y con su bote viejo pero resistente, traía siempre la
mejor pesca.
Y luego estaba Alba, la más joven, no quería ser parera, ni pescadora: ella soñaba con ser escritora. Desde niña recogía las historias del pueblo, las leyendas que el viento le contaba y plasmaba en hojas sueltas que escondía bajo su cama. Pero en aquel pueblo, una mujer escritora era tan extraña como una mujer en el mar.
Un día, una tormenta
inesperada azotó la costa, las olas rugían con furia y los barcos aún no habían
regresado. Sin dudarlo, Marina tomó su bote y remó contra el temporal. Isabel
en la orilla susurraba plegarias al viento, pidiendo que la trajeran de vuelta.
Y Alba, con el corazón latiendo desbocado, escribió cada instante en su mente,
prometiéndose contar la historia.
Marina regresó con los
pescadores a salvo. Desde aquel día, nadie volvió a cuestionar su lugar en el
mar. Alba escribió sobre aquella noche y mucho más, convirtiéndose en la
primera mujer en publicar un libro en la región. E Isabel siguió siendo la
guardiana de los secretos del viento, orgullosa de las mujeres que había
criado.
Y así, en un pueblo donde
antes las mujeres eran solo sombras en la historia, ellas se convirtieron en
una leyenda.
Andrea
Estefanía Cañar Cobos
GES2 T, CFPA
Paulo Freire Alicante
ACTIVIDAD
Escribe un cuento o poema
con dibujo y envíalo por email a:
No olvides poner tu nombre y
apellidos, curso y colegio. Será
publicado en nuestro BLOG y en el suplemento La Tiza del Periódico Información.
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